Economía //// 06.07.2010
Coparticipación municipal: números e inequidades

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Fundación Metropolitana) Por Enrique de la Calle
En 2009, la provincia de Buenos Aires envío la mitad de los fondos coparticipables para municipios al Gran Buenos Aires. Sin embargo, en el Conurbano vive el 70% de la población de la Provincia. Por habitante, se trata de 328 pesos anuales.
Desde 2003, Argentina mostró una notable mejoría económica. En ese marco, las arcas públicas se fortalecieron y también la capacidad estatal para responder ante múltiples demandas. Hasta ahora, las transferencias que la Provincia hizo a los municipios del Conurbano se incrementaron de un 25 a 35 % por año. En términos globales, pasó de 770 millones de pesos en 2003 a 3300 millones en 2009. El año pasado, todos los distritos bonaerenses (134) recibieron 6.138 millones. Para 2010, la transferencia total proyectada asciende a los 7500 millones .
 
En términos absolutos, los municipios de GBA son los que reciben más dinero. En 2009 la lista de partidos más beneficiados por el reparto estuve encabezada por La Matanza, con 400 millones; y seguida por Merlo (223), Malvinas Argentinas (208) La Plata, (188) y Lomas de Zamora (162). Sin embargo, un rápido repaso del listado muestra algunas incongruencias: La Matanza casi triplica en población a Merlo, La Plata o Lomas, y sin embargo sólo recibe el doble de recursos. Per cápita, la cuenta da 266 pesos anuales por matancero. En el caso de La Plata, la suma asciende a 329.
  
Las inequidades se vuelven más explícitas cuando se relaciona lo que ocurre en GBA con el resto de la Provincia. En el interior de Buenos Aires se encuentran las mejores variables en lo que respecta a dinero por habitante. Una ponencia de los investigadores de la UNGS, Alejandro López Accoto, Carlos Martínez y Martín Mangas, señala que los distritos “que más coparticipación reciben por habitante en ningún caso cuentan con más de 30 mil habitantes, mientras que los 20 que menos reciben son en su mayoría del conurbano (trece)” .
 
Un caso paradigmático es Malvinas Argentinas: tiene 300 mil habitantes y recibe más de 200 millones, es decir, 712 por habitante. ¿Cómo se explica? En buena medida, gracias a lo que los teóricos citados denominan el “factor salud”: “El 37% de la coparticipación corresponde a salud y se distribuye considerando las camas ocupadas según su complejidad, las consultas médicas realizadas, los egresos registrados, los pacientes internados y el número de establecimientos sin internación”. El peso del “factor salud” es el mismo que el poblacional. Según el estudio, esto explica que “algunos municipios han desarrollado estrategias para aprovechar la potencialidad de este componente”.
 
Qué y cómo se coparticipa
 
Los 134 partidos bonaerenses obtienen recursos por dos vías. La primera, tasas municipales compuestas por fondos genuinos, que significan en promedio alrededor del 58% del presupuesto local. Si dependieran sólo de las tasas, las municipalidades podrían afrontar poco más que el pago de salarios, que se lleva la mitad de las erogaciones actuales. Como bien describe el estudio de los investigadores de la UNGS, las finanzas municipales se vuelven “muy dependientes de la recepción de ingresos extra-jurisdiccionales que provienen de la ley de coparticipación provincial cuyo coeficiente de distribución primario (16,14% del total) es muy escaso”.
 
Los demás ingresos municipales provienen de la coparticipación provincial. Del total que la Provincia percibe vía impuesto sobre ingresos brutos, inmobiliario, a los automotores, de sellos, tasas retributivas de servicios, reparto federal de tributos, entre otros, el 16,14% se destina a los municipios. Además, se transfiere otra suma de menor cuantía que proviene de los juegos de azar, la descentralización tributaria y diferentes fondos, como el ambiental, el social y el solidario.
 
En síntesis, el valor principal dentro del total de los fondos transferidos desde la Provincia a los municipios surge de la denominada “coparticipación bruta” (70% del total del dinero enviado), la cual se destina teniendo en cuenta un “coeficiente único de distribución” (en adelante CUD). El CUD tiene en cuenta las siguientes variables: población, 36%; “inversa de la capacidad tributaria” 13,3%; superficie, 8.7%; salud, 42% . Este esquema surge de la ley 10.559 que es la que actualmente regula la distribución de fondos provinciales .
 
Efecto salud y cuentas pendientes
 
El caso de Malvinas Argentinas se vuelve paradigmático para entender las prioridades del actual esquema de reparto. Se trata de un distrito de poco menos de 300 mil habitantes que recibe más de 208 millones anuales. Por habitante, son 712 pesos cada mes. El partido que actualmente conduce Jesús Cariglino se encuentra por encima del promedio bonaerense.
 
El talón de Aquiles de la coparticipación se encuentra en la organización de un sistema que privilegia la complejidad de los sistemas sanitarios locales. Según el estudio de la UNGS antes citado: “Produce incentivos que condicionan negativamente la política de salud de los municipios: prioriza el gasto de alta complejidad y no contempla, por ejemplo, los gastos en prevención”. El trabajo señala también otras deudas: “La distribución de recursos per cápita indica disparidades y brechas muy significativas y poco explicables desde el punto de vista de las políticas de desarrollo y equidad”. Por eso, los investigadores proponen aumentar el caudal de fondos coparticipables y hacerlo con una lógica que incluya otras variables, como pueden ser las necesidades básicas insatisfechas (NBI) de la población de cada partido.
 
En segundo plano, el estudio cuestiona “las inconsistencias (que) se sustentan en la ausencia de criterios sólidos en cuanto a la recolección de la información y de reglas de auditoria y pautas de control permanente acerca de la calidad y pertinencia de los mismos”.
 
Un Estado atento a las demandas sociales requiere de espaldas fortalecidas y arcas robustas. Como se explica en esta nota, los municipios dependen de los fondos coparticipables para asumir buena parte de sus responsabilidades. Cómo se reparten esos ingresos, con qué lógica, atendiendo qué necesidades y prioridades, es parte de la discusión de este tiempo. (Agencia Paco Urondo)