Economía //// 23.06.2017
Economías regionales: "Pareciera que no hay interés en generar políticas claras para cada región"

Martín Civitaresi es economista y miembro del CIETES (Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Territorio, Economía y Sociedad). Afirma que en Río Negro las medidas prometidas por Cambiemos "nunca llegaron al productor primario". 

Por María Fernanda Rezzano. Foto: INTA

Entrevista a Martin Civitaresi, economista por la Universidad de Córdoba con una maestría en desarrollo local en la Universidad Erasmus de Holanda. Actualmente se desempeña como docente e investigador de la Universidad Nacional de Río Negro, donde también es miembro del CIETES (Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Territorio, Economía y Sociedad).

APU: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de economías regionales?

Martín Civitaresi: Hablar de economía regional puede resultar poco preciso como categoría. Generalmente se refiere a las producciones agrícolas y agroindustriales que se desarrollan en la zona extra pampeana. Sin embargo, nosotros realizamos estudios también sobre la región pampeana. Cuando nos referimos a la producción de yerba, algodón, caña, vitivinicultura, frutas en el valle y fuera de él, maní en el caso de Córdoba, estamos hablando de economías regionales.

APU: ¿Cuál considera que es el principal obstáculo que enfrentan las economías regionales?

MC: No se trata de un problema de rentabilidad, si no de división de la riqueza. La producción primaria está muy atomizada y se dan relaciones dispares. Específicamente esto se hace notable a lo largo de la cadena de valor de los productos. Se genera una relación profundamente asimétrica entre los productores, que son quienes terminan más perjudicados, y las grandes cadenas de distribución, que son las que absorben gran parte del valor del producto. Esta parte de la cadena, por su cercanía al consumidor tiene un gran poder de negociación y esto se acentúa en el caso de los productos perecederos. Este sector distribuidor de la cadena puede imponer precios, descontar servicios prestados al productor tales como el envasado, entre otros, y ello debilita al productor.

APU: ¿Qué sucedió luego de que, en sus primeras medidas, el gobierno de Cambiemos devaluara un 60 por ciento la moneda y quitara las retenciones a la gran mayoría de los productos regionales?

MC: Resulta llamativo que este era uno de los pedidos que uno más escuchaba en el sector y se cumplió con ello. Sin embargo, esta decisión no desembocó en un beneficio inmediato o paulatino hacia las economías regionales como se esperaba que sucedería. Quizás uno puede hallar la explicación en el modelo de Estado ausente que se plantea en este gobierno. Si se analiza más a fondo la situación, queda establecido que no solo es el tipo de cambio el que marca el ritmo de las economías regionales. Este tipo de medidas pueden haber servido a parte de la cadena de valor e incluso pueden haber tenido algunos beneficios pero no queda solo en la medida de quitar retenciones o devaluar. Por ejemplo, en el vino, la quita ayuda al embotellado y al granel pero crecen los costos y se complejiza la situación en otros aspectos. La conclusión que uno saca es que es necesario hacer una diferenciación bien clara entre cada economía regional y pensar qué medidas y políticas específicas le favorecerían. En caso de la fruta del Valle, en Río Negro, las medidas prometidas nunca llegaron al productor primario. El productor, principal actor, nunca logra un beneficio.

APU: ¿Hay alguna economía regional que pueda considerarse beneficiada?

MC: No me animo a decir que esté siendo beneficiada. De nuevo, no quisiera generalizar. Sí hay tipos de economías que están siendo exitosas como lo es la caña de azúcar para la producción de etanol. Pero se debe a algo que excede la política a corto plazo. El mercado de la caña sale de la crisis al mismo tiempo en el que crecen las expectativas en el mercado para esta economía regional. El gobierno kirchnerista sancionó en el año 2006 la ley 26.093 de “Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentable de Biocombustibles”. Esta ley y el Decreto del Poder Ejecutivo 109/2007 que la reglamenta, constituyen el marco legal del programa de biocombustibles nacional. 
Es decir, la caña de azúcar ahora y cada vez más por compromisos legales sirve para la realización de biocombustibles. Pero esto tiene que ver con condiciones previas al gobierno actual. El gobierno de Macri aumentó en efecto el porcentaje de bioetanol que debe usarse en los combustibles, pero eso es algo que estaba contemplado en la legislación inicial para realizar un aumento gradual y acompañar el avance de esta producción.

APU: ¿Viene aplicándose el mentado Plan Belgrano en el que se hablaba de infraestructura, trabajo conjunto y acompañamiento a las economías regionales?

MC; La política quedó un poco estancada en el principio, como que era suficiente quitar retenciones y devaluar. No se avanzó con políticas de Estado específicas para cada economía regional. En lo referido a la infraestructura eso es algo que no se viene cumpliendo, salvo ahora que hay elecciones. En cuanto al trabajo conjunto o programas de ayuda, eso es algo de lo que no ha habido avances todavía.

APU: ¿Considera necesario aplicar un subsidio dirigido a pequeños y medianos productores agropecuarios para evitar intermediarios y asegurar el arraigo rural?

MC: Es fundamental pero para el corto plazo el tema del subsidio, al igual que los créditos para que se financien las economías regionales desde abajo. El trabajo sobre el arraigo es mucho más importante y complejo, dado que esto contempla una mirada más integral de las economías y las formas de producción. La Secretaria de Agricultura Familiar que fue desguazada últimamente significaba políticas de arraigo rural muy importantes y un acercamiento de los productores al consumo próximo. Sin la existencia de esta Secretaría se vuela un mecanismo que servía para implementar las leyes de agricultura familiar y solidaria.

APU: ¿Cómo se imagina que seguirá la situación a futuro?

MC: No me gusta hacer futurología y, de nuevo, cada situación es puntual. Cada cadena debe tener sus propias políticas y para ello está el Estado. En un Estado como el que nos toca este último año y medio pareciera que no hay interés en modificar la asimetría de poder en la cadena de valor o en generar políticas claras para cada región. No creo que así puedan mejorar las condiciones. Es probable que, al contrario, crezca el nivel de ajuste. Salvo condiciones extraordinarias, la situación así solo puede ser peor para la gran mayoría de los casos. Hoy en día el sector mantiene cierto nivel de descontento.