fbpx Santiago Ameijeiras: “Llegué a la poesía por pulsión”
Cultura //// 01.01.2017
Santiago Ameijeiras: “Llegué a la poesía por pulsión”

Un joven escritor de 20 años ya hace de las suyas. Santiago Ameijeras cuenta con un libro de poemas publicado, Voces de despedida para un deshielo, y varios inéditos que se editarán el transcurso de 2017.

Por Boris Katunaric
APU: ¿Desde cuándo escribís?
Santiago Ameijeiras: Desde muy chico tuve contacto con la literatura. A los 8 años mi mamá me leía cuentos de Andersen antes de dormir. A los 12 siguió con London. Ya a los 14 mi papá me regaló toda su biblioteca. Siempre tuve libros cerca gracias a ellos. En mi pubertad la lectura cobró el peso de una necesidad, se convirtió en la manera de construir y preservar un espacio propio, un disolvente para el mundo que empezaba a conocer. Mis primeros poemas se dieron dentro de un cuadernito en el que escribía sólo por el placer de escribir, cuando ya no podía aguantarme más. A los 13, una vez que descubrí la escritura, la posibilidad de hacer visible lo invisible, construirlo, no paré más. Llegué a la poesía por pulsión, como al resto de la literatura.
APU: ¿Cómo fue el proceso de escribir un primer libro?
SA: Mi primer libro llegó sólo. Voces de Despedida para un Deshielo encierra los poemas que escribí y trabaje desde los 13 hasta los 15 años. Una locura que gestó mi viejo, que desde el primer momento me alentó e impulsó a escribir. Antes de cumplir los 15 me dijo que para mi cumpleaños me iba a regalar una edición de autor. Estaba convencido que tenía que publicar antes de que cambie de estilo y se pierdan los poemas que había formado hasta ese momento. Si dejaba pasar más tiempo el libro se iba a perder. Tanta corrección empezaba a ser negativa. Era hora de cerrarlo. Y cerrarlo fue lo más difícil. Caí en ansiedades y torpezas. Mi viejo como editor no dejó que lo destruyera y a mí me sirvió muchísimo como experiencia. Necesitaba terminarlo para empezar el segundo: Con amor, a Sade. Este fue mucho más difícil de escribir. Lo trabajé mucho tiempo. También lo disfrute más. Hace muy poco lo cerré. Casi a la vez que el último: Fantasmas para el insomnio y otros poemas, que es el que más disfruté y se dio de manera más fluida.
APU: Con Amor, a Sade en términos generales es un libro de imágenes bastante oscuras, hay algo de violencia en el lenguaje. "incendiarlo todo/ cerrarse en la tibieza del vacío", por ejemplo ¿Cómo lo ves?
SA: Si, es parte de mi estilo, pero no es algo que yo fije a la hora de escribir. Las ideas surgen y construyen las imágenes. La identidad de la propia escritura para uno es como la identidad personal, es la ficción de un espejo. Tal vez algunas imágenes oscuras a mí no me parezcan tan oscuras.
APU: ¿Cuál es la diferencia en términos conceptuales y de experiencia de escritura entre Fantasmas para el insomnio y éste?
SA: La diferencia más grande es que al principio de mi segundo libro escribía como loco. Quería llegar antes al libro que a lograr los poemas uno por uno. Eso generó una gran cantidad de material. Para bien y para mal. Por eso Con Amor, a Sade es un libro que me tomó muchísimo tiempo. Fue difícil sacarlo de ese caos. El trabajo de corrección fue mucho más extenso que en Fantasmas para el insomnio y otros poemas. No son libros lejanos desde lo conceptual. Sí hay diferencias en su estilo, en la forma de construir la palabra, que le da a cada uno su propia identidad.
APU: Tenés una novela inédita también, Estomago Contra su Inútil, contanos un poco de qué se trata.
SA: A los 15 años no andaba en mis mejores momentos. Salía y era para quilombo. Tanto que durante ese verano no me dejaron salir, más por el bien de mi salud. Así que me senté a escribir. Sólo para divertirme. Pasar el rato. Lo más difícil de afrontar la escritura del Estomago Contra su Inútil fue creer que podía hacerlo. Que podía llegar a terminarla y no dejarla en la nada. Cuando no me preocupé por razones absurdas la novela salió sola. Nunca sentí tanto placer escribiendo como cuando escribí esa novela. Facundo, el narrador, intenta suicidarse y fracasa. A partir de ese acto fallido transcurre a los tumbos el resto su adolescencia. El libro se divide en 5 capítulos largos, cada uno encierra un tiempo diferente de su vida.
APU: ¿Cuáles son tus referencias?
SA: En poesía José Portogalo, Idea Vilariño, José María Panero. En narrativa: Andrés Rivera, J.D.Salinger, Dostovieski.
APU: Sabemos también que lo conociste a Andrés Rivera, contanos cómo lo recordás.
SA: Tuve la suerte de conocerlo, compartir algunos momentos y charlas con él. Su hijo es el compañero de mi mamá, sólo esto lo hizo posible. Rivera fue muy considerado conmigo desde la primera vez que nos vimos, hasta me corrigió uno de en mis primeros poemas. Hoy no sé de donde saqué el ánimo para darle un poema tan malo. Nunca me voy a olvidar de una charla después de cenar. Yo había entrado en el mundo del Marqués de Sade a través de un ensayo, El Sistema de la Agresión. Estaba algo confundido. Había tomado una posición política totalmente nihilista basada en las pulsiones del poder. Creía que no era posible una revolución tan profunda para cambiar la naturaleza desde la cual nuestra sociedad se había estructurado moral y políticamente. Andrés con pocas palabras me hizo entender todo: me dijo que aunque yo renegara, ocupaba un lugar en la lucha de clases. Un tipaso. Un genio absoluto, con una humildad enorme.
 
Poemas de Santiago Ameijeiras
Fantasmas para el insomnio,
Las jornadas sus mesessu vejez nos envuelven y guardan los ojosen un cristal del que no es posible arrancarlos.El infortunio o la sombra que dejoafila su filo en el cuello de nuestro sueñoy para que ese filo desparezca hace falta pirarse con todas las pesadillas que existen.La violencia de nuestro estomago nos carcomey en la calle su amor se deshace en mil partesespejos, quimeras, botellas vacías, el sonido del vacío que nos llama a su encuentro de piernas flojas, risas y cabezas lluviosas.Las jornadas sus meses su vejeznos arrastran a una historia que se nos cuenta,nos llevan a construir una música con el ruido de la noche,a la voz que pide fantasmas para el insomnio.
Poema de bar.
Esta noche no es noche.Este aire no es.Esas mujeresllenas de sangre calienteen piernas perfectas,labios húmedos,esas mujeres hermosasno son. Y la palabra no es poema.Apenas un murmuro.El origen no es cierre.La noche no es noche.El día no es el paso del tiempo,apenas es el intento de retener un descansodel infierno en los ojos que todo lo consumeen un cielo que no es en una muerte que no es en un trago que no en una apuesta que no es en una noche que no es noche.
II
Me baja el odio por la garganta
otra muerteotro suelo engañado 
una fiebre borrachauna memoria difusalos otrosel ruido de la calle desdibujada.
No hay sombra que de más náusea seque tanto la garganta como la sombra de un grito guardado en un pasado que entierra los días para que todo siga el orden pactado en la estupidez de no saber y el impulso de buscar.
IIIUn viejo al otro lado de la barra me susurra al oído:“No pienses de más. Pensar atemoriza y entristece”.Arranca mi boca de las palabras la inercia de la acciónantes que las silencie mi cara en el espejo.
Dice: “Perdete en la comodidad del asiento. Mejor no escuchar. Después de la angustia, la desesperación, olvidas. Dormís como un niño. Sin búsqueda de lucidez. La culpa se va como la nausea y el asco”.
IVY su risa es más larga que la pesadez de los días.Y su voz encierra todas las voces,Y su aliento está lleno de muerte,vida,caos pacifico. Pero no es suficiente. Una sed violenta, la pasiva inconsciencia, me trae un pasado sin pasado. La asfixia teje al cuerpo y su abismo,al hartazgo de los espejismos y su estupidez,a las voces con su distanciapara que el abismo nos salve.
VAAAAAAAAAAAAAAAAA!El silencio mal entendido.El destiempo de la torpeza.Ese sonido de desgracia.Ese olor a vacío desarmándose. Llegar tarde no es suficiente.Todos estos pasos que se danrepetidos absurdamenteen una contradicción en una violenciano liberan al error de su desequilibrioal lugar perdido de la palabra.
 
De Con amor, a Sade
Soñé que le escribía al Marqués de Sadehaber saboreado hundirme en esta tierrasirviendo a la fuerza del impulso en mis manos. Lo escuchaba leerme en Charentonusando mi voz.En el espejismo de sus ojosla historia se reducíaa un pozo en el que la vida se hundepara atravesar el vacíoy construir su palabra.Sin abismo que saltarsólo mi voz en Charentonentre la historia y la realidad caducadas.La monotonía en los díasel peso de las horasmis ideas y poemas repetidosmi cuerpolas cosasdesaparecíanen una vanidad llena sueñoen la que acababa mi sed.
...
No seas pastor.Los pastores son los encargados de desvestir a los enfermos cuando mueren. Haz el bien,la mayoría de las virtudes terminan en crueldades,a veces la peor maldad sólo golpea contra uno.Mantén lejos al afuera procura limpieza y alimentoque en la habitación cerrada del cuerpolos sonidos siempre basten.Deja que el silencio cantemientras ellos son la voz borrachaque murmura sobre lo que no pudiste saldar.La gente siempre mira pasmadaasí queal menos finge sorpresacuando algo que conoces hace tiempovuelve a repetirse. Incendia tu casa.Camina lejos.
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Necesito cambiar la piel en el alba un cementerio para la tardeuna caída para la noche.Por mi recuerdolas puertas que conozcose incendian con su trampay los labios desgastan su filo.Despido otra vez un deshielo,seis pies bajo tierraes todo lo que se necesita por segunda vez. Terminar es vaciarse,ver por fin lo inútil de la formacon la boca llena de sangrey la música de pulmones sonando.Mojan mis oídosfantasmas que arañan con Azaruna mujer que busca sus ojos en mis manoslos miedos ancianos que guardo en mi frenteestatuas sacudidas y fisuradaslos pasos del viento arrastrando mi espalda. La voz caecomo se cae de un sueño espacio cerrado tras espacio desde el tiempo al tiempo fundido.Dejo a mis bolsillos perderel airesu lunay otras palabras.
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El sueño de viajar en el tiempoes el de vestir a un muerto para bailar con élsin ritualeshechizosni la falsa posesión. El peso del día ahoga la carga que lo disuelvey cae en el cuerpo vacío. El sueño de hablarle a fantasmases el sueño de ser una cuerdaun circulo que sólo se ajustapara recuperar otra formay llamarse con un grito. Las canciones y espejismosno duran,la historia inventa y poco a poco olvida.Perder el almano es tan difícilcomo encontrar al Diablo y pedirle un poco espacio y paz.
...
Conozco cuando llega el díay cambia su luzel cuerpo de lo que vive encimado,su olor rancio,los primeros pasos del sepulturero hacia su cama.
Conozco lo corto del Todoque mis manos alcanzan,los pasos lentosla cama vacía.La mañanasu tibio y revuelto estómago,los ojos vidriosos y fríos.
Conozco al sepulturerocuando torpe arrastra sus piesy saluda sonriente.La caricia abre la pielpaseay espera su tiempo.
Escucho su canción,el viejo tiembla y silba despacio:Nada muerenadie muere por el sepultureroyo sólo cabo,cabo y escondolo que vuelve a nacer.