Cultura //// 14.07.2019
Sobre las revoluciones: una lectura de "La libertad de ser libres" de Hannah Arendt

La publicación del ensayo inédito invita a reflexionar una vez más sobre las ideas de esta filósofa y su aporte al pensamiento del siglo XX. Por Gito Minore.

Por Gito Minore

 

Según lo afirma el editor de este volumen, la obra filosófica de Hannah Arendt se divide en dos bloques bien diferenciados: sus grandes libros, entre los que se cuadran: Los orígenes del totalitarismo, La condición humana, Sobre la revolución y Eichmann en Jerusalén; y una serie de artículos, ensayos breves y conferencias que la autora iba componiendo a la par que construía su “obra mayor”; “trabajos menores” estos, con los cuales iba revisando su pensamiento y alimentándolo.

Gran cantidad de estos textos se fueron publicando en vida como póstumamente, demostrando la labor de esta intelectual incansable, cuya influencia en el pensamiento occidental gravita a la actualidad. Por tal motivo, el hallazgo de La libertad de ser libres devino en una grata sorpresa. Un verdadero reencuentro con su pensamiento.

A partir de la propuesta de Jerome Kohn, uno de los discípulos y amigos de Arendt, este pequeño escrito, producido alrededor de 1967, en la época en que estaba componiendo Sobre la revolución, vio la luz en versión online en el año 2017.

Tomando como ejes las revoluciones, tanto la independentista norteamericana como la francesa, el ensayo propone una crítica a la serie de revoluciones que, a lo largo del siglo XX, se fueron sucediendo.

La postura de la autora (y el lugar simbólico desde donde escribe) es clara en ese sentido: la revolución norteamericana, gracias a tener bases sólidas, fue fructífera en cuanto a su relación con la libertad. De las otras no va a pensar lo mismo. Incluso va a llegar a proponer que “todas esas revoluciones, al margen de cuan violentamente antioccidental sea su retórica, se encuentran bajo el signo de las revoluciones occidentales tradicionales" (pp. 11-12).

El punto de partida de su análisis estriba en la acepción primera del término "revolución". Este mismo, tomado en su sentido astronómico original, “se refería al movimiento eterno, irresistible y recurrente de los cuerpos celestes, el uso político era metafórico y describía el retorno a un punto preestablecido, por ende un movimiento, el regreso a un orden predeterminado" (pp. 17-18).

Siguiendo esa lógica, el significado de “revolución” va a estar emparentado con el de “restauración”. No era más que restaurar el antiguo orden lo que perseguían las primeras revoluciones, aquel poder que quedó vacante. Tal como ella lo afirma: “quienes supuestamente hace las revoluciones no ‘toman el poder’ sino que más bien recogen los pedazos del mismo que yacen en las calles (p. 25)”.

El temor, según se trasluce a lo largo de todo el escrito, es el lugar al que queda subordinada la libertad en tales revoluciones. Arendt revisa diferentes episodios y experiencias revolucionarias terminadas en tiranía y arriesga a decir: “Precisamente porque las revoluciones plantean la cuestión de la libertad política en su forma más auténtica y radical –la libertad de participar en los asuntos públicos, la libertad de acción– todas las demás libertades, tanto los derechos políticos como los civiles, están en peligro cuando las revoluciones fracasan" (p. 51).

Aguda y comprometida con su tiempo, la pluma de Hannah Arendt ofrece un ensayo conciso pero claro para entender aquello que preocupaba el momento de su producción, pero que no pierde vigencia. Acompaña a esta edición un epílogo sobre el pensamiento de esta filósofa transversal del siglo pasado y un apéndice con un relevamiento de su producción traducida al español.

Una lectura amena y sumamente recomendable para seguir sorprendiéndose de la originalidad de sus ideas, o para empezar a conocerlas.