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Economía //// 06.01.2020
¿Cuáles son los pilares del modelo económico de Alberto?

El Gobierno apunta a estabilizar la macroeconomía mientras no se descuidan la actividad doméstica y los ingresos de millones de argentinos, muy golpeados por el ajuste macrista. El modelo, atado a la suerte de lo que pase con la deuda externa. 

Por Enrique de la Calle | Foto: Camila Alonso Suárez

El economista Matías Kulfas es el autor del libro "Los tres kirchnerismo. Una historia de la economía argentina, 2003 - 2015". En el texto se pueden ver desarrolladas críticas (y elogios) a los úlitmos 12 años peronistas. "Cambiar el perfil productivo es la madre de todas las batallas contra la pobreza", es una de sus definciones que da cuenta, según su visión, de uno de los límites del kirchnerismo (ver una entrevista de APU de 2018). Con esa premisa, Kulfas asumió ahora como ministro de Desarrollo Productivo de Alberto Fernández. 

En una entrevista reciente con Página 12, el economista dio algunas definiciones para empezar a entender el modelo económico que intenta llevar adelante Alberto Fernández. 

Es la macroeconomía, estúpido

En primer lugar, la preocupación central está puesta en la macroeconomía (así lo han señalado el propio Alberto y el ministro de Economía, Martín Guzmán). "Vemos una crisis macroeconómica muy delicada y estamos haciendo todos los esfuerzos para salir adelante. La situación fiscal es complicada por la falta de financiamiento, con la obligación de renegociar los vencimientos. En este escenario, la prioridad absoluta es la estabilización", definió. En el corto plazo, el objetivo del gobierno apunta a recuperar los superávit comercial y fiscal, como ocurrió en la primera parte del kirchnerismo. Con respecto al primero, se espera que Argentina terminé 2019 con una balanza positiva en mil millones de dólares. 

Con respecto al plano fiscal, el país se acercaría al superavit primario durante 2020, gracias, en gran medida, a los cambios impositivos establecidos por la llamada ley "solidaria": por aumentos en las retenciones, bienes personales, dólar tarjeta, y contribuciones patronales, el Estado sumará 8 mil millones de dólares más en el año que recién comienza. Además, se espera que la recaudación vuelva a crecer por encima de la inflación en 2020, a partir de mejoras en el consumo y la actividad. Con los superávit gemelos encaminados, el Gobierno busca patear hacia adelante (2023) vencimientos de la deuda. "Primero tenemos que volver a crecer y después pagar. Hoy, cada dólar destinado a la deuda es más recesión", resumió Guzmán en una conferencia. El peronismo sabe que no sobran los dólares (y ya no hay posibilidad de tomar deuda), por lo cual la negociación con el FMI y los acreedores externos es clave en el "modelo A". 

En ese marco, ¿se puede esperar un año con crecimiento económico? "Aspiramos a tener un año mucho mejor que el 2019, en el sentido de detener la caída", sostuvo Kulfas. Con una imagen muy gráfica, el economista Emmanuel Álvarez Agis describió el actual momento: "Si toda sale bien, será un año de mierda, si nos sale mal, va a ser mucho peor". Así las cosas, se espera una caída menor al 2% y una inflación en torno al 40%. Números espantosos que podrían ser una buena noticia en comparación a lo grave del escenario heredado. 

Acuerdo social y plata por abajo

Mientras se estabiliza la macro, Alberto Fernández sabe que no puede desatender la economía doméstica. Por eso, uno de los pilares de su programa tiene que ver con una política de ingresos expansiva, sobre todo para los sectores más vulnerados en los últimos 4 años. Entre diciembre y enero, el Estado destinará casi 100 mil millones para jubilados que cobran la mínima y beneficiarios de la asignación universal por hijo. Se trata de un universo de casi 10 millones de personas. Además, se desarrollará una tarjeta alimentaria para las familias con menores recursos, se congelarán tarifas de servicios públicos (en principio por seis meses) y volverán el programa "Precio Cuidados" y la devolución del IVA en los productos de la canasta básica. Esa política por abajo busca alentar el consumo y la producción locales.

Además, se alienta una baja de la tasa de interés (está, hoy, por debajo de la inflación), que de respaldo financiero a las PYMES (que además recibieron una generosa moratoria) y aliente al consumo sobre el ahorro: los plazos fijos en pesos pierden atractivo con tasas negativas y el dólar está muy caro y de difícil acceso. 

Por último, para el sector formal de la economía el Gobierno nacional piensa en un "acuerdo social" que reúna a empresarios y trabajadores, modelo que también exploró, sin éxito, Cristina Fernández de Kirchner en su primer mandato. Por ahora, no hay mucha información sobre las características del pacto, aunque Alberto parece buscar, por lo menos en esta etapa de emergencia, alguna herramienta institucional que permita moderar reclamos salariales y aumentos de precios. En los próximos meses, el modelo necesita empezar a mostrar algunos resultados que permitan respaldar el rumbo. Mientras, se prenden velas a la compleja negociación que deberá llevar adelante Guzmán, un experto en deuda externa. Se necesitará de esa expertise.