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Entretenimiento //// 18.01.2020
Historia de un matrimonio: el desarme del amor

Scarlett Johansson y Adam Driver protagonizan una historia que detalla lo que ocurre cuando el amor de una pareja monogámica entra en crisis. La película producida por Netflix y dirigida por Noah Baumbach no ha pasado desapercibida en esta temporada de premios ni en los debates que generó en los espectadores. 

Por Micaela San Martin M. y Carolina Micale

Muchos la posicionan como la sucesora del siglo XXI de Kramer vs. Kramer, el film protagonizado por unos jóvenes Dustin Hoffman y Meryl Streep, ganadora de un Oscar a mejor película en 1979. Es cierto, Marriage Story (Historia de un matrimonio) comparte algunas características con la obra de Robert Benton. Incluso el afiche tiene los mismos colores. Sin embargo, esta nueva representación de los actos y sentimientos que envuelven a una pareja en el proceso de su separación destaca por sí misma. 

En los últimos años ha surgido un competidor fuerte para los grandes estudios de Hollywood. Una vez más hablamos de Netflix. La plataforma viene pisando fuerte en las temporadas de premiaciones de este año, con nuevas propuestas cinematográficas que se han hecho un lugar entre el público y la crítica, llevándose tantos premios como aplausos. En 2018 se destacó con Roma, de Alfonso Cuarón, y en 2019 con The Irishman, de Martin Scorsese. Historia de un matrimonio fue el estreno que cerró el 2019 con broche de oro.

El film, escrito y dirigido por Noah Baumbach, cuenta la historia del matrimonio de Nicole (Scarlett Johansson) y Charlie (Adam Driver), una pareja artística de Nueva York. Él es el director de un teatro independiente, muy prestigioso en su rubro. Ella era una estrella en series juveniles que dejó su trabajo para ser la actriz principal en las obras de Adam y quedar, casi sin darse cuenta, bajo la sombra de su ego. Luego de un tiempo, la dinámica establecida en la pareja deja de funcionar. Nicole decide volver a Los Ángeles, su ciudad natal, para protagonizar un piloto televisivo y volver a ser la mujer que había abandonado. El conflicto principal se genera cuando Nicole lleva a Henry (Azhy Robertson), el único hijo que tuvieron durante su matrimonio, y comienza la lucha por la custodia del niño. 

La película comienza con las palabras que sus protagonistas nunca se dijeron; dos textos llenos de detalles sobre el otro que representan el amor que se tuvieron. Este primer momento de romanticismo acaba de golpe, cuando nos damos cuenta que los protagonistas hablan del pasado, de recuerdos. Hasta acá es otra historia de desamor de una pareja heterosexual, monogámica, estadounidense, blanca, de clase media. Nada para destacar. Sin embargo, los detalles que construyen el guion de Baumbach logran que el espectador empatice con los sentimientos de ambos personajes, al punto de entender –y por momentos despreciar– las decisiones que van tomando a lo largo de la trama. Cada segundo, entre pasado y presente, es un nuevo detalle que desarma las complejas personalidades de esta pareja. De esta manera, una historia que por momentos se torna monótona no deja de causar interés. 

Generó tantos debates como reflexiones. Las experiencias personales del espectador pueden empujarlo a tomar partido por Charlie o Nicole, convirtiéndola en una historia mucho más personal. Los debates, por lo general, giran en torno a si Nicole rompe la familia al insistir en irse de Nueva York para retomar su carrera o si, por el contrario, se trata de una mujer cansada de ser sólo una madre y una esposa, arrepentida de haber dejado de lado sus metas personales por ir detrás de un hombre que nunca dejó de lado las suyas. El gran logro de la obra de Bauchman es que te empuja a tomar partido, pero la historia no lo hace. Retrata que en estos personajes y en la vida de este matrimonio hay matices. 

Aunque el guion sea el punto fuerte, las actuaciones de Johansson y Driver relucen en el entramado. Logran transmitir la imperfección de las relaciones humanas sin exagerar. Una escena en donde se destaca el trabajo de Johansson transcurre cuando Nicole le cuenta la historia de su matrimonio a Nora (Laura Dern), su nueva abogada. El recorrido de la actriz por la habitación y sus movimientos mientras narra su dolor dejan al descubierto todo lo que pasa por la mente del personaje y presentan una nueva faceta en la carrera de la actriz. Driver, por su parte, hace un magnífico trabajo al transmitir las miserias de Charlie.

Otros personajes que acompañan el proceso del divorcio son los abogados de cada una de las partes, presentados de formas muy diferentes. Charlie acude a Jay Marotta (Ray Liotta), un hombre descarado, y Bert Spitz (Alan Alda), un profesional con enfoque conciliador. Nora, la abogada de Nicole, presenta una actitud fuerte y combativa; actitudes que en las mujeres, muchas veces, son tomadas como agresivas. Sin embargo, el personaje logra demostrar esa fortaleza. Por este motivo, una escena de la película, en donde Nora le explica a Nicole el papel de la mujer y su representación como madre en la sociedad, se viralizó en las redes sociales.

Sabemos que es un spoiler, pero aunque no vean la película –algo que sí recomendamos hacer–, esta escena merece un vistazo: