Economía //// 20.02.2019
Economía macrista: entre la recesión y el riesgo de una nueva corrida cambiaria

El modelo económico macrista se muestra agotado y sólo se mantiene gracias al respaldo de los dólares que provienen del Fondo Monetario Internacional. Inflación alta, recesión económica y presión sobre el dólar: un combo explosivo. 

Por Enrique de la Calle

La economía macrista está en una encrucijada de la que será difícil salir (al menos, con las actuales políticas). El Gobierno se debate entre profundizar la recesión, a través de las tasas altísimas que paralizan el crédito y la actividad local, o bajar esas tasas y que la inversión financiera se traslade al dólar o a la fuga, provocando una nueva devaluación abrupta del peso, como pasó entre abril y septiembre del año pasado.  

Esta semana, el dólar volvió a dispararse y llegó a los 40 pesos. Antes, el Banco Central había seguido con su política de baja de la tasa de interés (está en torno al 45%, pero para los plazos fijos cayó al 30%), la que dejó de ser atractiva a la inversión financiera. Para salir de la crisis cambiaria, el macrismo aplicó una receta complicada: tasas altísimas y dólar planchado. Esa bicicleta financiera es, necesariamente, cortoplacista. Cambiemos aplicó un plan similar en 2017 para ganar las elecciones de medio término. Obtuvo una victoria pírrica: la bomba creada con Lebacs y endeudamiento ilimitado explotó al año siguiente. 

Mientras, la inflación sigue alta (2,9% en enero, se proyecta 4% en febrero) y estará en 2019 en torno al 30%, en un escenario optimista. Vale recordar que el peso se devaluó un 100% en 2018 y la inflación de ese año fue del 50%. Todavía los precios están atrasados. En ese contexto de inflación alta, el Gobierno está obligado a garantizar plazos fijos en pesos atractivos, por encima del 30%. Caso contrario, los ahorristas también se irán al dólar. Con los fondos de inversión más grandes la situación es más grave: si no tienen ganancias extraordinarias se irán del país, y no hay nada que los limite. 

De fondo, está la actividad económica, que se encuentra paralizada. En ese plano, todas las luces son rojas. Según el INDEC macrista, el estimador mensual de actividad económica cayó en noviembre de 2018 un 7,5% en relación al mismo mes de 2017. Es el último dato disponible. Con respecto a octubre, se retrajo un 2,3%. Entre los sectores que más caen están las industrias y las pymes, los principales generadores de empleo. Así las cosas, 2018 terminó con una caída del PBI superior al 3% y volverá a retroceder en 2019. 

Mientras, las mismas políticas recesivas del Gobierno impactan sobre el consumo, que no para de achicarse. En el último trimestre de 2018 retrocedió un 4%, según cifras oficiales. Según estimaciones de privados, podría caer aún más en los primeros meses del 2019 (proyectan 6%). Con esas cifras se entiende por qué las únicas opciones para un inversor son: altas tasas o dólar. Todos esos dilemas deberán resolverse en medio de un año marcado por la disputa electoral.