Educación //// 04.12.2018
UniCABA, el relato M choca con la realidad

El editorial de La Nación de hoy celebra la Ley de UniCABA en base a un relato totalmente ficticio de los hechos que envolvieron su aprobación. Si una oficina del Gobierno hubiera encomendado a un publicista “vender” el proyecto gubernamental, este habría sido más cauto a la hora de encontrar virtudes en la Ley aprobada. Por Eduardo Lopez y Mariano Denegri.

Por Eduardo Lopez y Mariano Denegri*

El artículo editorial del diario La Nación de hoy celebra la Ley de  UniCABA en base a un relato totalmente ficticio de los hechos que envolvieron su aprobación. Si una oficina del Gobierno hubiera encomendado a  un publicista “vender” el proyecto gubernamental, este habría sido más cauto a la hora de encontrar virtudes en la Ley aprobada.

Más allá de las afirmaciones sin fundamento sobre una supuesta jerarquización de los docentes por el hecho de ser  universitaria la carrera y su improbable relación con el aumento de la matrícula estudiantil, el diario enarbola como una virtud el consenso reunido en torno a la Ley. Dime de qué presumes y te diré de qué careces, apunta certero un refrán popular. Si algo no tuvo la sanción de la UniCABA fue consenso. El anónimo editorialista se anima a afirmar que el texto “fue reformulado y ampliado tras un acuerdo político entre los distintos bloques”. Sin embargo, el proyecto final sumó los mismos apoyos  ajenos al bloque oficialista que su primera versión: ninguno. Cero. Sólo votó afirmativamente el bloque oficial. El resto ni siquiera se abstuvo. Votó en contra.

No solamente se sancionó la norma sin el consenso de las 29 comunidades educativas de los 29 profesorados. También se ignoró olímpicamente la opinión de expertos de universidades públicas y privadas que alertaron que convertir el título docente en universitario podía provocar el resultado inverso al que se perseguía. Es decir, que finalmente haya menos estudiantes dispuestos a seguir las carreras docentes. Más allá de que no hay evidencia empírica que demuestre que las jurisdicciones con universidades pedagógicas superen en matrícula a aquellas que sólo tienen profesorados, es ridículo asegurar que cambiando en los diplomas las palabras “Escuela Superior” por “Universidad de la Ciudad…” se jerarquice la carrera de los educadores.

Sin políticas de promoción, con bajos salarios comparados con otras profesiones, con precarias condiciones de trabajo y estigmatizando a las instituciones formadoras no se resuelve la falta de docentes en CABA. A lo sumo se puede lograr una puesta en escena de la que la opinión de la “tribuna de doctrina” quiere ser el telón tras el último acto.

Pero hay malas noticias para los guionistas de ese relato. La historia prosigue y la unidad de estudiantes, docentes y familias hará que en 2019 y 2020 aumente la matrícula de nuestros profesorados. Porque la educación del pueblo no se vende, se defiende.

*Secretarios general y de comunicación de UTE ​, respectivamente.