DDHH //// 17.11.2018
Marinos sublevados por Perón: los que no fueron como Astiz

Entre el 16 y el 17 de noviembre de 1972, la ESMA pasó una noche sublevada por la llegada de Perón al país. Trelew acababa de ser masacre y desde adentro de la misma disciplina del terror, un grupo de marinos se organizó para resistirse a ser parte de las Fuerzas Armadas formadas como escuadrones del odio al pueblo: no todos querían ser como Astiz. Por Giselle Tepper.

Por Giselle Tepper.

46 años atrás, en distintos puntos del país, Julio Urien, Aníbal Acosta, Mario Galli, Luis Hirsh, Mario Actis, Edgardo Lioi, José Aredes, Eduardo Berruet, Rubén Moschini, Mario Romano, Julio César Albornoz, Fidel Rodríguez, Carlos Lebrón, Juan Domingo Tejerina, Eduardo Maunet y Sergio Polidori, entre otros, fueron los marinos del pueblo. Sublevados, con la Patria como bandera, hicieron de los territorios de las Fuerzas Armadas lugares de rebelión. La respuesta del Gobierno dictador de Alejandro Agustín Lanusse fue la cárcel.

Meses después, la libertad llegó con una amnistía dictada por Héctor Cámpora el 27 de mayo de 1973, generando que Emilio Massera, luego dictador, pidiera que fueran expulsados de las Fuerzas: pero Juan Domingo Perón se negó. Luego de su muerte, el 24 de julio de 1974, María Estela Martínez dictó el Decreto Nº 281 para dar de baja a los marinos del pueblo. Ahí comenzaría otra parte de la historia.
Mario Galli: una historia montonera

En 1968 la promoción 100 de la Escuela Naval cruzó por primera vez a Mario Galli con Alfredo Astiz. Tiempo después, sus caminos fueron diferentes: Mario pasaría a ser un marino del pueblo, sublevado, preso y desaparecido. Astiz pasaría a ser un genocida, incluso uno de los torturadores de Mario.

En 1972, Mario participó en la sublevación en Puerto Belgrano. Al ser detenido, estuvo preso en el Penal de Magdalena. Liberado, profundizó su militancia en Montoneros, desde donde participó en la Agencia de Noticias Clandestinas, ANCLA, con Rodolfo Walsh, entre otros. Su formación militar en lo profesional y la política como peronista, le dieron una impronta clave para formar parte de la estrategia de comunicación de ANCLA: desafiar a la mentira y el silencio de la prensa oficial.

En 1977, un 12 de junio, Mario, su compañera Patricia Flynn, embarazada de alrededor de tres meses, su madre Violeta, y su hija Marianela, de un año y medio de edad, fueron secuestrados por el grupo de tareas de la ESMA. La única sobreviviente fue la niña. A Mario lo torturaron en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio y también en el Edificio Libertad, donde presenciaron las torturas quienes habían sido parte de su curso de formación: la promoción 100. Por testimonios de sobrevivientes, se cree que Patricia, Mario y Violeta fueron asesinados en los vuelos de la muerte.

De los marinos del pueblo, tres fueron víctimas directas del terrorismo de Estado de esa dictadura genocida del 76. Además, de Galli, Juan Domingo Tejerina fue desaparecido el 29 de junio de 1977. Su caso y los de la familia Galli son parte de la Megacausa ESMA. Carlos Lebrón fue asesinado en Tucumán en 1976.
Reparación histórica: con Néstor y Cristina

En el 2005, con la emisión del Decreto 1404/2005, Néstor Kirchner dejó sin efecto la baja de un grupo de los marinos del pueblo y ordenó la reincorporación en situación de retiro obligatorio. Luego, en 2015, Cristina Fernández decidió la reparación histórica para dejar sin efecto la baja obligatoria de Mario Galli de la Armada Argentina y ordenar su reincorporación en situación de retiro obligatorio y su promoción al grado de Teniente de Fragata, a través del Decreto 1821/2015.

En el acto de reparación, Marianela Galli, hija de Mario, dijo: "el reconocimiento y readmisión de aquellos oficiales y suboficiales que fueron expulsados de la Armada por rebelarse contra las prácticas represivas que sus superiores impusieron a través de la Doctrina de Seguridad Nacional es importante, porque nos permite pensar desde otro punto de vista el rol de las Fuerzas Armadas en la actualidad".
"Estas instituciones militares van construyendo memoria sobre la dictadura y las prácticas represivas de las cuales fueron partícipes, de qué manera difunden su versión del pasado, cuáles fueron los debates ideológicos que se daban entre los camaradas de las distintas promociones y si hechos como esta sublevación y otros sucesos similares son transmitidos a las nuevas generaciones, tanto dentro de sus propias filas como de cara a la sociedad", agregó.  

Estos tiempos no son los mismos. Oscar Aguad, un ministro de Defensa con amigos como el genocida Luciano Benjamín Menéndez y apodado “El Milico”, busca sacar a las Fuerzas Armadas a las calles. Pero hay que contar las historias para que la memoria evite que se repitan. La de Mario Galli es la de un marino peronista, víctima de la última dictadura cívico-militar, perseguido por defender a Perón y la Patria.
Definitivamente, Mario fue un subversivo. Todos los que se sublevaron lo fueron. Todas las personas que lucharon contra la dictadura asesina lo fueron. Definitivamente, Astiz fue un asesino. Todos los genocidas lo que masacraron al pueblo lo fueron. Todos los genocidas lo fueron.