Economía //// 11.07.2018
El acuerdo con el FMI ¿empodera a las mujeres en la economía?

Una respuesta feminista a los declarados objetivos del acuerdo del FMI con Argentina. “Lower inflation, reduce public debt, maintain assistance for the poor and empower women in the economy” (reducir la inflación, reducir la deuda pública, mantener la asistencia a los pobres y empoderar a las mujeres en la economía).

Por Karina Nazábal* y Julia Pascolini

Poco tiene de casualidad que el Fondo encuentre oportuno y ventajoso asociar los altos niveles de endeudamiento de nuestro país, al empoderamiento de las mujeres. La lucha de los feminismos locales tomaron relevancia y se constituyeron en referencia mundial. Relevancia y referencia que el FMI y el gobierno de turno intentan apropiarse a corto y mediano plazo, ejercicio que ya Macri intentó asumiendo como propia la apertura al debate sobre la legalización del aborto.

Para entender con mayor profundidad por qué la intervención del FMI no sólo no beneficiaría a las mujeres, a las personas gestantes, a las travas, a las personas trans de Argentina sino que las perjudicaría, es necesario conocer algunas estadísticas fundamentales. Según un estudio liderado por Natsumi S. Shokida en la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) - INDEC en 2017 las tasas de empleo y desempleo en el país según los géneros binarios muestra una brecha de desigualdad alarmante de uno respectivamente del otro. Mientras que la tasa de empleo fue de 64,7% en para los varones, la de las mujeres fue de un 43,4%. En relación a las tasas de desempleo los registros fueron de un 7,3% de los varones contra un 9,5% de las mujeres. Encustas que no mencionan ni miden la situación de las personas travestis y trans con más de 90% de desempleo.

Simultáneamente, el trabajo doméstico no remunerado, hace que las mujeres se vean obligadas a la doble jornada laboral, sin ningún tipo de seguro social por las tareas realizadas a diario, sin descanso semanal, vacaciones, ni aguinaldo. Andamiaje invisibilizado, mal llamado amor, y máximo sostén, a su vez, del orden capitalista y todas las desigualdades que de él decantan. Situación impuesta por un sistema que oprime en nombre de estructuras familiares y patriarcales a muchos géneros. Se trata de la cultura del romanticismo de las tareas de cuidados y de su feminización. En nuestro país, fue en 2016 que se aprobó la ley de reconocimiento de jubilación de las amas de casa, como reparación y reconocimiento a la situación de la inmensa mayoría de las mujeres de nuestro país. 

¿Y qué tiene que ver esto con el FMI? 

Económicamente, todo, simbólicamente, también. Los pedidos del Fondo Monetario Internacional al intervenir en nuestro país son: más desocupación, mayor ajuste del gasto público y más apertura a los mercados financieros. Nada de esto llevaría a generar trabajo o políticas públicas de inclusión a falta de lo anterior. Son las niñas y niños, las mujeres, las travestis y las personas trans quienes ocupan a la población más vulnerable. Difícil es pensar que esta propuesta, por muy linda que la presenten, venga a resolver la situación de este sector que, en suma, es mayoría.

En Argentina, a las mujeres nos empoderó la lucha y la organización, y esa lucha y esa organización le dijo no al FMI en los 90, lo hizo en 2006 y vuelve a hacerlo en el gobierno de la Alianza Cambiemos, nuevamente grita NO. El 8 de marzo de 2018 dijimos Vivas, libres y desendeudadas nos queremos. El patriarcado y el capitalismo son dos caras de una misma moneda, no pueden existir el uno sin el otro. 

Que sepa el Fondo que el empoderamiento en esta tierra viene desde abajo, y desde acá abajo les decimos que esa moneda, se va a caer.

* Secretaria de Género y Niñez, Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires.