fbpx El territorio nacional es de los argentinos, no de las patronales del campo, por Gallego Fernández
Economía //// 02.08.2010
El territorio nacional es de los argentinos, no de las patronales del campo, por Gallego Fernández

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Es hora de poner en debate en esta sociedad, si una escritura que acredita el titulo de propiedad de la tierra otorga derechos soberanos, o si el conjunto de los argentinos tenemos el derecho soberano de decidir, que función cumple la actividad económica, en la realización de nuestras vidas. Debatir solamente la alícuota de retenciones, sobre los saldos exportables del sector agrario, es otorgar legitimidad al uso productivo del suelo; que para el caso específico de la soja es el envenenamiento del medioambiente y la degradación del suelo, a partir de un producto que los argentinos no consumimos.
En este marco, no es menor el interrogante acerca de quien genera la riqueza, porque pareciera ser, que ya no es más el trabajo, sino el capital y los empresarios son los actores centrales. Precisamente fueron los trabajadores, quienes pusieron de pie este país, sin intervención de inversiones, resignando en la devaluación del 2002, su poder adquisitivo para que se capitalice y expanda la economía. Lo más novedoso es que los saldos exportables de nuestra economía, no se observen como ahorro del conjunto de los argentinos, sino como la propiedad de la que disponen los grupos empresariales; por lo que también es bueno retomar el debate sobre quien tiene decisiones soberanas sobre la intervención en el mercado mundial y cual es el criterio orientador para ello.
Es cierto que este sector tiene un peso significativo en los ingresos presupuestarios, y que provee un cantidad de divisas importantes, para evitar acciones especulativas contra nuestra moneda, pero no deja de ser verdad, que una moneda no convertible genera iguales condiciones, y que existen una enorme cantidad de productos que demanda el mundo, que tienen un mayor valor agregado, sin envenenar a nuestro pueblo, contaminar los recursos acuíferos y degradar el área de explotación. Es muy irresponsable que desde la titularidad que otorga una escritura, se avance implacablemente hacia un monocultivo, con una dependencia absoluta de una Multinacional que provee la semilla y el herbicida, obteniendo en el proceso la rentabilidad más alta.
Con que lógica, se permite deforestar enormes regiones, convirtiendo la madera en carbón, para plantar soja; ni siquiera se atiende la industria del mueble, sector en el que existe uno de los consumos con más retraso en los hogares argentinos, recurso que tarda años en reponerse. No se puede seguir con un Federalismo bobo, que solamente expresa el interés presupuestario de los gobernadores y buenos negocios para las oligarquías locales; que el sistema de gobierno sea federativo, no habilita a una soberanía calificada, donde cada provincia hace lo que se le antoje, con los recursos naturales, que son de todos los argentinos.
El capitalismo es un sistema predatorio, que se construye sobre las espaldas y el sufrimiento de los pueblos, la finalidad de una actividad económica debe subordinarse al objetivo político de alcanzar la felicidad del pueblo, no la felicidad de los empresarios por acumular riqueza, esto es lo que señala la diferencia entre una Nación y un lugar. Es necesario que el conjunto de los compañeros construyamos el consenso y la organización popular suficiente, para que el Estado pueda contar con los instrumentos adecuados que coloquen definitivamente la economía al servicio de nuestro pueblo, señalar los intereses de la oligarquía y poner en evidencia las estructuras políticas e ideológicas, (Iglesia), desde las cuales se pretenden legitimar el privilegio de utilizar la riqueza de nuestra patria y el trabajo de nuestro pueblo para el beneficio de un puñado de cipayos. (Agencia Paco Urondo)