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DDHH //// 13.03.2020
La historia de la resistencia antidictatorial en la cárcel de Coronda será publicada en francés

El libro Ni locos, ni muertos documenta lo ocurrido durante la dictadura en el penal santafesino controlado por Gendarmería. Sergio Ferrari, ex preso político allí, entrevistó a Augusto Saro, presidente de la asociación El Periscopio. La entidad agrupa a sobrevivientes de Coronda, fue autora de la obra e impulsó su edición francesa.

Por Sergio Ferrari (*), desde Berna, Suiza

Traducido al francés y actualizado, el libro argentino Del otro lado de la mirilla, sobre la resistencia en la cárcel de Coronda (foto principal, vista actual) en la última dictadura, aparece este 24 de marzo en las librerías de Suiza y Francia con el nombre Ni fous, ni morts (“Ni locos, ni muertos”, foto 2).

“Es un aporte significativo más al trabajo de reconstrucción colectiva de la Memoria, justo al cumplirse otro aniversario del trágico golpe de Estado de 1976”, subraya Augusto Saro (fotos 3 y 4), ex preso político en esa prisión (y en la de Caseros) y actual presidente de la Asociación El Periscopio, autora y responsable editorial del mismo.

Para los ex presos de Coronda, como ellos mismos lo señalan en la introducción de Ni locos, ni muertos (Editorial L’Aire, Vevey, Suiza), MEMORIA, con mayúsculas, constituye “el mejor antídoto” contra las brutalidades del poder, en cualquier lugar y momento histórico.

P: Hace 17 años, en 2003, la Asociación El Periscopio publicó el libro colectivo Del otro lado de la mirilla con testimonios sobre las vivencias de presos políticos en la Cárcel de Coronda durante la última dictadura. El 24 de marzo 2020, sale al público, en Europa, la traducción actualizada del mismo al francés para, en un primer momento, distribuirlo en Suiza y Francia. ¿Qué es lo que motivó a lanzarse con este proyecto de perfil internacional?

R: Ya desde hace años la eventual traducción de Del otro lado de la mirilla estaba entre los sueños de nuestra Asociación. En concreto, esta primera versión internacional en francés surgió a partir del intercambio que tuvimos en 2018 con una exprofesora suiza de literatura, luego del juicio y condena a los exdirectores de Coronda. Ella se enteró entones de la existencia de nuestro libro en español. Se sorprendió muchísimo por el carácter colectivo del mismo. Su interés nos entusiasmó y encaramos el proyecto sintiendo que la reconstrucción colectiva de la memoria es una labor que trasciende las fronteras de un país o de un continente. Esta convicción se fortaleció al ver el compromiso asumido por un grupo de militantes de la solidaridad suiza, convocados por uno de los autores del libro radicado en Berna. De no haberse contado con el trabajo ejemplar de ese colectivo -con una decena de integrantes- y con el apoyo financiero individual de unas setenta personas, Ni locos, ni muertos no hubiera podido existir.

P: ¿Cuáles son las “diferencias” o complementos de Ni fous ni morts, con respecto a Del otro lado de la mirilla?

R: La versión original se compone de testimonios compaginados en 38 capítulos que conforman un mosaico de vivencias de la resistencia llevada a cabo en la cárcel de Coronda entre 1974 y 1979. Eso se mantiene exactamente igual en la versión francesa. Adjuntamos, a modo de epílogo, un último capítulo (acompañado de fotos e ilustraciones en color) referido al juicio a los comandantes de Gendarmería que fueron directores del penal, llevado a cabo en 2018. Y actualizamos la introducción y el prólogo, considerando el paso del tiempo, los nuevos destinatarios del libro, y ciertas claves de lectura que, con mucha modestia, nuestro libro puede aportar a la dinámica social en esta tercera década del siglo XXI a punto de comenzar.

La memoria, esencia de la identidad

P: Pareciera que, para ustedes, como Asociación El Periscopio de ex presos políticos de la cárcel de Coronda, la temática de la MEMORIA se ha convertido casi en una “obsesión”…

R: Así es. Pero no solo para nosotros, sino para todos los sobrevivientes del terrorismo de Estado, sus familiares y allegados, organizados en centenares de organismos de derechos humanos en todo el territorio de nuestro país. Porque la memoria es componente central de la identidad de un pueblo y porque no es posible construir una sociedad verdaderamente democrática sobre la base del olvido, el negacionismo y la impunidad.

Esto me lleva a aclarar qué tipo de memoria hablamos, sobre qué tipo de hechos… Porque no se trata de un concepto literario. Significa recordar y entender a la dictadura cívico-militar (1976-1983) como un verdadero plan estratégico tendiente a eliminar a toda la oposición política y reformatear la sociedad en todos sus aspectos. Un plan que terminó en un verdadero genocidio, con centenares de muertos, treinta mil desaparecidos, más de diez mil presos políticos y miles de exiliados internos y externos. Fue pergeñado desde el poder real como parte de una estrategia regional elaborada en las usinas del imperio. El terrorismo de Estado comenzó a desarrollarse antes del golpe con asesinatos cometidos por bandas armadas paraestatales y se terminó de plasmar a partir del asalto al poder el 24 de marzo de 1976. Contó con el compromiso y la participación activa de los grandes grupos económicos, de las fuerzas armadas y de seguridad, de la cúpula de la Iglesia católica. Y con el soporte cómplice de los medios de comunicación hegemónicos, de sectores del poder judicial y también de una parte de la misma sociedad civil que por miedo o inconsciencia callaron ante el genocidio. Y otros civiles que colaboraron conscientemente con los represores, delatando a activistas y opositores, en barrios, escuelas, fábricas, colegios, universidades... 

P: Memoria, Verdad y Justicia han sido de las banderas promovidas por El Periscopio. Al inicio usted hizo referencia a la implicación de su Asociación en el juicio contra los comandantes de Gendarmería que dirigieron esa prisión durante la dictadura. ¿Qué balance saca de esa experiencia?

R: Consideramos que nuestro aporte a la Verdad, desde nuestra historia y práctica, fue muy valioso. Fuimos querellantes y el libro Del otro lado de la mirilla sirvió como prueba de la acusación. Testimoniamos, y en nuestra voz, llevamos la de los cuatro compañeros muertos en Coronda durante esa etapa. Develamos el documento (de carácter secreto durante la dictadura) Campaña Pensionistas, en el cual la dictadura daba las directivas tendientes a la destrucción psicofísica de los presos políticos. Con respecto a la Memoria, durante los cuatro meses que duró el proceso, desde fines del 2017 al 11 de mayo del 2018, convocamos a docentes y alumnos, a militantes sociales, a dirigentes sindicales, y políticos a presenciar las audiencias. Logramos la condena de los dos principales responsables a 22 y 17 años por crímenes de lesa humanidad, y no quedó la menor duda sobre la responsabilidad total de todo ese cuerpo, la gendarmería, en la acción represiva. Adicionalmente, junto con su sentencia, el Tribunal ordenó investigar el rol cumplido por el resto de la oficialidad de gendarmería y el cuerpo de guardiacárceles en Coronda. Ese será el próximo juicio, hoy en etapa de instrucción. Quiero destacar la excelente labor profesional y solidaria de nuestro equipo de abogados, miembros del colectivo HIJOS, que agrupa a los hijos de desaparecidos.

Temática universal

P: ¿Piensa que un libro sobre un tema específico -aunque universal- de hechos ocurridos hace más de cuarenta años puede tener hoy un valor e impacto, lejos del lugar donde se produjeron esos hechos, en un continente como el europeo? 

R: Sí. El poder que detentan los poderosos, y sus estrategias para conservarlo, es un tema universal, al igual que la resistencia de los pueblos a ese poder injusto. Las formas varían a lo largo de la historia de la humanidad y según las características propias de cada sociedad, pero esencialmente se trata de un mismo tema: la eterna disputa entre quienes sojuzgan a los pueblos y quienes anhelamos a vivir en libertad. En síntesis, como lo mencionamos en la nueva introducción, cuál es la diferencia entre ser asesinado en un campo de exterminio europeo o en uno en América Latina, entre morir enfrentando a una dictadura latinoamericana o en las aguas del Mediterráneo escapando de las hambrunas, las guerras o como refugiado climático. Reconstruir la historia de las luchas por la emancipación de los pueblos es un aporte a la memoria universal y un antídoto contra la repetición de las brutalidades del poder.

P. En Latinoamérica, Del otro lado de la mirilla fue distribuido sólo en pequeña escala, dado los escasos medios de publicidad con los que contaron. ¿Sería imaginable difundirlo más masivamente?

R: Es casi un sueño encontrar editoriales interesadas en publicarlo o distribuirlo en los países latinoamericanos y en España mismo. Claro que lo imaginamos. Hace parte de nuestros proyectos de futuro.

P: Imposible terminar este diálogo abstrayéndolo de la actual situación política de Argentina. ¿Cuál es el lugar real que existe hoy para los ex presos y organizaciones de derechos humanos en general? ¿Cuáles son los desafíos esenciales en esta etapa?

R: Con respecto al nuevo gobierno, es auspicioso escuchar nuevamente que la tríada Memoria, Verdad y Justicia será impulsada como política de Estado, visión que no sólo no existió durante la gestión anterior de Mauricio Macri, sino que fue deliberadamente abandonada por ésta. Pero el lugar real que nos toca, será el que sepamos ocupar a partir de nuestra militancia, siempre independientes del Estado y de los gobiernos de turno, impulsando el juicio y castigo de los responsables militares y civiles del genocidio, apoyando la continuidad de la búsqueda de los “bebés desaparecidos” y promoviendo las reparaciones correspondientes a todos los afectados por el mismo. Es importante tener una mirada que supere lo coyuntural y lo referido estrictamente al terrorismo de Estado, considerando que la temática de los derechos humanos abarca todos los aspectos de la vida de los pueblos y, particularmente, los derechos que les son conculcados. Enlazar nuestras luchas con otras que desde hace años irrumpieron con fuerza en la vida política. Por citar sólo dos ejemplos: la militancia del movimiento de mujeres y diversidad de género contra el patriarcado. Y la de los movimientos llamados ambientalistas contra la economía extractivista con su modelo de producción y consumo que lleva a la extinción de los recursos naturales, poniendo en riesgo de muerte el planeta.

(*) Ex preso político de Coronda y miembro de la asociación El Periscopio.