Cultura //// 15.04.2018
Pintores argentinos del siglo XIX, temáticas en diálogo

En diversos museos podemos visitar la obra nacional, que rememora los valores estéticos y políticos, indaga sobre las batallas, guerras y problemas sociales del siglo. Pintorxs argentinxs del siglo XIX propone a través del arte argentino, un diálogo constante con el siglo XXI.

Obra: Sin pan y sin trabajo. 1894. De la Cárcova, Ernesto. Foto: Museo Nacional de Bellas Artes
 

La pintura del siglo XIX tuvo como principales representantes a Antonio de la Cárcova, Prilidiano Pueyrredón, Cándido López, Eduardo Sivorí, Ángel Della Valle, Pio Collivadino, incluyendo en sus filas a a las primeras artistas argentinas como Procesa del Carmen Sarmiento y Luisa Sánchez de Arteaga.

Una de las temáticas más importantes del siglo XIX fue el retrato. En Argentina, como en el resto del mundo, cambió a partir de la aparición de la fotografía. Aún así, las familias acomodadas de la época encargaron retratos para inmortalizar no sólo el aspecto fisico, sino las cualidades psíquicas y la jerarquia social, que significaba adquirir una pintura original de determinados pintores.

En este siglo tuvieron principal actuación los artistas viajeros, quienes llegaron a América por distintos motivos y se instalaron en Buenos Aires para retratar la vida y costumbres, el tipo de estampas muy solicitadas en Europa porque representaban un atractivo exótico y estético.

Un claro ejemplo de este tipo de representaciones será el retrato de Manuelita de Rosas, como un ejemplo cúspide del retrato del siglo XIX, atravesado por concepciones politicas, de clase y de un alto simbolismo. El rojo era el color de la Federación y representaba al partido de Juan Manuel de Rosas, a quien la clase social economicamente acomodada y privilegiada de la época había descripto como “el dictador” por su ferviente oposición a las políticas centralistas, opresivas y unitarias de Buenos Aires.

Este siglo nos presenta a los precursores del arte nacional. Muchos de los pintores de esta generación fueron también gestores culturales, fundadores de museos, escuelas y academias con el fin de sentar las bases de una academia propia en el arte. Fundaron el Museo Nacional de Bellas Artes y la Academia Nacional de Bellas Artes, entre las instituciones que sentaron las bases de un arte nacional.

Este arte quedó opacado ante el fulgor de las vanguardias y del arte contemporáneo; “decimonónico” pasó a ser sinónimo de “anticuado” y se convirtió en un adjetivo peyorativo. Sin embargo, las obras de las colecciones de los museos argentinos sobre el arte de este período no han perdido su esplendor, su capacidad de hacernos reflexionar sobre los valores estéticos y políticos; sobre las batallas, guerras y problemas sociales, las diferencias ideológicas que siguen vigentes y los debates pendientes en la Argentina del siglo XXI. Así, hoy el pasado y el presente dialogan con nosotros a través del arte.