fbpx Paco Urondo: Poesía y Compromiso Social, por Oscar D’ Angelo
Cultura //// 04.08.2011
Paco Urondo: Poesía y Compromiso Social, por Oscar D’ Angelo

Mendoza (Agencia Paco Urondo, texto expuesto en la presentación de La Patria Fusilada el 28 de julio pasado en la Biblioteca General San Martín) Toda actividad poética es en sí misma insurrecta y su experiencia es una declaración de principios en la condición humana…Fue la poesía y el verbo en los inicios. Canto y Acción, en los orígenes de las diversas culturas….La poesía no es un elemento ornamental, no es una definición de lo que pasa en el hombre, es un episodio iluminador en el lenguaje del ser humano. La palabra poética no es una invención del escritor; la metáfora “encontrada” por él le viene de otro lado y la sensibilidad perceptiva del poeta la corporaliza en el poema, iluminando caminos y hablando por él y por los demás.

Blas de Otero decía que “la poesía es un arma cargada de futuro” , Gabriel Celaya maldice “la poesía concebida como un lujo” y Pablo Neruda sostiene que “la del poeta es una tarea personal en beneficio público”. Conceptos éstos para repensar la poesía dentro y fuera del campo de su propia estética. Dejando ahora la importancia de la poesía y de los poetas en el devenir de la historia cultural, daremos un pantallazo general a la vida de nuestro poeta y a su producción artística que merece reconocerse por sus méritos y cualidades humanas. La figura de Paco Urondo fue de gran peso en los años 50, 60 y 70. No estaba entre los poetas inofensivos para el sistema imperante de aquella época, tampoco entre los escritores replegados en una suerte de estética intimista alejada del destino público y social.
Su participación en el peronismo revolucionario y en la lucha armada hizo que su imagen se ligara rápidamente a la guerrilla y dada la represión, la censura y las autocensuras imperantes en nuestra patria, su figura se ensombreció un poco hasta que en la actualidad, las nuevas generaciones de militantes populares, escritores y trabajadores de la cultura lo están descubriendo y en muchos casos, redescubriendo día a día. Para llegar todos a la misma conclusión: Urondo es un verdadero poeta y su lírica está amalgamada al cuerpo de una revolución posible.
La literatura latinoamericana primero y la universal después reconoció en Francisco Urondo un escritor de distinguida fertilidad y venturosa experiencia poética. Prueba de ello la encontramos en la crítica literaria y en los diversos acontecimientos culturales en los que Urondo participó y fue invitado a participar. La creatividad artística de Urondo pasó por el teatro, los títeres, el cine y por otras formas del arte, pero ancla fundamentalmente en la poética, desarrollándose en el neovanguardismo. Adhiere a la corriente superadora del movimiento vanguardista ya instalado en Argentina desde Macedonio Fernández, Oliverio Girondo y González Tuñón, junto a Juan Gelman, Alejandra Pizarnik y algunos poetas del Grupo Poesía Buenos Aires. Dentro de ese gupo de poetas innovadores, Urondo participa en la ruptura de las convenciones estéticas existentes en la época, siempre ratificando la vida e incurriendo en una variedad enorme de indagaciones, sobre todo en el terreno afectivo, sentimental en los primeros tiempos y en el campo social y político después. Siempre acompasado con una sensitiva belleza y alternadas ironías. A los veinte años, en 1950, deja terminado su primer libro que publica algunos años después, se llama “Historia Antingua” que junto a una publicación artesanal de “La Pericholi” son sus dos primeras obras conocidas y reconocidas prontamente. Están escritos en prosa poética, perfilándose ya en su estilo definitivo donde la lírica incluye tramas sentimentales y temas reiterados como la amista, la soledad, las pasiones, el sufrimiento, los acontecimientos históricos. Algunos de los versos de Historia Antigua dicen así:
Historia antigua
Es cuando la tarde arremete
Cuando el sudor se complica con los recuerdos, la sangre y los sueños
Es cuando no sabemos de qué lado estar.
Pero no hay que alarmarse, nos quedaremos hasta que las velas ardan.
Uno de los poemas de este libro se llama “Enanos” y dice así:
Hay enanos que viven fieles a su condición de bufones. Ellos ríen y hacen divertir a los pobres de espíritu. Ambos no pisarán el reino de los cielos.
Otros, en cambio, se remiten a su origen trágico: aman mujeres bellas que suelen desdeñarlos o que aprovechan de las contradicciones de su pequeñez…Estos se agitan en su desgracia, padecen el escarnio, no conocen la alegría. Sus horas son excesivamente amargas y solamente logran masticar el dolor áspero y sin horizonte. Muchos de ellos podrían crecer, pero temen eliminar su condición.
En un momento de su vida se acercó al cine y compartió mucho tiempo con el director Fernando Birri y con la gente del Instituto Cinematográfico de la Universidad del Litoral, eso le posibilitó inquirir en el séptimo arte nuevas formas de expresión. También integró junto al director Rodolfo Kuhn el equipo de la película “Pajarito Gómez”. Pero esta incursión en el cine es abandonada luego logrando un mayor compromiso con la poética.
Tiene 22 años y está recién casado con Chela Murúa cuando deambula por las calles de la ciudad de Mendoza tratando de sobrevivir económicamente haciendo títeres. Les va mal, la Mendoza de entonces es seriamente tilinga y no le seduce las cosas de niños. Meses después tienen mejor suerte con su vocación titiritera en los ingenios azucareros de Tucumán. Vuelve a Buenos Aires, sigue acercándose a las letras, la Editorial Lozada lo toma como corrector y publica algunos poemas en Poesía Buenos Aires, en 1953.
Ya en 1954, La Pericholi comienza a ser conocida en los ambientes literarios. Es una obra de raigambre americanista, centrada en la época de un Virrey del Perú, en 1740. Versa sobre don Manuel y doña Marcela Villegas, amante del Virrey, más conocida como la perri-choli (perra cola) y los concentra en una serie de Anécdotas, Acaeceres, Hechos, Aconteceres y Sucesos.
Tiene 28 años cuando es nombrado director de Cultura de la provincia de Santa Fe durante el gobierno de Silvestre Begnis. Comparte con intelectuales y artistas de su época muchísimas actividades siendo aceptado por su infinita sensibilidad y por su constante compromiso con sus ideales. Dan cuenta de ellos en diversos testimonios y escritos Juan Gelman, Federico Luppi, Luis Brandoni, Norman Briski, Drumont de Andrade, Tomás Eloy Martínez, Miguel Bonasso, Rodolfo Walsh, Horacio Verbitsky, García Lupo y Paquini Durán. Con algunos de ellos comparte la vivienda en un viejo caserón de la calle Venezuela al 725 de Buenos Aires: el Tata Cedrón, Juan Gelman, Roberto Cossa, Federico Luppi y la actriz Zulema Katz.
En esos años integra el jurado de Casa de las Américas, en Cuba, en teatro, allí conoce al poeta salvadoreño Roque Dalton y también a Alejo Carpentier con quienes establece una gran amistad. También es invitado a un festival Panafricano en Argelia. En 1967 Sudamericana edita su obra “Al tacto” y la Biblioteca Constancio Vigil de Rosario, publicó su obra “Del otro lado”, libro que recibió una mención especial en Casa de las Américas y también es premiado en Cuba por su obra de teatro “Veraneando”.
En 1968 escribe en lo semanarios de la CGTy CGT de los Argentinos artículos políticos junto a Horacio Verbitsky, Rodolfo Walsh, Paquini Durán y García Lupo. Y en medio de una altísima productividad cultural, después del “Cordobazo” Paco se suma de lleno a la actividad política a la nueva organización Fuerzas Armadas Revolucionarias. Sigue escribiendo poesía, publica “Son Memorias” y en 1970 edita una recopilación de poemas llamada “Adolecer” donde está el poema “Solicitada”, cuyas metáforas refirman el compromiso social y nos adelanta sin reservas su inmortalidad:
Y la historia de la alegría no será
privativa, sino de toda la pendencia
de la tierra y su aire, su espada y su perfil, su tos y su risa. Ya no soy
de aquí; apenas me siento una memoria de paso.
Mi confianza se apoya en el profundo desprecio por este mundo desgraciado. Le daré
la vida para nada siga como está.
En 1971 trabaja en el suplemento cultural del diario La Opinión que dirige Juan Gelman y en 1972 publica TODOS LOS POEMAS, es un libro que contiene los poemas escritos hasta entonces. Estrena la obra de teatro en Buenos Aires, Archivo General de Indias. Al año siguiente, es decir en 1973, es detenido el 14 de febrero junto a Lili Mazzaferro y otros militantes peronistas en una quinta de Tortuguita. El 22 del mismo mes fue trasladado a la cárcel de Villa Devoto. En ese contexto político, histórico y social, cuando los intelectuales comienzan a interpretar mejor y a sumarse a las luchas populares, Urondo se incorpora, en el campo literario, a la narrativa con compromiso social. Primero con su novela “Los pasos previos”, obra que Rodolfo Walsh definió así: “Una crónica tierna, capaz que dramática, de las perplejidades de nuestra intelligentzia ante el surgimiento de las primeras luchas populares”. Después escribió “La Patria Fusilada”, documento testimonial de los aconteceres de aquellos momentos políticos.
“Los pasos previos” obtiene una mención especial donde actúan como jurado Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Roa Bastos y Rodolfo Walsh en 1973. Siendo rector de la Universidad de Buenos Aires Rodolfo Puigrós, Urondo es nombrado Director del Departamento de letras de la Facultad de Filosofía y Letras. Junto a todas estas actividades sigue publicando poesía y no ha de dejarse pasar parte de otro poema que predice su destino y señala su puesto en el campo de lucha, aunque hay sido escrito en años anteriores:
El hombre para morir deber dejar su mañana alto que tanto le seduce,
alguna bufanda que le acompañó toda su vida,
algunas picardías que le bailaron en los ojos.
El hombre para morir debe acompañar –con su tristeza, si- los temblores y los sufrimientos de su carne,
Debe abandonar su caricia, su supuesto abandono.
El hombre para morir debe dejar sus papeles en orden, y algún dolor, el aire y los abismos de su vida.
El hombre para morir tiene que entrar en su humildad: tiene que vivir mucho.
En La Patria Fusilada la médula revolucionaria se observa a flor de piel, no sólo en los entrevistados, sino también en el entrevistador. Las diferencias estratégicas y tácticas de las tres organizaciones, ERP, Montoneros y FAR son fácilmente identificables en las respuestas de los entrevistas. La reedición actual que hace la Editorial Libros del Náufrago conforman un libro de 155 páginas, con agregados importantes a la edición original de 1973 que realizó Crisis. No se ha modificado la estructura original del libro pero sí se agregaron varias notas al pie y acotaciones entre paréntesis para la mejor comprensión. Igualmente, el editor aclara que el agregado de tres capítulos “actualiza una historia que aún no termina”. La obra comienza y finaliza con dos poemas del gran amigo de Paco, Juan Gelman: “Condiciones” y “Gloria”. Se inicia con una entrevista muy corta que se le hace a Paco sobre las circunstancias en que se realizó la grabación con los sobrevivientes de Trelew. Este capítulo se llama Ubicación y sirve para que el lector también se ubique en una realidad que la mayoría no vivió pero que posibilita recrear aquella realidad en el presente, con la palabra autorizada de alguien que dio la vida por una causa justa. Pero lo grandioso de esta obra es que La Patria Fusilada da posibilidad de comprender mejor la historia Argentina, cuando lo lean o relean verán que Paco Urondo, estando preso por las mismas causas que los sobrevivientes y en la misma celda, da una lección de periodismo al mismo tiempo que está proporcionando una lección de vida. (Agencia Paco Urondo)