Cultura //// 16.06.2019
Sinceramente: La Nación

"Sinceramente" se convirtió en un fenómeno editorial sin precedentes para un libro de política. A favor y en contra, muchas críticas se han vertido desde su anuncio a la fecha. Este artículo pone la lente sobre el rol de "La Nación", periódico que a la fecha lleva publicado más de 30 artículos que lo tienen como protagonista. Sinceramente, por Gito Minore.

Por Gito Minore

 

Sinceramente resultó un suceso inesperado. El libro, en el que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner narra una serie de momentos, tanto de su vida privada como pública, se volvió en tiempo récord un éxito editorial. Una verdadera y grata sorpresa para el mundo librero, sobre todo teniendo en cuenta los tiempos de recesión que atraviesan el país en general y la industria editorial en particular. Pero más allá de convertirse en un boom de ventas y en la gran protagonista de la última Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Sinceramente volvió a ubicar en el centro de atención a la actual senadora, en momentos en que aún no tenía abiertamente definido su futuro político respecto de las próximas elecciones. Semejante gesto, sacar un libro en esta época, resultó un guiño para quienes guardaban alguna esperanza de volver a verla presidenta, los cuales no sólo corrieron a comprar un ejemplar, sino que a su vez lo difundieron en cadenas de whatsapp en formato pdf. Así su palabra, su reconocido discurso –ahora escrito–, volvió a encender las llamas de las pasiones que tiempo atrás supo alimentar. Pasiones de amor y odio, en casi igual y justa medida. Llamas muchas veces inflamadas por la prédica de ciertos sectores del cuarto poder, que dicho sea de paso, no escatimaron su opinión sobre este hecho.

A poco más de un mes de su lanzamiento, resulta un ejercicio interesante volver a leer parte de todo aquello expresado en torno a este particular título, en el que solamente el periódico La Nación publicó más de 30 artículos que lo tenían como protagonista.

 

Viene asomando

El martes 23 de abril de 2019 bajo el llamativo título de “Macri es el caos y otras frases de Sinceramente, el libro que escribió Cristina Kirchner”, el periódico fundado por Bartolomé Mitre, allá en el siglo XIX, desayunaba a sus lectores con un adelanto de lo que se traía la expresidenta entre manos. El diario como aporte sólo se limitaba a comunicar la noticia que el libro saldría a la venta el próximo viernes y que sería presentado en la Feria del Libro el 9 de mayo. Aún sin tiempo físico para haberlo leído con profundidad, La Nación cubrió esa carencia proporcionando un mix de frases tomadas del mismo. La primera de estas, casualmente, es aquella en la que Cristina hablaba de su alejamiento: “Necesitábamos todos descansar: yo de los argentinos y los argentinos de mí. Porque gobernar este país, ¡mamita!”

De esta manera, el lector comenzaba a disfrutar el salpicadito que a modo de adelanto les sugería su diario. Una vez presentada la protagonista, con sus propias palabras, el artículo ofrece un seleccionado batido de opiniones centradas en primer lugar en el actual presidente: “Macri es el caos”, “Eligió ser carancho del sistema financiero”, para luego dar repaso a otros actores del quehacer político: Scioli, Duhalde, Bergoglio, la CGT, Magneto, incluso ellos mismos. Sí. En este artículo traen la anécdota en la que Néstor está leyendo una pila de diarios y se le acerca una señora paqueta que le dijo: “¿Me da La Nación, por favor? Yo justo venía entrando y Néstor le dijo, “No señora, no puedo, son de la patroncita que ahí viene”.

Ocurrencia divertida si se quiere, pero que en este contexto de selección quizás no lo sea tanto. Es de esperar que estas frases propuestas como síntesis del libro operen en el lector a modo de establecer el lugar que Cristina le otorga a tales personajes: enemigos. Pero no sólo a dividir el tablero se encarga. El mix también incluye opiniones vertidas sobre su pensar en torno a la alternancia en el poder de ella con Néstor, y el dinero, elemento crucial por excelencia: “Nunca llegamos pobres a ningún cargo en la función pública. Y menos a la Presidencia de la Nación”.

Sin dejar de avivar las viejas llamas, es justo resaltar que el diario, como buen caballero, le da la palabra a ella. Luego de semejante “autopresentación” ¿Qué se puede esperar? Mucho, evidentemente.

A los dos días, el 25 de abril un nuevo titular carga las fichas: “Sinceramente: el libro de Cristina Kirchner, con la salud de Florencia en las primeras páginas”. Además de notificar que la primera edición se agotó en solo dos horas, el texto reza: “En la primera página del capítulo uno, la expresidenta sitúa a los lectores en la víspera de si primer viaje a Cuba para visitar a su hija Florencia”. Luego se dedica a transcribir tal cual lo que dice esa primera carilla. Teniendo en cuenta el tenor mediático que había tenido esa serie de viajes de Cristina, en los cuales se sospechó que era mentira la enfermedad y que aprovecharía para escaparse y cosas por el estilo (no sé por qué este episodio, se me emparenta con aquellos dichos sobre que los desaparecidos no estaban desaparecidos sino que estaban en México, España, etc.), no es menor que uno de los primeros artículos se centre en esta parte del libro, donde la victimización pareciera ser la excusa del texto, y no en otra.

Pero aún se le daba la palabra a la dama. A este artículo le siguió el 1º de mayo uno titulado “El libro de Cristina Kirchner: un repaso de sus odios”, firmado por Joaquín Morales Solá, y otro del 2 de mayo, donde Luis Majul opinó que “Con Sinceramente Cristina cayó en su propia trampa”.

En todos y cada uno de ellos, quien hablaba (de una manera u otra) era la autora. Pero faltaba poco para la presentación y ya era hora de “volver” a tener la palabra. Una vez leído y analizado el libro, el periodista Rogelio Alaniz compuso un escrito que se publicó el 7 de mayo, en el que arremete: “El título Sinceramente sugiere que el momento de la verdad ha llegado. Que la exmandataria más procesada y con más pedidos de prisión de nuestra historia se ha decidido no solo a decir lo que piensa y lo que realmente ocurrió durante los años que ejerció el poder, sino que se propone trazar las líneas del posible y deseable futuro político de la nación”.

Queda establecido desde el principio. La lectura que hace el periodista es netamente política. Propone que el libro es su propuesta para un futuro próximo en el que aún no estaba definido su rol. De este modo, compara a la obra, de alguna manera, con el Facundo de Sarmiento, aunque sin sus virtudes, claro está. Para Alaniz: “Si de Sarmiento se dice que fue nuestro mejor escritor, debería señalarse luego que a sus condiciones literarias les sumó su eficacia política. El irascible sanjuanino, desde su primera juventud, se impuso ser presidente, como lo testimonian sus propios escritos, en los que no vacila en afirmar que diez años es el plazo que se ha dado para ocupar la primera magistratura. Sarmiento apostó a la única arma disponible para alguien que carecía de fortuna, linaje o prestigio militar: su inteligencia”

Es interesante la comparación de ambos libros como herramienta política dentro del escenario argentino. Aunque el de Cristina no tenga las mismas condiciones que las del “maestro”. De Sinceramente opina: “Si se pudiera prescindir de ciertas confidencias familiares que orillan el más edulcorado sentimentalismo, algunos de los momentos más logrados del libro están expresados en ese tono melancólico que emplea para referirse a la ausencia de su marido”.

No hace falta ser muy listo para pescar el descrédito. “Edulcorado sentimentalismo” y “tono melancólico” no resultan adjetivaciones menores. Alaniz da la sensación, fastidiosa por cierto, de estar reseñando un libro de Corín Tellado. Pero no. Lamentablemente para él y sus lectores, está opinando de un texto político que, para colmo de males, no trae la parte más esperada por todos: la confesión sobre las irregularidades de los doce años que a ellos tanto daño les hizo. Al menos, así lo expresa: “Esfuerzo inútil, si lo hay, es pretender hallar en este libro alguna respuesta satisfactoria sobre los escándalos de corrupción que azotaron con rigurosa continuidad sus mandatos presidenciales”.

La única buena noticia que trae el autor para tranquilidad de sus seguidores está basada en su propio conocimiento sobre los vaivenes del mundo del libro: “Si mi experiencia de lector no me traiciona, diría que en poco tiempo Sinceramente ocupará un lugar muy discreto en la biblioteca de cada uno de nosotros, y hasta es muy probable que su destino sea descansar hasta el fin de los tiempos en las mesas de saldos o ser una fuente más para que los futuros historiadores indaguen acerca de un período cuyas turbulencias y extravagancias probablemente los asombren o los diviertan”.

 

La Rural

Sinceramente, como es sabido, fue presentado el 9 de mayo en la sala Jorge Luis Borges de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Con motivo de este acontecimiento el periódico y su portal destinaron una serie de notas, 16 para ser exactos (15 ese día y una el día anterior). Dieciséis notas publicadas en poco más de 24 horas.

La primera de ella apareció el 8 de mayo bajo el título de “Como se armó la lista de invitados a la presentación de Sinceramente de Cristina Kirchner, en la Feria del Libro”. En ella básicamente se deja en claro que la Fundación El Libro difundió un comunicado expresando en varios puntos que la organización del evento no estuvo a su cargo. Hecha las necesarias salvedades, llegó el gran día.

Si nos proponemos realizar un seguimiento de las horas en que fue actualizado el portal, podemos encontrar que la primera noticia titulada “Presentación del libro de Cristina Kirchner: hoy sólo podrán ingresar los periodistas que figuren en la lista de invitados” fue subida a las 10.11 hs y la última, llamada “La ironía de Lanata tras la presentación del libro de Cristina Kirchner” a las 23.33. Entre una y otra pasaron 13 artículos más, en las que los diversos periodistas del diario se explayaron a gusto y placer. Desde preparativos que recuerdan los aterradores desfiles fascistas en: “Cuáles son las calles cortadas por la presentación de hoy de Cristina Kirchner en la Feria del Libro” y “Cómo será hoy la presentación del libro de Cristina: hablará sola y habrá pantallas en la calle”; hasta los dichos vertidos por ella en la misma: “Es necesario un contrato social de todos los argentinos” y “Así fue el minuto a minuto de la presentación del libro de Cristina”. Desde el alarmante recibimiento de sus seguidores a los noteros de “la contra”: “El libro de Cristina: el incómodo momento que militantes K le hicieron pasar a una periodista” y “"Clarín basura ", los cantos hacia la periodista Maru Duffard en la presentación del libro de Cristina”; hasta llegar, ahora sí, a los momentos “edulcorados” que tanto le gustan a su militancia enamorada, con “Hoy hace 44 años se casaban Néstor y Cristina Kirchner”.

Pero sin lugar a dudas, lo que no podía faltar en este tiroteo era lo verdaderamente importante: el tema pecuniario. El mismo se vio reflejado en un artículo firmado por Brenda Struminger titulado “Sinceramente. Cuál es la facturación esperada del libro que hoy presentará Cristina Kirchner y cuánto le quedaría”. En ella, tras aclarar que el juez Bonadio ya había pedido una copia del contrato a la editorial y que exigió que se abstenga de pagar las regalías, la periodista se pone a hacer cálculos. Ordenadamente explica que: “La primera tirada del libro de Cristina Kirchner (ya se proyectan reediciones) fue de 60.000 ejemplares (un número muy alto en comparación con el promedio de entre 3.000 y 10.000 del que dan cuenta las editoriales). Es decir, que de acuerdo a parámetros habituales, los derechos de autor, en el caso de Sinceramente, podrían representar unos 3,60 millones de pesos”.

Un número interesante, teniendo en cuenta que es solo el comienzo. Por tal motivo, es necesario proyectar: “Hasta ahora hay 124.000 ejemplares del libro en la calle. Además, se harán nuevas ediciones en los próximos días. De manera que el trabajo de la ex presidenta alcanza ya una facturación estimada de $74,4 millones. Si Sinceramente llegara a las 200.000 copias vendidas  –un número razonable según fuentes del mercado –, las ventas, a un precio como el actual, serían de $120 millones y a Cristina Kirchner le corresponderían más de $12 millones”.

Vistos así todos sobre la mesa (o sobre la pantalla de nuestro dispositivo) los números son impresionantes. $12 millones no son moco de pavo. Sobre todo si los nombramos, como un mantra o un conjuro, el mismo día que una gran parte de la población está festejando bajo la lluvia la salida de un libro, escrito por la “expresidenta más procesada de la historia” como anteriormente se ha dicho.

De “La patria es el otro” a “El tonto es el otro”

Así, aquel 9 de mayo de la presentación, con sus cantos bajo la lluvia, con el aluvión de “incorregibles” copando la Rural, y sus 15 titulares pasó. Y el día siguiente trajo la normal calma después de la tormenta.

Para este 10 de mayo, el profesor en Management & Organización de la Escuela de Negocios, UTDT., Andrés Hatum junto al profesor y licenciado en Filosofía, Nicolás José Isola prepararon un análisis más detenido del libro, bajo el título “Sinceramente narcisista”. 

El escrito ya del vamos sentencia que el libro, según sus editores, vendió 300 mil ejemplares. ¡¡¡100 mil más que los que potencialmente esperaba la autora de la nota del día anterior!!! Fuera de este detalle, la nota se despacha con algunas consideraciones interesantes: “En el libro, desbordante de sinceridad, describe también cómo a lo largo de su vida se dedicó a mojarle la oreja y humillar a individuos que tenían menos poder que ella. Más que de un trampolín electoral, se trata de una avant première de autoritarismo”.

En la lectura que hacen, los autores llegan a la desgraciada conclusión de que “de ganar la elección, vendría recargada y hasta vengativa”. Nada mal por tratarse tan solo de una primera exhibición. Es interesante a su vez resaltar lo que los autores consideran del lector de este libro: “Al kirchnerista medio, el libro lo apasiona, consigue sentirse compinche, como si estuviera tomando un café, charlando descontracturadamente con 'la Jefa' sobre sus historias. CFK escribe anulando las distancias, como si fuera una amiga. El problema es que, para aquel que no la siente cercana, esa confianza familiar en la escritura se torna burda e invasiva”

A esta descripción general del libro, quienes suscriben esas líneas agregan un par de casos singulares que aparecen a lo largo del texto y lo analizan, llegando a consideraciones del tipo que Cristina no hace “el más mínimo esfuerzo en comprender y favorecer un debate productivo” o “El tonto es el otro”, llegando a exclamar una frase de un pintoresquismo admirable: “Luis XVI hubiera envidiado semejante ego y desconfianza.”

 

Paredón y después

Luego de tamaño cierre los siguientes días estuvieron más apaciguados. Algún que otro artículo perdido, y una dupleta de textos idénticos en sí pero subidos en diferentes horarios, el día 27 de mayo, escritos por Candela Ini titulado “El ejemplar de Sinceramente que llamó la atención en la reanudación del juicio a Cristina Kirchner”, señalando el libro que llevó el letrado Federico Paruolo en ocasión de la asistencia de la ex mandataria a Comodoro Py para la reanudación del juicio oral por la denominada "Causa Vialidad".

Entonces, cuando nadie se lo esperaba, se anunció la llegada a las librerías de otro best seller, el “desopilante” Cristinamente.

Según se reseña en el artículo “De Sinceramente a Cristinamente: una expresidenta sin maquillajes” su autor, Carlos M. Reymundo Roberts (también columnista del diario) con ironía y humor imagina que Cristina ahora sí se sincera. El texto periodístico rescata parte de uno de los dos prólogos que trae el volumen, el escrito por Roberts quien sin dudar arroja: “Hablar compulsivamente, soberbiamente, impunemente, es hablar cristinamente”. Como contrapunto a ese texto se comparte el segundo prólogo, en el cual la que habla es ella. Allí sus palabras serán: “Cuando Sinceramente tenía apenas unas horas en la calle, decidí escribir otro libro. Uno en el que fuera sincera de verdad", dice el personaje creado por el autor. "En estas conversaciones con Roberts, al que convoqué para que vean que respeto la libertad de prensa y estoy abierta incluso a representantes del peor gorilaje, me van a ver sin maquillaje. Por momentos puedo parecer demasiado vehemente, brutal, despiadada. No lo parezco. Lo soy. No permití que me editaran, me corrigieran, me suavizaran, me adecentaran".

Palabras duras, revestidas de humor, cuyo tenor no es obviamente rivalizar con el libro de la expresidenta sino desestimarlo, desacreditarlo y denigrarlo, tal cual ya lo venían haciendo con su persona.

Para celebrar la salida del nuevo libro, quien escribirá una nota será el propio Roberts. Fechado el 8 de junio del 2019, el artículo “Cristina al desnudo, como nunca se lo vio” relata siempre en plan “joda”, como vivió su autor la recepción que tuvo Cristina de su obra: “Cuando los primeros ejemplares de mi libro estaban llegando a librerías y kioscos, me puso un whatsaap durísimo en el que exigía que le concediera el derecho a réplica. No me opuse, pero le expliqué que una columna suya en este espacio no iba a ser leída por nadie. Que le diéramos el formato de una entrevista clásica, en la que ella podría decir lo que quisiera. A regañadientes, aceptó. Por supuesto, aproveché para preguntarle de muchos otros temas ¿Qué pasó? Volvió a quedar al desnudo, como nunca se la ha visto. Sospecho que hoy mismo recibiré un pedido de derecho de réplica al derecho de réplica. Se lo negaré, con esta respuesta: 'De no creer es un espacio abierto a las inquietudes humanas, pero no a las asociaciones ilícitas. Creo que ya es hora de que me ponga firme con ella'”.

Un pequeño texto que, cual cápsula de veneno, cumple varios objetivos a la vez en aquel que busca humor a costa de semejante descalificación. En principio podemos ver a lo largo de este fragmento la actitud condescendiente que pareciera tener el autor frente a los caprichos de “la señora”. Algo que la nueva terminología de género denomina mansplaining, que es aquel micromachismo que se produce cuando un hombre da una explicación a una mujer desde un lugar de superioridad. A este mansplaining le podemos sumar varias cosas, para empezar “vivada criolla” como cuando dice “aproveché para preguntarle de muchos otros temas”, lo que en definitiva puede estar esperando el lector de La Nación; para seguir la acusación: “es un espacio abierto a las inquietudes humanas, pero no a las asociaciones ilícitas”; y para terminar una pizca insolente de perversión “Volvió a quedar al desnudo, como nunca se la ha visto”. Perversión que constela perfectamente con la frase del artículo anterior: “No permití que me editaran, me corrigieran, me suavizaran, me adecentaran”. Detengamosnó solo en estas dos palabras: desnudo y adecentarse, ¿Qué clase de mujer tiene en el horizonte este autor cuando escribe estas cosas? o mejor dicho ¿Qué clase de hombre es aquel que frente a esta mujer (o cualquier mujer) sostiene: “Creo que ya es hora de que me ponga firme con ella”.

Sí, tal como se lee. Hasta eso llegaron.

 

¿Continuará?

Como sostuvimos al principio de este extenso escrito, Sinceramente, el nuevo libro de Cristina Fernández de Kirchner despertó, con solo el anuncio de su salida, un volcán de sentimientos encontrados que tuvieron su inicio durante el período 2004-2015. En ese entonces, se encendieron muchas de las llamas pasionarias que al día de hoy (sobre todo hoy) ya con la candidatura a vicepresidenta para las próximas elecciones siguen chispeantes. Pasiones de amor, de una gran parte del pueblo quien no duda en demostrarle su sentimiento de las más variadas formas, como de odio también llevadas adelante desde innúmeros frentes.

Tal como la propia Cristina lo explica en las páginas 116 y 117 de su libro: “El odio se construye para manipular, pero pivotea sobre sentimientos y resentimientos de sociedades cada vez más mediatizadas. Sobre la envidia, sobre las frustraciones y sobre los fracasos de muchos seres que necesitan odiar al otro, al que ellos creen diferente por su ideología, por el color de su piel o peor aún: porque alguien los convenció de que ese otro u otros son los responsables de las cosas que les pasaron o de las que no pueden tener”.

El odio como motor de una sociedad mediatizada y dividida. Gran dispositivo.

¿Continuará?