fbpx Por qué discutir una nueva Ley de Educación Superior
Economía //// 13.03.2011
Por qué discutir una nueva Ley de Educación Superior

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Lucas H. Arzamendia)
 
La Educación es una Herramienta indispensable para el desarrollo de cualquier Estado-Nación, así lo pensaba Sarmiento. Insustituible hoy, por ampliar derechos de ciudadanía o contribuir a la movilidad social ascendente. Aunque lejos de abordar todas las problemáticas pedagógicas, fueron grandes los cambios desde 2003 hasta la fecha; hoy el presupuesto educativo llega al 6,47 de nuestro Producto Bruto Interno y las últimas paritarias docentes aumentaron alrededor del 30% en comparación con las del año anterior. Nunca Menos.
En este marco  ¿Dónde se encuentra la Educación Superior? Desde 1995,  en Argentina -como en varios países de América Latina- se promovió la Ley de Educación Superior vigente hasta hoy; ésta fue impulsada por varias agencias internacionales de crédito como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo. Desde la disminución de los subsidios estatales para la educación y la ciencia, la asignación selectiva del estado en las distribuciones de recursos financieros, la expansión de instituciones universitarias y no universitarias y de las matrículas privadas, el arancel universitario, hasta la creación de la C.O.N.E.A.U. ( un organismo que centraliza la evaluación y acreditación de las Instituciones de Educación Superior, en sus siglas, IES), nuestro “sistema” – bastante desarticulado para ser tal cosa- de Educación Superior  modificó sustancialmente sus conceptos históricos de autonomía, financiamiento y gobierno. El programa apuntaba a desfinanciar a las IES desde el Estado y dar “autonomía” a las mismas para buscar otras fuentes de financiamiento “alternativas”, y al mismo tiempo, eternizar coaliciones gobernantes. Es fundamental que el Estado impulse una nueva forma de producción y circulación de conocimiento. A la vez,  también debe ser tarea central de la comunidad académica discutir hoy  todas las problemáticas mencionadas.

A pesar de que el presupuesto universitario pasó del 0,24 al 2% del P.B.I. en la última década, y del cambio desde 2003 que se materializa en construcción de nuevas Universidades Nacionales, la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el aumento de salarios docentes y no docentes, y en becas, es necesario polemizar el rol de la universidad; es decir, ¿Cuál es su función social hoy? ¿Cómo vincularla con la producción científica? ¿Cómo construir canales de articulación entre los distintos tipos de formación que el nivel superior brinda? ¿Cómo profundizar la extensión universitaria?  ¿Qué es la Autonomía Universitaria, en qué se ha transformado, a quién beneficia? Sin dudas que la tarea es ardua, sobre todo si tenemos en cuenta la todavía escasa -pero en aumento- participación política del estudiantado, el fuerte anclaje tecnócrata y algún que otro infantilismo de izquierda. Pero Nunca Menos.
CFK, en su discurso de apertura de sesiones legislativas de 2008, propuso sancionar el mismo año una nueva Ley de Educación Superior. A pesar de este pedido de la presidenta, hasta el 28 de Febrero de 2011, el proyecto de Adriana Puiggrós (FPV) se encontraba en la comisión de Educación  donde habían creado una subcomisión especial para tratar el tema y este proyecto es el que ponemos en debate en la presente nota.
Entre otras cosas, la diputada nacional por la Provincia de Buenos Aires propone cambios sustanciales con respecto a la ley vigente; tanto de concepción de la educación como de su financiamiento, aquí solo algunas menciones importantes: Concebir a la Educación Superior como un bien social y no como uno del Mercado ( art. 1) ; el Estado como garante de la inversión en Educación Superior e investigación acorde a las demandas del desarrollo nacional y social (art.3 y 38); el mantenimiento de la  Autonomía y autarquía Universitaria avanzando hacia mayores niveles de responsabilidad social ( art. 31) (las cursivas me pertenecen).
No obstante, no deja de llamar la atención que en 45 días de toma durante 2010 en la Facultad de Ciencias Sociales y un mes de Filosofía, Letras de la Universidad de Buenos Aires, y los tres meses del IUNA, ni siquiera existió una mención al problema de fondo más grande de la Universidad hoy: La Ley de Educación Superior. Solo se la nombró como un punto de "relleno" a los reclamos. Los debates centrales de las numerosas asambleas fueron en torno a otros ejes, como mejoras edilicias, entre las que se reclamaban comedores estudiantiles o piletas de natación.
Cuando CFK en el acto masivo de Huracán dijo: “La institucionalización de un modelo de país es cuando se hace carne en el conjunto de la sociedad porque visualiza que ese es el camino más acertado”, marcó el rumbo nuevamente, tal vez se trate de “hacer carne” la discusión por una nueva Ley para la Educación Superior en la comunidad académica, o sea, generar las condiciones que integren prácticas políticas, culturales, y de estilos, para la institucionalización.
El que suscribe estas líneas cree que la discusión por una nueva Ley de Educación Superior es uno de los desafíos más grande de esta generación para construir un modelo de desarrollo con inclusión social,  una  sociedad que amplíe los derechos de ciudadanía plena, y profundicemos entre todos la creación de una nueva herencia política. La militancia en este sentido necesita ser hecha carne como lo fue la Ley de Medios de la democracia.

 
 
 
 
(Agencia Paco Urondo)