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Cultura //// 02.02.2020
Un hombre alado: nuevo filme sobre Gustavo Cerati

Entrevista con Felipe Restrepo, el director del documental Un hombre alado. la película hace foco en el proceso creativo del excantante de Soda. Cómo eran los momentos en que se enfrentaba a su guitarra para componer la música y las letras de sus canciones. Por Gito Minore.

Por Gito Minore

 

 

Gustavo Cerati es una figura imprescindible dentro de la constelación de artistas de nuestro país. A pesar de su temprana muerte, en septiembre de 2014, su legado se multiplica con una serie de homenajes, libros, conciertos y películas. La más reciente, está pronta para su estreno en Festivales nacionales e internacionales.

A días de la salida del tráiler promocional, APU conversó con su realizador, Felipe Restrepo, quien desde lo independiente se pone al frente del discurso audiovisual de uno de los grandes nombres del mainstream. Y le hace justicia.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué te motivó encarar un documental sobre Gustavo Cerati?

Felipe Restrepo: Cuando uno toma la decisión de encarar un proyecto siempre hay múltiples razones por las cuales uno decide transitar la experiencia. Pero quizás la motivación más importante, más allá de la admiración que tengo por Gustavo, sería poder enfrentarme al desafio, como realizador audiovisual, de poder crear, desde el terreno de lo independiente, una pieza que hablara sobre una figura con un peso tan importante como el que tiene él. Me interesaba validar el modelo de producción que estaba encarando, poder convencerme que desde lo independiente, también podía construir un discurso audiovisual que en principio podía estar vedado para aquellos que no tenemos detrás una gran maquinaria de producción o grandes recursos financieros. Creo que una de mis responsaiblidades como realizador audiovisual es poder expandir los límites de la producción para invitar a otros a que participen de la experiencia audiovisual. Necesitamos más gente construyendo discursos audiovisuales de todo tipo, no simplemente pensar en construir piezas audiovisuales para que la validen críticos de la alta cultura. Me interesa lo rústico del proceso de producción independiente, porque te ayuda a conocer de primera mano cuestiones fundamentales del quehacer audiovisual y porque te permite adquirir una experiencia que por ahí desde otro modelo no la tendrías. Obviamente en ese proceso hay algunos que te miran con esceptisismo, y quizás con algo de desdén, pero es con lo que hay que aprender a convivir para abrirse un camino en el campo audiovisual.

Y quizás otra razón, no menor, es que siempre he sido un apasionado de la música y por ahí quería sentirme que podía aportar o dialogar con el discurso musical desde el terreno de lo audiovisual.

 

APU: De las distintas facetas que la vida de Gustavo tuvo, elegiste centrarte en el proceso creativo ¿por qué?

F R: Desde hace unos años me viene interesando mucho indagar en los procesos creativos de los artistas. Es muy poco lo que se sabe sobre cómo entran en contacto con las ideas para transformarlas en una representación artística. Hay una cierta creencia que aquellos que transitan el terreno de lo creativo, se inspiran de manera espontánea, que la idea surge compacta lista para ser transformada en una representación. Creo que detrás de todo gran artista, hay una metodología para ponerse en contacto con las ideas, una cierta mecánica para navegar en esa nube de signficantes. Obviamente todo esto sumado a una alta dosis de constancia y obstinación. David Lynch por ejemplo acude a la meditación trascendental para ingresar a ese campo unificado del que nos habla para ir en búsqueda de ese pez dorado que sería la metáfora de esa gran idea susceptible de ser representada. Algunos otros caminan o se van de camping como Herzog.

En el caso de Gustavo, él acudía a la constante experimentación para encontrar allí nuevas sonoridades, le interesaba mucho más la periferia del discurso que transitar las convenciones, lo disruptivo que lo armónico para ir en busca de su música. También validaba la apropiación de la obra artística como método creativo para poder construir nuevos discursos. Una práctica habitual en muchos artistas y que crece cada vez más en este contexto digital.

APU: El filme está hablado por muchos artistas cercanos a Gustavo ¿quiénes participan?

F.R.: Participan alrededor de veinte personas, la mayoría de ellos fueron artistas que acompañaron a Gustavo durante la confección de su obra. Claramente, hay algunos que estuvieron más presentes que otros, como en el caso de Adrián Taverna, que lo acompañó desde antes de la formación de Soda Stereo hasta el último concierto de Gustavo en Venezuela. Creo que fue una de las personas que más lo conoció y que más comprendió su obra, aparte de que eran grandes amigos. Lo más importante es que todos tenían algo interesante para contar de él. Nos hubiera gustado seguir entrevistando pero teníamos que ponerle también una fecha de finalización a la producción. Sin duda quedó mucha gente por fuera, algunos porque no coincidian con nuestras fechas de grabación, otros porque no quisieron participar y otros porque no se sentían preparados para hablar de él. Creo que se podrían hacer otros dos documentales como este con testimonios de personas que lo acompañaron durante su proceso creativo.

APU: Tengo entendido que también incluiste audios de él, las grabaciones que Gustavo Bove tenía en el archivo de su libro Conversaciones íntimas. ¿Cómo dialogan estos testimonios del propio artista con el resto de la película?

F.R.: Gustavo Bove nos cedió una parte de sus grabaciones para incluirlas en el documental. Lo que más nos interesó de ese material son los momentos en que Gustavo Cerati nos habla de su lugar como artista, como es su relación con la tecnología, de donde se nutre para construir sus canciones, etcétera. El documental igual no está inundado de esas entrevistas, es un recurso más que convive con otros a parte de los testimonios. Es un material que sirve para reforzar algunas líneas dentro del documental, no es la piedra angular de la película.

 

APU: Hace alrededor de un año se estrenó por National Geografic la biopic de Gustavo Cerati. La misma está más que nada centrada en su vida privada y en gran parte fue protagonizada por su familia. ¿Qué pensás que tu película le aporta al espectador que anteriormente vio el otro documental?

F.R.: Esta es una propuesta distinta, porque se centra en el proceso creativo, no va al dato histórico ni biográfico. Me parece genial que puedan convivir muchos discursos sobre su figura para que dialoguen entre sí. Creo que Un hombre alado es uno más de muchos contenidos que se han hecho y que se harán sobre Gustavo. Hay por ejemplo un libro que se llama Chico del espacio hecho con mucha devoción por una gran admiradora de Gustavo en el que construye una fantasía muy linda sobre su vida. Lo más maravilloso sería que todo el mundo pueda contruir su relato: que aquel que quiera pintarlo que lo pinte, que aquel que quiera escribir un libro sobre él que lo escriba, que aquel que quiera hacer una película sobre su proceso creativo que la filme. Los artistas reales influyen a otros, invitan a sumergirse en el delirio creativo. Algunas cosas podrán ser mejor que otras, otras podrán ser legitimadas o no por la familia, pero todas son igual de válidas porque van en sintonía con la obra de Gustavo y con la idea que tenía de hacer arte. Creo que si Gustavo estuviera vivo festejaría todo este tipo de manifestaciones.

 

APU: Este documental también tiene partes animadas ¿Cómo surge esa idea? ¿Quiénes estuvieron a cargo de esa parte?

F.R.: Todo surgió porque quería expandir el mundo de Gustavo a partir de elementos que encontraba en su obra y qué mejor que con ilustraciones para llevar al espectador a un terreno más fantástico. El ilustrador es Colo Gede, un diseñador gráfico de Buenos Aires que me tuvo mucha paciencia y confianza. Juntos armamos los conceptos a partir de ideas que yo le tirada y que servían de disparadores para trasladarnos a nuevos terrenos. La verdad es que tuvimos un interesante ida y vuelta que nos permitió llegar a resultados que a los dos nos convencían.  

 

APU: En cuanto a la distribución del filme, ¿Ya tiene fecha de estreno oficial o vas a llevarla a festivales primero?

F.R.: Me interesa que pueda recorrer principalmente el circuito de Festivales Nacionales e Internacionales. Quiero que la película tenga difusión en esos espacios donde hay una movida cultural. Soy una persona que legitima los espacios festivaleros como un terreno  ideal para construir públicos. Ojalá podamos proyectarla próximamente en distintas partes de la Argentina y de Latinoamérica. Igual mi intención es liberarla, una vez recorra algunos festivales, en plataformas como youtube o vimeo para que la gente pueda acceder libremente a ella.

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APU: ¿Cuáles son las principales expectativas que te genera lanzar la película?

F.R.: Poder movilizar al espectador desde un lado más sensorial, que sienta la presencia de Gustavo sobrevolando el espacio de proyección, que sienta que comparte con Gustavo un espacio íntimo. Y que también salga transformado en relación a la visión que tiene sobre cómo se conciben los procesos creativos, para poder, quizás, influenciarlos en la construcción de nuevos discursos. Básicamente, que se siga expandiendo la experiencia creativa. 

 

APU: Este año además de Un hombre alado, la productora en la que vos trabajás Malcriados, está promocionando que también va a estar estrenándose La otra parte, que si bien es documental, su argumento versa sobre el fenómeno de la piedra movediza de Tandil. ¿Cómo se entrelazan estos dos documentales dentro del conjunto de tu obra? ¿Encontrás algún vínculo entre ambas?

F.R.: Estamos terminando también el montaje de un nuevo documental que trata sobre el paisaje lítico de Tandil y que tiene como punto de partida “La piedra movediza” y la posibilidad de que ahí hubiese un santuario astronómico megalítico similar a otros que se encuentran en Europa. El investigador del proyecto documental, Dino Mendy, llegó a la conclusión que esta piedra y otras del paisaje serrano de la Tandilia podrían tener algún tipo de conexión, formando algunas geometrías que pueden estar asociadas a la idea de la geometría natural o sagrada. Ahí es donde se puede tejer un comparativo con la obra de Gustavo, porque él antes que nada era un geómetra, una persona que entendía de relaciones en el tiempo (la música es eso). Por eso Fuerza natural tiene una gran carga geométrica: estrellas de cinco puntas, líneas, círculos, etcétera. Gustavo comprendía de este tipo de relaciones que están desarrolladas desde los pitagóricos y la idea de trascendencia a partir del conocimiento de estas relaciones. Lo mismo tratamos de incorporar en el documental de La otra parte, la posibilidad de que estas piedras no fueran simplemente un azar de la naturaleza sino que estuvieran alineadas formando algún tipo de relación. La idea es poder ampliar un poco la mirada y la discusión.