fbpx Ascensión Mendieta: un símbolo de lucha de las víctimas del franquismo | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
DDHH //// 17.09.2019
Ascensión Mendieta: un símbolo de lucha de las víctimas del franquismo

La activista murió a los 93 años. En 2017, pudo dar sepultura a los restos de su padre, fusilado durante el franquismo y enterrado en una fosa común. 

Por Nadia Mayorquin

Ascensión Mendieta falleció este lunes 19 de septiembre con 93 años. Ella fue un símbolo de la lucha de las víctimas del franquismo por recuperar la memoria de sus familiares. Ascensión era la hermana pequeña de siete hermanos; su miedo, como relataba en un diario, era morir sin haber cumplido el objetivo de su familia: devolver la dignidad a su padre sacándolo de la fosa común. "Mi madre no lo pudo cumplir y mis hermanos tampoco, espero sacarlo antes de que me muera", dijo. 

Mendieta consiguió recuperar los restos de su padre, Timoteo, de una fosa común ubicada en el cementerio de Guadalajara, donde fue enterrado por los franquistas tras ser fusilado en 1939. Lo hizo gracias a la Justicia argentina. Ascensión Mendieta, junto con Darío Rivas (querellante argentino junto con Inés García Holgado y Adriana Fernández), han sido los grandes pilares de la querella argentina por los crímenes del franquismo. Ambos dedicaron sus vidas a exigir justicia por el asesinato de sus padres, Severino Rivas y Timoteo Mendieta. Los dos también pudieron recuperar sus restos gracias a los trabajos de la A.R.M.H. (Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica).

"Deseo que me entierren con mi padre y pudrirme con él. Podré decirle 'ya estamos juntitos'", decía Ascensión en una entrevista de enero de 2016, tras viajar a Buenos Aires para explicar su caso personalmente a la jueza María Servini que instruye desde Argentina la única causa que investiga los crímenes del franquismo.

La Justicia Argentina es la que ordenó la exhumación de Timoteo Mendieta, dirigente sindical que fue fusilado por el franquismo. El camino para recuperar los restos fue complicado; en un inicio, la Justicia española incumplió el exhorto de Argentina y rechazó la exhumación. Pero Ascensión continuó insistiendo en recuperar los restos de su padre, ella se lo había prometido a su madre.

Finalmente, la Justicia española aceptó el exhorto de Argentina y junto con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se pusieron a trabajar. En este sentido es importante resaltar que quien financia las tareas de la A.R.M.H. no es el Estado sino organismos privados nacionales e internacionales. En este caso, la financiación fue del sindicato noruego de electricistas Elogit, pero las dificultades continuaron. Se exhumó la fosa nº 2 del cementerio de Guadalajara, donde según la disposición existente se encontrarían los restos de Timoteo. Pero ninguno de aquellos cuerpos pertenecía a Timoteo. Las pruebas de ADN determinaron que después de 78 años de búsqueda había encontrado los restos de su padre Timoteo. Junto a él se rescataron a más de 20 fusilados en la fosa nº 1.

Ascensión logró dar a su padre una sepultura digna en julio de 2017 la familia Mendieta, acompañada de alrededor de 2.000 personas. Allí, rindieron un conmovedor homenaje a Timoteo Mendieta, que sería por fin enterrado en el cementerio civil de La Almudena, en Madrid. "Que no ocurra esto para nadie. Nunca más. Gracias a todos por venir a un acto tan triste", dijo emocionada.

Ascensión Mendieta y Darío Rivas siempre serán ejemplos de lucha, dejan el legado de Memoria, Verdad y Justicia para que por fin terminen tantos años de terrible olvido e impunidad y se reconozca de una vez el genocidio silenciado que ha sufrido el pueblo español.

Bonus track: mirá el documental “El silencio de los otros”, producido por Pedro Almodóvar y dirigido por Almuedena Carracedo y Robert Bahar. Revela la lucha silenciada de las víctimas del largo régimen de Francisco Franco. Filmada a lo largo de seis años, con un estilo de cine directo e intimista, la película acompaña a los supervivientes del régimen a medida que organizan la denominada “querella argentina” y confrontan un “pacto del olvido” sobre los crímenes que padecieron, en un país aún dividido tras cuatro décadas de democracia.