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Cultura //// 06.02.2015
Susana Valle: en el nombre del padre


Hija del General Valle, uno de los primeros mártires de la Resistencia Peronista, Susana es uno de los iconos de las resistencias populares frente al golpismo militar. También lo es del peronismo, al punto que muchos la describieron como una princesa peronista y montonera. Sufrió en carne propia los peores años de la ultima dictadura que la secuestró y torturó junto a sus hijos, que fueron asesinados recién nacidos en cautiverio. El escritor y piloto Alejandro Covello la recuerda y homenajea en esta nota.



Por Alejandro Covello.
Habían pasado dos años desde que le había escrito para pedirle una entrevista. Habrá sido el miedo, la desconfianza o el no querer volver a ese relato triste; o quizás, solo un respiro en tanto dolor lo que a Soledad Perusset Valle, nieta del General Valle le impidió aceptar mi cita.
Me encontré con Soledad, en un bar de la Ciudad de Buenos Aires, “La Farola” de Cabildo y Congreso. Cuando llegó yo estaba escribiendo, y una sombra tapó la hoja, levanté la vista y la vi. En su rostro estaba toda la historia de su familia, toda la tragedia, el intento brutal de borrar su apellido y su descendencia. Pude ver las persecuciones, robos, saqueos y asesinatos, pero todo eso no impidió ver su belleza, su carácter y lo heredado. Su madre fue Susana Valle, y cada vez que la nombra se ríe con orgullo, diciendo “mi mamá era brava, no se detuvo ante nada”.
El abuelo de Soledad, General Valle, fue el líder del Movimiento de Recuperación Nacional, una contrarrevolución cuyo fin era devolver la constitucionalidad al país y derrocar el gobierno de facto del general Aramburu. La contrarrevolución fracaso antes de comenzar, el Presidente Aramburu y su Vice Rojas conocían todos los planes y dejaron hacer, era la posibilidad de dar un escarmiento definitivo. El día 9 de Junio comenzó la rebelión y los fusilamientos sin ley. El General Valle no pudo creer tanta violencia y decidió entregarse con la esperanza de que se detengan los fusilamientos. El contralmirante Rojas había prometido a Valle no más fusilamientos. Aramburu hizo lo mismo con la Suprema Corte. La realidad fue que en menos de 20 horas el General sería detenido, interrogado, sentenciado, encarcelado y ejecutado en la Penitenciaría Nacional. Es el día 12 de Junio de 1956, el día que comenzó la historia de Susana Valle, cuando a los 19 años fue a visitar a su padre para hablar con él por última vez.
Cuando Susana ingresó a la Penitenciaria Nacional, ya se había fusilado a 25 hombres, el edificio era majestuosamente tétrico, sus muros tenían una altura de siete metros y el espesor en su base alcanzaba los cuatro metros, por dentro era un semicírculo panóptico, un sistema celular de celdas distribuidas en dos pisos. Susana sabía que era la última vez que vería a su padre. El general Valle salió de la celda rodeado de marinos, era evidente que Rojas no confiaba en nadie y dispuso que su gente se cerciorara hasta del tiro de gracia. Susana al ver a los militares que custodiaban a su padre, les grito “asesinos”. Un enfermero estaba con la guardia de marina y tenía dos chalecos de fuerza, previendo que el padre o la hija, se conviertan en monstruos, evidentemente no podían ver su propia monstruosidad, la que describió el mismo Valle en su carta póstuma a su asesino Aramburu: “Con fusilarme a mí, bastaba. Pero no, han querido escarmentar al pueblo cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas…desahogar una vez más su odio al Pueblo. De aquí está inconcebible y monstruosa ola de asesinatos….La palabra “monstruos brota incontenida de cada argentino a cada paso…”
Valle estaba frente a su hija:
- Susanita si derramas una sola lagrima no eres digna de llamarte Valle
- Pero, ¿quién te ha condenado papá?
- No lo preguntes jamás, querida mía. Yo quisiera que nunca lo supieras, nunca; para que tu corazón no odiara jamás.
- Pero, ¿Por qué te has entregado? ¿Por qué no entraste en una embajada? ¿Por qué has querido que estos te maten?
Valle vio que su hija prendía un cigarrillo, era la primera vez que hacía eso delante de él, le pidió que le convidara uno y luego le siguió hablando.

- Porque no podría con honor mirar a la cara a las esposas y madres de mis soldados asesinados. Yo no soy revolucionario de café. No me tienes que llorar vos a mí; yo soy el que tendría que llorarte a vos y a mamita que se quedan en el mundo. En estos instantes seria yo el hombre más feliz, sino fuera porque sé que ustedes van a sufrir tanto. Tu misión ahora será cuidar a tu madre. Debes quererla mucho!
Miro al sacerdote que entraba a la sala, lo abrazó y le dijo:
- ¿Cómo Padre, no nos ha dicho usted siempre que en este mundo vivimos de paso, y que la verdadera vida es aquella a la que ahora me empujan quienes me condenan?
Los militares de la Marina contemplaban la escena y sus únicos gestos fueron mirar el reloj continuamente, esperando que llegue la hora, y así fue. "Es hora!" Dijo uno de ellos.
Valle se saco su anillo de matrimonio y entregó unas cartas que escribió a sus familiares y a su verdugo: “Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado”. “Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos”. Besó a Susana y se despidió. A las 03:00 la presidencia de la nación, dio un comunicado: “Fue ejecutado el ex general Juan José Valle, cabecilla del movimiento terrorista sofocado”.
Susana Valle habló en esa ocasión solo veinte minutos con su padre, fue el comienzo de la tragedia familiar, del mito, de los muertos que no dejan de aparecer. Susana iba a conmemorar todos los años a partir del 1957, la fecha del fusilamiento de su Padre, sin importar la represión que recibiría constantemente. En algún lugar del país, y de alguna forma gritaría la memoria de su Padre.
En junio de 1963, el país vivía una campaña electoral para la presidencia. Susana pegó afiches en toda la Capital. Era una carta pública dirigida al teniente general (RE) Pedro Eugenio Aramburu, quien se postulaba como presidente. Una vez obtuvo el nombre de quien encabezó el pelotón de fusilamiento, el coronel D’elía. Lo fue a buscar a un bar llamado Gran Rex, donde el hombre habitualmente jugaba al billar y le pegó un carterazo. Para el aniversario del año 1968, llevó una corona de flores al domicilio del general Aramburu, quien al año siguiente fue secuestrado y asesinado por un comando del grupo armado Montoneros llamado “General Valle”. Ante este hecho, de inmediato la policía la fue a buscar, la encarceló y la torturo por días.

Escucho hoy el relato de su hija Soledad y le pregunto por fotos y recuerdos, me dice que en 1976 luego del golpe militar, a poco días de asumir la junta, la casa de la abuela, la viuda de Valle, fue saqueada y ocupada militarmente. “no nos quedo nada.. Mi abuela vendió la casa con los milicos adentro”. En ese mismo año y previendo lo peor, Susana huye a la provincia de Córdoba, tenia cuarenta años y estaba embarazada de mellizos. En 1978 fue atrapada, por los hombres del general Luciano Benjamín Menéndez, alias “La Hiena”. Susana Valle fue tomada prisionera y encerrada en una prisión clandestina, estaba embarazada pero  su estado de gravidez no detuvo en ningún momento las sesiones de tortura, sobre la mesa de la morgue de un hospital le fue provocado el parto. El primer bebé falleció al nacer y se lo pusieron ya muerto en el pecho. El segundo nació vivo, y se lo dejaron a distancia, sin que ella pudiera abrazarlo. Su segundo hijo murió; como quien sacrifica la cría de un animal, murió de frío. Fui su única hija viva, me dice Soledad, nací al año de morir mis hermanos.
En el año 2006, en el último aniversario del fusilamiento en el cual Susana pudo estar, el presidente, Néstor Kirchner, reivindicó el nombre de su padre. Fue ascendido Post mortem al rango de Teniente General  y se bautizó con su nombre a la Escuela de Ingenieros del Ejército.
Susana Valle era una mujer muy hermosa, hoy puedo verla en la foto de la revista Gente del 16 de Junio de 1966. Falleció a los sesenta y ocho años, el 3 de septiembre del año 2006, y está enterrada en el Cementerio de Olivos, al lado de la tumba de su padre y de los mellizos que no alcanzaron a vivir. La memoria de Soledad no pudo ser saqueada, como tampoco su descendencia, con una sonrisa me dice: tengo trece hijos.

La penitenciaría Nacional, fue demolida durante el Gobierno de Arturo Frondizi, en el año 1962. Hoy es una plaza, casi un parque que ocupa varias manzanas. En una esquina, la de Salguero y Las Heras, hay una placa de granito con una inscripción: “En este lugar se fusiló a la patria”. Son letras blancas sobre fondo negro. Para Susana Valle, ese lugar nunca fue un parque, pero ahí estuvo siempre para colocarle flores, terca y fiel a su memoria, a veces acompañada y otras veces en “soledad”.
Fuentes:

  • Entrevista a Soledad Perusset Valle
  • Entrevista a Christian Ferrer
  • El corazón empurpurado. Epistolario e Historia. Christian Ferrer.
  • Mártires y Verdugos. Salvador Ferla.
  • El Presidente duerme… Daniel Brión.