Elecciones 2019 //// 21.02.2019
Peronismo: por ahora, la unidad se trasladó a los armados provinciales

En muchas provincias, el justicialismo acordó con el kirchnerismo y compartirán frente electoral. Falta definir qué pasará en el principal distrito del país. ¿Habrá pax bonaerense?

Por Enrique de la Calle

"Unidad" es la palabra fetiche que prácticamente todo dirigente peronista utiliza en un año marcado por la agenda electoral. En diferentes entrevistas de AGENCIA PACO URONDO, se reflexionó sobre si la falta de acuerdo entre espacios justicialistas se debe a un problema de la dirigencia o, en realidad, expresa movimientos en la sociedad. La siguiente pregunta podría ser: ¿Eso está cambiando? 

Sigamos con la unidad: a nivel nacional, parece consolidarse un escenario similar al de 2015, con dos fuerzas protagónicas, Cambiemos y el peronismo kirchnerista, y una tercera, también peronista. Por el momento, las dos opciones justicialistas no logran acercar posiciones, aunque las diferencias entre el cristinismo y el massismo son menores que en otros tiempos. ¿Habrá pax?

Pero no todas son malas noticias para aquellos que pretenden un gran frente panperonista. En muchas provincias, el justicialismo logró acordar con Unidad Ciudadana (UC), conducido por Cristina, e irán juntos en las contiendas locales. Incluso, sumaron al Frente Renovador en algunos distritos. 

En los últimos días, se confirmó ese marco de unidad en Entre Ríos y Santa Fe: el frente incluirá al PJ, UC, exmassistas y a sectores progresistas. En Entre Ríos encabezará Gustavo Bordet, que va por su reelección. Falta definir el armado de las listas (el kirchnerista Julio Solanas debería tener un lugar destacado), lo que no parece cosa sencilla a estas horas. 

En Santa Fe restan más definiciones: los dos principales precandidatos, Omar Perotti y María Eugenia Bielsa, por ahora no se ponen de acuerdo para integrar una misma fórmula (ninguno quiere ser vice). ¿Habrá PASO? Ante la crisis provincial de Cambiemos y el desgaste de los socialistas en la gestión, el peronismo tiene argumentos para entusiasmarse con un triunfo después de 12 años.  

En Córdoba, el justicialismo no kirchnerista se encamina hacia una nueva victoria provincial, de la mano de Juan Schiaretti. Además, hay optimismo sobre un posible batacazo histórico en la Capital, en manos de los radicales desde hace varias décadas. En esa provincia, el kirchnerismo es una fuerza minoritaria, pero podría restarle votos clave al oficialismo en un escenario parejo. No será el caso, porque todo parece indicar que Unidad Ciudadana bajará sus candidatos luego de un acuerdo con Schiaretti. 

Esa lógica de unidad se busca replicar en otras provincias, no sin inconvenientes. Sobran los ejemplos: en Río Negro, el peronismo logró un espacio muy amplio detrás de la figura de Martín Soria. Sin embargo, Miguel Pichetto armaría un tercer espacio funcional al oficialismo (hoy, el candidato es Alberto Weretilneck, aunque debe decidir la Justicia). 

En Chubut, el próximo 7 de abril habrá primarias entre tres espacios peronistas (está incluido el massismo). Cristina hizo saber que no apoyaba a ninguno en particular pero que abogaba por la unidad para vencer a Cambiemos. En Neuquén, el partido Justicialista acordó con el kirchnerismo y la fórmula será integrada por Ramón Rioseco y Darío Martínez. El espacio reúne a la mayoría de las agrupaciones peronistas locales y buscará destronar al poderoso Movimiento Popular Neuquino.

En otras provincias, la situación es más conflictiva y es posible que el peronismo vaya con, al menos, dos fuerzas. Entre los casos donde todavía falta definición sobresale Buenos Aires, donde el peronismo necesita no ir dividido para tener chances frente a la gobernadora macrista María Eugenia Vidal. En esa negociación, el nombre clave es el de Sergio Massa, que aunque perdió muchos votos en los últimos años sigue manteniendo caudal electoral, sobre todo en PBA. Por el momento, no acepta participar de un frente que incluya al cristinismo.  

Por último, puede destacarse el caso de Tucumán, que puede servir para comprender los movimientos que alentó Cristina en los territorios. En un primer momento, el gobernador Juan Manzur se mostró distante del kirchnerismo y se sumó al armado de Alternativa Federal. En la provincia, le cerró las puertas a Unidad Ciudadana. Entonces, CFK apoyó una eventual candidatura local de José Alperovich, lo que obligó a Manzur a recalcular su estrategia. Finalmente, el gobernador convocó a unas primarias provinciales que incluyeron al cristinismo y a nivel nacional se alejó del massismo. Igualmente, todavía resta saber si Alperovich participará de esas PASO o jugará por afuera (ya sin el apoyo de Cristina).