fbpx Teatro: ¿Querés ser feliz o tener poder? | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 01.03.2020
Teatro: ¿Querés ser feliz o tener poder?

Agencia Paco Urondo conversó con la dramaturga y directora teatral Cecilia Propato Carriére acerca de ¿Querés ser feliz o tener poder? su más reciente puesta en escena, la que se estará presentando todos los viernes en el Teatro Empire. Por Miguel Martinez Naón.

Por Miguel Martinez Naón

 

"Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro" 1984, George Orwell.

 

¿Querés ser feliz o tener poder? es un espectáculo registrado como formato único. Se trata de una experiencia teatral que genera interés porque entra en disidencia con el teatro tradicional volviendo a su formato más antiguo. La obra sumerge al espectador en un universo macro que recrea un panóptico y una realidad distópica, que a su vez muestra micro realidades dispuestas en boxes en donde 20 actrices/actores realizan micromonólogos a partir de profesiones poco comunes atravesadas por la felicidad o el poder. ¿Querés ser feliz o tener poder? fue declarada de interés cultural por la legislatura porteña y cuenta con el subsidio de producción del Fondo Nacional de las artes.

Agencia Paco Urondo conversó con su autora y directora, Cecilia Propato Carriére, quien además de dirigir es dramaturga, artista visual, docente, es integrante de La colectiva de Autoras y de APDEA, Asociación de Profesionales de la Dirección.

La puesta de ¿Querés ser feliz o tener poder? se está presentando todos los viernes en el Teatro Empire de la ciudad de Buenos Aires (ver información al final de la nota).

Agencia Paco Urondo: Cecilia, “¿Querés ser feliz o tener poder?” es una obra que no resulta convencional, en la que el espectador por momentos se sitúa en escena como un personaje más, ¿Este tipo de teatro tiene un origen, una tradición o simplemente es algo que no tiene antecedentes?

Cecilia Propato: Buena parte del teatro en Roma tenía estas características en donde el espectador se convertía en actor partícipe, tal vez porque soltaban animales y los espectadores tenían que salir corriendo, es decir se corría un peligro real, no es que se ponía en “peligro” la escena dramática tradicional como en ¿Querés ser feliz o tener poder? En la antigua Roma no se pensaba la ficción como hoy y tampoco era necesario hacerlo ni había metalenguaje, o sea un teatro que reflexiona sobre el teatro mismo; pero en un sentido se puede decir que el teatro más nuevo o mejor dicho más contemporáneo, porque no hay nada nuevo, es el teatro más antiguo. La idea del teatro ligada a la fiesta, a la feria, al descontrol energético es algo que me gustó recuperar en ¿Querés ser feliz o tener poder? Al mismo tiempo en la obra no hay ningún riesgo físico, no se toca a los espectadores, no se los involucra, el real riesgo que corren es salir del lugar de comodidad y de confort, mover sus mentes, correrse del lugar acostumbrado. Por otro lado, en el espectáculo generé veinte cuartas paredes, como veinte teatro tradicionales metidos en una estructura macro que representa un panóptico, o bien podrían ser veinte ventanas de internet, veinte realidades, esta noción de que la realidad que vivimos está entrecruzada por varias realidades paralelas y simultáneas en las que indirectamente participamos.

Por supuesto, varios siglos después apareció Brecht con el método de distanciación o extrañamiento, romper la ilusión de la identificación aristotélica para generar una idea de que lo que está pasando ficcionalmente puede pasar también en la realidad.

 

APU: La puesta propone un acercamiento a la obra de Michel Foucault, concretamente a su teoría del “Panóptico”, una forma diseñada para controlar el sistema carcelario ¿Cómo trasladaste esta teoría a la puesta en escena?

C.P: Sí, la obra está construida tomando dos universos importantes: el panóptico creado por Bentham que es una arquitectura carcelaria que el filósofo Michel Foucault toma para analizar los sistemas represivos, reflexión expuesta en su libro “Vigilar y castigar”, sobre todo el aspecto de la omnisciencia invisible, ser vigilada/os sin saberlo. Y, el otro universo es el de las profesiones poco comunes como empujador de trenes profesional, buscadora de objetos perdidos, sepulturero de jóvenes o probadora de comida de perros, entre otras. Las actrices y los actores están en los boxes encarnando a los personajes y a cada espectador le toca el 8 (el mundo de la felicidad) o el 9 (el mundo del poder) y dentro de estos mundos pueden presenciar tres monólogos por persona.  Quienes juegan el rol de expectación están únicamente con los intérpretes. Tienen percepción del conjunto porque hay momentos en donde hay escenas comunes. Es decir, las actrices y los actores salen de sus boxes llamados por un silbato que hacen sonar unas guías que cumplen la función de guardia cárceles. En lo que se emparenta con el panóptico es que todo el público no ve lo mismo. Tienen una percepción de que suceden  otras situaciones que se pierden, al mismo tiempo las y los intérpretes tienen una noción de que están sucediendo situaciones que no ven. Esta noción de ser percibido sin saberlo, de que suceden varias escenas simultáneas y paralelas, de no poder captar todo ese cosmos en donde participan todos y todas, aun no sabiendo con qué parte.  En una obra con formato tradicional, a la italiana, todo el público mira y ve todo al mismo tiempo, más allá de que cada persona preste más atención a uno u otro momento de la pieza, las actrices y los actores tienen percepción sobre la otredad en escena.  En ¿Querés ser feliz o tener poder? hay muchas visiones, muchas percepciones.

 

APU: Algo muy parecido a la realidad virtual, al universo de las redes, ¿no?

C.P: Este espectáculo tiene que ver con cómo veo la realidad y la subjetividad actual. Vivimos en una realidad con realidades simultáneas, por eso surgieron las redes. Las redes reflejan ese enjambre en donde nuestra percepción del aquí y del ahora está en enlace con otros aquí y ahora, nuestra subjetividad está atravesada todo el tiempo por otros que intervienen en nuestras subjetividades, por ejemplo: posteamos una foto en Facebook o en Instagram y esa foto es vista por muchas y muchos en diversos tiempos, en distintos momentos, pero a su vez nuestra imagen está en un presente continuo. Nuestra subjetividad sigue circulando e interviniendo y siendo intervenida más allá de nuestro control. Somos vigiladas y vigilados más allá de nuestro saber. Las redes son el nuevo gran panóptico y esto también está reflejado en la obra.

 

APU: Tal como decías antes en la obra hay personajes que tienen diversas y extrañas profesiones que, a simple vista, resultan absolutamente absurdas, ¿estos nombres forman parte de una invención tuya, o están tomados de la realidad?

C.P: La mayoría de las profesiones existen, muchas de ellas en países monárquicos como paseador de patos o probador de colchones. Hay dos profesiones “Generadora de Cizaña profesional”  y “Entrenador de empleado público” que inventé tomando el mismo patrón de las profesiones existentes. A mí me gusta buscar siempre un patrón lejano, poco común para hablar de algo simple, cotidiano. Una maquilladora de muertos va a trabajar como una médica o una depiladora y me imagino diciéndole a los hijos hoy maquillé a tres muertos como algo natural. Siempre lo que nos parece  extraño es lo que desconocemos. A su vez tomé puntos de vista muy particulares para escribir estos veinte micro monólogos, siempre el micro monólogo parte de una urgencia dramática y las urgencias dramáticas de estos personajes están atravesadas por una forma muy particular de percibir la felicidad o el poder. Como en la vida, a cada una/o le hace feliz algo diferente, tiene que ver con el contexto social, las aspiraciones, los deseos y la fantasía.

 

 

APU: Algunos de estos personajes pertenecen al plano de la felicidad, y otros al del poder, ¿cómo está concebida la puesta en escena a partir de estos conceptos? ¿De qué manera el público se ve involucrado?

C.P: El espectáculo plantea en forma general una estructura binaria: la felicidad representada por el número 8 y el poder representado por el número 9. Cada sector está compuesto por diez boxes en donde están las actrices y los actores. Suceden escenas en común cuando salen las actrices y los actores que tienen que ver con el engranaje represivo, en donde los pares se hostigan entre sí y, por otro lado, hay situaciones en donde se celebra la fiesta teatral en un código dionisíaco. No se involucra a quienes expectan; salvo que así lo quieran. Sólo presencian, ven. Ver, a veces puede ser revelador.

Ficha técnico artística

Idea y dramaturgia: Cecilia Propato Carriére

Actúan:

Javier Ahumada, Max Amarilla, Paloma Barcelona, Alan Barceló, Ines Baum, Cecilia Branca, Nancy Mellid,  Federico French, Silvia Dietrich, Julián Felcman,  Hugo Gottschalk, Melina Fernandez Guzmán, Natalia Herczeg, Fernando Cesar Martinez, Valentino Pla,  Santiago Saracca, Sasha Zelasco, Vilma Andrea Villaamil, Anabel Ares, Sandra Silveyra.

Vestuario: Emma Yorio

Diseño de luces: Cecilia Propato Carriére

Canciones: Sebastian Buzio

Video: Grupo Uom, Diana Baxter,

Película: Nubia Campos Vieira

Música original: Agustín Konsol

Asistencia de dirección: Ana Soria Del Castillo.

Asistencia técnica: Ilán Schussel

Producción ejecutiva: Siôn Labbé

Asistencia de Producción: Diana Molero.

Idea, Dramaturgia y Dirección: Cecilia Propato Carriére

Esta obra se presentará todos los Viernes a las 22:30h en el TEATRO EMPIRE

Hipólito Yrigoyen 1934

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Teléfonos: 4953-8254

Reservas por Alternativa Teatral.