Cultura //// 05.04.2011
Zulma Lobato: el dolor televisado, por Juan Ciucci

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Domingo a la noche, y buscando los clásicos programas políticos en la teve, uno se topa con “Chiche” Gelblung en canal 13. Ese “Chiche” que fue jefe de redacción en la revista Gente desde 1976 a 1978; años de plomo y militancia a favor del genocidio de Estado. Y de ya tantas otras cosas más. Sigue ahí, en el universo televisivo.

Hoy, este sujeto le entrega a sus televidentes la reaparición de Zulma Lobato, luego de su internación en un psiquiátrico. Internación producto del brote que sufrió en vivo y en directo gracias a la mala fe y los pocos escrúpulos de algunos productores y conductores de Crónica TV. Y “Chiche” se regodea en ese dolor ajeno y cercano, para difundirlo como espectáculo. Y le pasa a la protagonista de esta historia, invitada este domingo al programa, las imágenes de su brote en la televisión.
¿Hasta dónde estamos preparados para aceptar este tipo de contenidos en la televisión abierta? ¿Qué placer como espectadores nos provoca ese sufrimiento televisado? Una persona, Zulma, nos es presentada en un estado de vulnerabilidad extrema. Y en favor de sus intereses ligados al rating, son capaces de envolverla en una fantasía perversa que degrada su existencia. Porque juegan con sus sueños, sus deseos, sus realidades. “Soy una segunda Eva”, dijo esta noche de domingo. ¿Dónde esta Zulma? ¿Quiénes la impulsan y la empujan a esta realidad televisiva? Cuando mañana la dejen a un lado, cuando se apague la luz de esa cámara, ¿con quien se va a encontrar?
 
En el marco de la amodorrada ley de servicios audiovisuales, este caso es uno de los que nos impulsan a empezar a discutir qué contenidos queremos en los medios masivos de comunicación. Si no es un límite jugar con la psiquis de una persona, ¿dónde encontraremos ese límite? ¿Cómo podemos construir esos límites? ¿Puede el afán de lucro llegar a estos extremos? Podríamos pensar que en la realidad por fuera de los medios, ese afán de lucro que gobierna este sistema de producción produce aun mayores aberraciones. Pero esos son espacios en donde aún no hemos llegado como sociedad a intentar implantar una idea de justicia que compartimos. Y que incluso, cuando llegan a la pantalla comienzan a ser desbaratados: podemos pensar en las numerosas imágenes de trabajo esclavo que han aparecido últimamente y la clausura de esos espacios de esclavitud. En este caso, es frente a cámaras que se consuma esta acción deplorable. Es en los estudios de televisión donde se vulnera la integridad de las personas.
 
El articulo 3° de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, establece para los servicios de comunicación audiovisual y los contenidos de sus emisiones, entre otros, estos objetivos:  “La defensa de la persona humana y el respeto a los derechos personalísimos”; “La actuación de los medios de comunicación en base a principios éticos”; “Promover la protección y salvaguarda de la igualdad entre hombres y mujeres, y el tratamiento plural, igualitario y no estereotipado, evitando toda discriminación por género u orientación sexual”.
 
Todos estos objetivos han sido embestidos por el accionar que prácticamente todos los canales han llevado adelante respecto a la vida y la historia de Zulma Lobato. Especialmente, Crónica TV y “Chiche” Gelblung. Mientras seguimos sin novedades respecto a la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, que debería designar al titular de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual; este tipo de practicas de la información continúan ligadas a los intereses particulares de los empresarios multimediáticos y no al interés social.
 
Desde aquí, le mandamos un beso a Zulma y a la luz de sus sueños; una victima de la realidad multimediada. Y el más profundo desprecio a aquellos que viven del dolor ajeno.(Agencia Paco Urondo)