Cultura //// 26.08.2017
Un arte contra el olvido

Reflexionamos sobre las historias del arte olvidadas en Argentina y la necesidad de rescatar no sólo las acciones centrales de la cultura sino los márgenes, las alternativas, los discursos y producciones no institucionalizadas.

Por Gabriela Canteros

Fotografía de Majo Grenni sobre la marcha del 22 de agosto del 2017 

Hace más de tres años escribí un artículo pequeño sobre las formas de la literatura olvidadas en la Argentina; hoy el artículo resuena en mi cabeza involucrando al arte visual, la música y la historia.

Argentina no es un mundo bipartito. A pesar de las teorías periodísticas, políticas, sociales y tendencias del momento, lo que es cierto es que siempre hubo un intento de historia oficial —y digo intento porque tiene filtraciones— y un número bastante amplio de historias del arte, de la música —e incluso de contemporaneidad— que luchan por contar su parte, desde la periferia, desde la marginalidad o de las instituciones hoy menos empoderadas o desdibujadas por la realidad del mercado internacional.

Así, uno puede encontrarse fácilmente en numerosos artículos sobre el arte argentino a Marta Minujin, a Gyula Kosice, a Marcia Schvartz. Comienza a constar un poco más, a Ernesto Pesce es más difícil aún, si consultamos por Norberto Chavarri y Roque de Pedro la búsqueda se vuelve casi de lupa, como una aguja en un pajar. En estos casos, para llegar a ellos, es necesario empezar a escudriñar artículos inconexos en algunos blog y un par de crónicas en dos o tres medios.

Sabemos que la historia es un recorte, pero en Argentina la historia del arte, que no goza de gran divulgación, es una poda incesante. Algunas alternativas para luchar contra el olvido surgen de los propios artistas o de jóvenes visionarios que encuentran en el pasado la verdadera historia que nos vinculará con el futuro.

Todas las formas de arte son necesariamente formas contra el olvido, si lo analizamos desde una perspectiva psicoanalítica; “una forma de trascender” y una necesaria revisión de la historia del arte argentino nos permite encontrarnos con movimientos subestimados, artistas olvidados, obras que no pierden vigencia como: Música para colectivo 7 (1971) en las calles de Buenos Aires del 22 de Agosto de 1971, ejecutada por el Movimiento Música Más.

Para contrarrestar esos olvidos debemos concentrarnos más en las manifestaciones de nuestro presente, con la ventaja mediática, multimedial de nuestros tiempos.

El arte argentino es un arte contra el olvido, y ese es un principio inexorable que debemos preservar.