DDHH //// 12.09.2017
Ahora dicen que fue un "gendarme suelto"

Después de proponer pistas falsas, el gobierno ahora decidió admitir la posible responsabilidad de la fuerza que conduce Patricia Bullrich. Pero echándole la culpa a unos pocos agentes. 

Por Enrique de la Calle

El coordinador de Políticas Públicas, Hernán Iglesias Illia, blanqueó sin querer la nueva estrategia discursiva del Gobierno de Mauricio Macri en el caso Maldonado. Cambiemos tiene problemas con el blanqueo. Lo hizo en una entrevista radial con FM La Patriada: “Tal vez algún gendarme suelto le haya pegado sin saber que lo estaba hiriendo gravemente”. ¿Así se explicaría la desaparición forzada de una persona? De cualquier modo, esa afirmación implica un notable cambio en el oficialismo, que durante 40 días negó que la Gendarmería pudiera ser responsable del grave hecho. 

Durante el fin de semana, los principales medios (Clarín, La Nación e Infobae) volvieron sobre ese argumento. Jorge Lanata llevó al extremo la defensa de la estrategia macrista: "Que sea un gendarme, no significa que sea la Gendarmería". Increíble, pero real: otra vez volvió a aparecer la teoría de la "manzana podrida". Hoy, el diario la Nación contó la versión de un uniformado que reconoce haber herido a un manifestante durante la brutal represión. Apareció el "gendarme suelto": ¿Caso cerrado?

Como es obvio, ese relato tiene notables inconsistencias. Sigamos el argumento: un "gendarme suelto" agredió "sin querer" a Maldonado y lo "hirió gravemente". La primera pregunta que queda sin responder es la siguiente: ¿Qué pasó con el joven después? ¿O será que ese mismo gendarme lo hirió sin querer y luego lo hizo desaparecer? ¿También "sin querer"? 

Para darle más sustento a la teoría, el Gobierno aseguró que investiga a 7 u 8 agentes. ¿Desde cuándo lo hace? Ante el Congreso, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, señaló que no iba a "tirar a ningún gendarme por la ventana". Antes, había reconocido en charla informal con diputados (por lo menos así lo recordó Victoria Donda) que "por ahí a un agente se le fue la mano". Surge así un nuevo interrogante: ¿Desde cuándo sabe el Gobierno de la posibilidad de que haya agentes involucrados? ¿Por qué insistió con teorías absurdas que ponían a Maldonado lejos de la represión y de Gendarmería? 

Un fiscal federal pidió investigar al gobierno por el delito de encubrimiento de una desaparición forzada de persona. El juez Canicoba Corral se declaró incompetente y remitió la causa a Esquel. Es elemental: allí debe investigarse la desaparición forzada y el posible encubrimiento (delitos íntimamente vinculados). El problema es el juez Guido Otranto, que tardó 10 días en correr a la Gendarmería del caso, cuando había indicios obvios que la vinculaban a la investigación. Tal vez ahora, el Gobierno le haya tirado una soga para "resolver" la desaparición: acotarla al grupo de gendarmes sueltos. ¿Todos felices?