Cultura //// 15.06.2019
Salvadora Medina Onrubia: una extranjera dentro de sí misma

El caso de la mujer que no quiso ser un jarrón, escrita por Andrea Ojeda, Gilda Sosa y María Victoria Felipini, reconstruye la vida de la escritora, periodista y anarcofeminista Salvadora Medina Onrubia en clave teatral. La obra se presenta los domingos de junio y tendrá una función más el viernes 5 de julio, en el Teatro Astrolabio.

Foto: María Eugenia Souto (gentileza de Octavia Comunicación)

Por Maricruz Gareca

¿Quién es Salvadora Medina Onrubia, la mujer que no quiso ser un jarrón? La obra escrita a seis manos por Andrea Ojeda, Gilda Sosa y María Victoria Felipini intenta dar respuesta a esta pregunta, y lo hace de una manera muy particular: a partir del diálogo entre dos mujeres que pertenecen a dos momentos históricos diferentes pero están atravesadas por los mismos conflictos, o más bien por la necesidad de ser escuchadas, de encontrar su propia voz en un mundo patriarcal que las pretende calladas y sumisas. Ahora bien, lo que resulta más que interesante es la manera que las actrices y dramaturgas encontraron para poder unir esos dos universos, ya que apelan a una suerte de realismo mágico que posibilita el encuentro entre el fantasma de Salvadora y Josefina, una admiradora y estudiosa de la obra de la poeta, dramaturga y militante anarcofeminista nacida a comienzos de siglo XX en La Plata.

Es a partir de ese encuentro sobrenatural que se va desplegando la memoria en un contrapunto de preguntas y respuestas entre ambas mujeres que permite a les espectadores no solo conocer parte de la obra literaria, ensayística y periodística de Salvadora, sino también acceder a hitos fundamentales de su vida personal pero también pública. Cabe recordar aquí que Medina Onrubia tuvo, a lo largo de su vida, un fuerte protagonismo en la vida política del país, por muchas razones: estuvo casada con Natalio Botana, creador del diario Crítica, fue amiga del célebre militante anarquista Simón Radowitzky –participando de manera activa en su liberación tras el atentado a Ramón Falcón– y estuvo presa por orden de José Félix Uriburu, a quién dedicó un encendido discurso en contra (“… guárdese sus magnanimidades junto a sus iras y sienta como, desde este rincón de miseria, le cruzo la cara con todo mi desprecio”, se oye desde una voz en off, mientras aparece su imagen proyectada en una pantalla).

Mediante una serie de recursos metateatrales que incluyen una ruptura constante de la cuarta pared, la obra construye a través de múltiples voces, un retrato de Salvadora Medina Onrubia, que lejos de ser exhaustivo, permite igualmente reconstruir parte de su historia personal, íntima, pero sobre todo de su obra literaria y periodística, desconocida o perdida. En este sentido, es más que valioso que la puesta en escena ponga a disposición del público una buena parte de su obra, ya sea en boca de los personajes, como también de otros recursos materiales como fotografías, proyecciones y recitados de algunos de sus textos fundamentales.

Ahora bien, lo que quizás resulta más atractivo e incluso conmovedor de “El caso de la mujer que no quiso ser un jarrón” es la manera en que ambas mujeres se piensan así mismas como tales, pero en particular, la forma en que piensan el rol de la mujer dentro de la sociedad. En este sentido, la frase que da título a la obra no es casual, mucho menos inocente, en cuanto se postula como un manifiesto en sí mismo. Es decir, frente a la opresión ejercida por el universo masculino, retrógrado y misógino, frente a los mandatos instituidos por los hombres respecto al rol de la mujer (presentes en la obra a través de voces en off), tanto Salvadora como Josefina se niegan a ser una figura decorativa, un objeto sin voz ni voto. Antes al contrario, nos interpelan, nos obligan a ser rebeldes, a tener y alzar nuestras voces y a intervenir mediante la acción en todos los ámbitos de la vida. Básicamente, es una obra feminista con todas las letras.Al respecto, es interesante destacar la teatralización que las dos mujeres hacen de una escena de Las descentradas (1929), tal vez su obra más célebre, donde Salvadora Medina Onrubia plantea, precisamente, sus ideas acerca de cómo ser una mujer de principios del siglo. Escribe allí: “Mi heroína es hermana nuestra. En ella estamos nosotras, todas nosotras… las que no pensamos, las que no sentimos, las que no vivimos como las demás. Las que entre la gente burguesa somos ovejas negras y entre las ovejas negras somos inmaculadas”, y luego, más adelante: “Las gentes no ven más que dos categorías de mujeres: la que se llama mujer de hogar, porque no caben en otra definición, aunque las otras manejen su hogar mejor que ellas, y esas feas marimachos (…) pero no te has fijado, ni nadie se ha fijado, en la tercera categoría, de la que nosotras somos dignas representantes… Aquí no hay gradaciones, no… somos muy pocas las descentradas. Y lo ocultamos como un pecado. Y somos tan descentradas, que caemos en cualquiera de las otras categoría”.

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Entrevista a las actrices y dramaturgas Andrea Ojeda, Gilda Sosa y María Victoria Filipini, que de manera colectiva dieron vida y cuerpo a “El caso de la mujer que no quiso ser un jarrón” y también nos respondieron las siguientes preguntas:

Agencia Paco Urondo: ¿Por qué les interesó abordar la figura de Salvadora Medina Onrubia, qué encontraron en ella como escritora, periodista y militante que consideraron fundamental recuperar?

Sentimos que lo fundamental era rescatar su historia tan compleja y polifónica. Nombrar a Salvadora, su palabra, su poética, su compromiso con la militancia, con el periodismo, su obstinación por ocupar de otro modo el espacio público, es nombrar también el andamiaje patriarcal que silenció su voz, es la posibilidad de reconstruir nuestra historia con referentes mujeres tan potentes y lúcidas que nos fueron negadas.

APU: La obra propone un diálogo entre dos mujeres que pertenecen a dos espacios y tiempos distintos, pero que al mismo tiempo, se encuentran atravesadas por problemáticas similares, ¿cómo fue el proceso a nivel dramatúrgico y actoral entre las tres para construir esta ida y vuelta entre ambos personajes?

Fue importante confirmar que las dos mujeres se necesitan. No están en escena solamente para contar la vida de Salvadora, más bien están allí presentes para verse, reconocerse, confrontarse, encontrarse. Es esta necesidad de la otra, es esta carencia, la que trama e impulsa la dramaturgia. Tanto Josefina como Salvadora, desde sus ubicaciones históricas distintas, necesitan establecer ese vínculo entre ellas para comprender y expandir las propias imágenes. Así, todo lo que atraviesa la escena conflictivamente las acerca y en ese reconocimiento de los caminos iluminados por la otra, está también la posibilidad de salir del propio laberinto. Una mujer que rescata la obra de otra mujer como condición e impulso para desplegar la propia.  

APU: El caso de la mujer que no quiso ser jarrón” propone, a partir de la inclusión de distintas voces de mujeres muy representativas, la idea de que no existe un solo feminismo, sino múltiples feminismos, ¿cómo las atraviesa como mujeres  y como trabajadoras de la cultura este momento histórico que estamos atravesando actualmente?

En principio la multiplicidad de voces y el diálogo que hoy existe entre las trabajadoras del arte y la cultura, nos enriquece. Tenemos la necesidad de encontrar espacios donde sea posible repensarnos, se ve a simple vista en la organización de distintos colectivos (de escritoras, actrices, músicas, cineastas…), que entre otras cosas, luchan por ganar espacios laborales, que durante mucho tiempo no fueron discutidos. Basta ver la abrupta diferencia en las estadísticas para comprender que este camino recién empieza.

APU: La obra se presenta como parte de un ciclo más amplio que pretende rescatar las voces de otras mujeres fundamentales. En este sentido, ¿qué otras mujeres les interesaría rescatar en un futuro y por qué?

Conformamos con mujeres actrices, directoras, dramaturgas, vestuaristas e iluminadoras, un continente de búsqueda que dimos en llamar Mujeres por una poética propia. Reconociendo que en nuestra formación profesional, transitada en diferentes espacios, escuelas y universidades, no hemos tenido la oportunidad de tomar contacto con las creaciones, pensamientos, obras y experiencias desarrolladas por mujeres, es que nos propusimos investigar y conocer esa herencia. Así voces como las de Alejandra Pizarnik, Griselda Gambaro, Clarice Lispector, Luisa Valenzuela, Ángeles Mastreta, Malena Sándor, Judith Butler, Silvia Federici, María Luisa Bemberg, Simon de Beauvoir, Francesca Gargallo, Alfonsina Storini y sus obras de teatro para adultos, entre otras...  se vuelven fundamentales para nuestras producciones futuras.

APU: Nos gustaría que nos cuenten sobre la gira que van a iniciar por el NOA, porque creemos fundamental que todos y todas puedan acercarse a ver esta obra en otras partes del país.

A fines de junio terminamos las funciones en el Astrolabio Teatro, espacio que nos recibió desde el inicio del proyecto (2017). Venimos diseñando una nueva etapa de viajes, ciclos, charlas, debates, porque nos entusiasma que la obra llegue a todo tipo de espacios y contextos. Particularmente la gira del NOA comienza en San Miguel de Tucumán, donde formaremos parte de la programación del “Julio Cultural”, en la misma localidad vamos a estar dando función en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán, luego en Santiago del Estero nos recibe el teatro Hércules y en Jujuy el teatro  “ El Pasillo”. Como dice el personaje de Josefina “Por alguna misteriosa razón necesitamos insistir con estos encuentros...” ¡Estamos listas para itinerar con la obra!

Ficha técnica:
Dramaturgia: Andrea Ojeda, Gilda Sosa, María Victoria Felipini
Elenco: María Victoria Felipini, Gilda Sosa
Vestuario: Julieta Fassone
Escenografía: Walter D. Lamas
Pelucas: Jorge Palacios
Música: Susana Ratcliff
Edición de sonido: Susana Ratcliff, Gilda Sosa
Diapositivas y diseño gráfico: Gilda Sosa
Voces en Off: Jorge Capussotti, Diego Cazabat, Hugo De Bernardi, Guillermo Gaciobaquiola, Patricio Villanueva
Operación técnica: Vicky Balay - Julieta Cazabat
Fotografía: Mariana Sánchez
Video: LEEK Productora Audiovisual
Redes: @salvadorateatro
PrensaOctavia Comunicación
Compañía Vértigo Enero
Dirección general: Andrea Ojeda

Funciones: domingos 23 y 30 de junio a las 20 hs, y viernes 5 de julio, a las 21.30, en El Astrolabio Teatro (Terrero 1456, CABA).

Entradas: $300| Desc. estudiantes y jubilados $200 | Promo compra anticipadas 2 x $500 en alternativateatral

Informes y reservas: 4581-0710 | elastrolabioteatro@gmail.com