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Cultura //// 05.01.2020
Rafael Amor: la voz de un corazón libre

Carlos Iaquinandi Castro, periodista argentino impulsor del Centro Latinoamericano de Reus, recuerda al juglar fallecido el 23 de diciembre. Un repaso por la vida del cantautor popular, con una selección de sus obras.

Por Carlos Iaquinandi Castro

Por el Servicio de Prensa Alternativo (SERPAL), desde Reus, Catalunya

 

 

No busco que me acepten los poderosos,
en sus círculos de privilegios
y que divertidos y piadosos,
digan a coro: cada mortal tiene un precio…

Rafael Amor

La víspera de Nochebuena falleció en su Buenos Aires natal Rafael Amor. Poeta y cantor, pero sobretodo, un “corazón libre” como lo dice la letra de uno de sus temas más conocido: 

“Te han sitiado corazón y esperan tu renuncia /
los únicos vencidos corazón, son los que no luchan / Adelante corazón, sin miedo a la derrota / durar, no es estar vivo corazón, vivir es otra cosa”.

Zambas y chacareras

Rafael nació en el barrio porteño de Belgrano en 1948. Desde joven eligió su camino de juglar. Primero formó un grupo con otros amigos, haciendo zambas y chacareras, la “onda” musical en aquellos años. Pero luego optó por actuar como solista en peñas y en algunas emisoras. 

Poco a poco comenzó a destacar y en 1971 lo invitaron a participar en el Festival Nacional del Folklore de Cosquín, en la provincia de Córdoba, donde causó fuerte impacto y fue considerado “revelación” por la prensa.

Allí nace su vínculo con el poeta Armando Tejada Gómez, padre del “Nuevo Cancionero”, y se refuerza su línea creativa como artista popular. El cantar toma sentido en su compromiso social. Con firmeza, ironía y humor, señala obstinadamente lo injusto y reivindica la libertad.

“Cosas de todos y para todos”

Un año después graba su primer disco en Argentina: Cosas de todos para todos. Quien entonces presentó ese trabajo e invitó a escucharlo, dijo entre otras cosas: “Porque tiene la ternura del niño inmenso que nos queda guardado cuando el hombre nos alcanza. Porque guarda la pureza y la frescura que nos buscamos cada día haciéndole un agujerito a la rutina. Porque en definitiva no es un simple disco para escuchar, sino para vivirlo y sentirse protagonista”.

Palabras premonitorias, porque esos conceptos podrían aplicarse a toda su posterior producción discográfica. Después viajó a España y tuvo sus primeros éxitos internacionales. Permaneció casi un año en Madrid, actuando en distintos locales. A finales del ‘75, regresó a Argentina.

El exilio

En el ‘76, la dictadura cívico-militar en su país consideró “subversivos” a muchos de sus mejores cantores y poetas. Rafael Amor volvió a Madrid y recaló en un local -“Toldería”- que se convirtió en epicentro de la “movida” de los exiliados de Argentina, Chile y Uruguay. En ese año graba su primer LP, que llevó el nombre de uno de sus temas, No me llames extranjero, que con el tiempo se convirtió en himno y bandera de los inmigrantes. 

“No me llames extranjero, por que haya nacido lejos / o por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo. / No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo / mejor saber dónde vamos, adónde nos lleva el tiempo”. 

Su canto trashumante por España

En Madrid actuó en diversas peñas, y en salas como el Palacio de la Música.

Compartió escenarios con Olga Manzano y Manuel Picón, y con Claudina y Alberto Gambino. También tuvo presentaciones en Televisión Española. Durante muchos años recorrió varias regiones. Galicia, Valencia, Euskadi, Catalunya… en todas las ciudades y pueblos cosechó amigos y afectos. Su compromiso social era una constante. Lo expresaba en poemas, canciones y en actividades solidarias. No renegó nunca de sus principios ante presiones de las discográficas ni a favores comerciales. 

Su vínculo con Cataluña

Rafael estuvo varias veces en Barcelona y recorrió diversas ciudades catalanas. En 1995 llegó por primera vez a Reus, en la provincia de Tarragona. Le habíamos invitado a participar en el Cuarto Encuentro Latinoamericano realizado en esta ciudad. Pudimos entonces conocerle personalmente, a él y a Pili Campos, su inseparable compañera y establecer una especial relación de afecto y de respeto por su trabajo y su coherencia. También aquí sus canciones calaron profundamente y echaron raíces. Tanto, que tras esta primera visita, volvió a esta ciudad y ofreció nuevos recitales en otras tres oportunidades. Y como ocurrió con otros cantores y grupos que actuaron en ese escenario durante más de una década, Rafael dejó, en la ciudad y en la comarca, una legión de seguidores de sus poemas y de sus canciones.

El retorno

En 1983, se reencontró con su público en el teatro Bauen de Buenos Aires. Fueron los años en los que muchos de los exiliados (Mercedes Sosa, Alfredo Zitarrosa, El Sabalero, Tejada Gómez, Horacio Guarany) volvieron a sus países al recuperarse la democracia. Después llegaron giras por distintos países del continente: Venezuela, Colombia, Ecuador, Puerto Rico, Dominicana. En Perú tuvo oportunidad de compartir escenario con Silvio Rodríguez y Alberto Cortez.

Una de las actuaciones internacionales que más recordaba Rafael fue su presentación en el Teatro Nacional de Cuba, en 1997, en el Festival Internacional de la Juventud y los Estudiantes realizado en La Habana. Allí tuvo la sorpresa de recibir una ovación ni bien comenzó a entonar “No me llames extranjero” y recordaba cómo finalizó aquel recital cantando “Corazón Libre”, coreado masivamente por el público. Muchas de sus canciones fueron incorporadas por los grandes de la música latinoamericana. Interpretaron sus poemas –entre otros- Mercedes Sosa, Alberto Cortez, Facundo Cabral, Jairo, Julio Lacarra o Los Sabandeños. Con algunos de ellos grabó históricas versiones de “Corazón libre” y otros temas.

Cuando el canto prende

En sus innumerables poemas nos deja frases o trazos memorables: “perro con cadena larga cree que es libre… pero la cadena es la cadena… mirá que pena…”. Así fue tejiendo canciones sencillas pero que llegan y se quedan en quienes las escuchan.

En su recuerdo, estas frases de uno de sus mejores poemas:

“No me llames extranjero, traemos el mismo grito,

el mismo cansancio viejo, que viene arrastrando el hombre

desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras.

Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,

los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños.

los que inventaron, un día, esta palabra, extranjero (…)”.

Gracias, Rafael.

Te recordamos con algunas de tus grabaciones en directo: