fbpx Pablo Cedrón, el actor de los humildes | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 05.11.2017
Pablo Cedrón, el actor de los humildes

Falleció el pasado jueves 2 de noviembre. Guardaba una amplísima experiencia de vida, a veces muy dolorosa. El autor narra un encuentro casual que sintetiza una vida cargada de exilios y pasiones.

Por Miguel Martinez Naón

“Mi familia se desperdigó con la llegada de la dictadura. Yo me fui a Francia y mi carrera actoral se cortó porque si bien pude seguir estudiando teatro, tenía que laburar para vivir. Cuando volví tuve que empezar de cero. Hice publicidades, algún papel chico en una telenovela.Trabajé de carpintero y de herrero. Fabriqué gomina, fabriqué matracas, di clases de francés, me dediqué a la gastronomía. En Santa Cruz trabajé como guía de parques nacionales. Y en Chubut, en un aserradero. Siempre fui un obrero, vengo de una familia de obreros, pero mi vocación es la actuación”

Así narraba su experiencia de vida el gran actor Pablo Cedrón, quien falleció en pasado jueves 2 de noviembre. Yo lo conocí una noche. Lo encontré muy tarde juntando cartones con un carro, en Boedo. Sí, era él, Pablo Cedrón.

Sabía yo por otros amigos que le gustaba hacer eso de salir a la calle y laburar de cartonero como parte de su pasión actoral, en la construcción de sus personajes, no como un medio de subsistencia.
Lo saludé, le dije quien era, esperaba este encuentro hacía mucho tiempo ya que nos unía una gran historia familiar. Su padre, Alberto Cedrón (un gran artista, pintor, hermano del músico Juan “Tata”, y el cineasta Jorge “El Tigre”) había sido muy amigo de mi viejo (Humberto “Coco” Martinez, director de teatro). Y este último siempre recordaba a “Pablito" y contaba anécdotas de ese pibe que era actor desde pequeño.

Con Pablo nos unía la gran amistad de nuestros padres pero también la inmensa locura e irracionalidad de ambos viejos. No es cierto eso de que ser hijo de artistas siempre es hermoso y una fortuna y bla bla bla...es una gran mentira. Menos en este país.

Su padre y el mío eran dos seres trastornados, y hasta violentos diría. La hostilidad de su época, la dictadura, la pérdida de compañeros, el exilio y la culpa de haber sobrevivido los endureció, los enfermó del todo.

Pablo contó alguna vez: “Mi viejo no se ocupó mucho de mí. Nos llevábamos muy mal, incluso nos agarramos un par de veces a las trompadas y él me dio un botellazo en la cabeza”.

Puedo recordar ahora algunos de sus personajes; Lucio Astier en “El juguete rabioso”, el Falucho de “Sos mi vida” y el gaucho de “Aballay”; sus desopilantes actuaciones en Cha cha cha (el sexólogo paraguayo Nelsón Gomez y el tanguero con el disco rayado) y siempre esa enorme capacidad para hacernos llorar de risa a todos con sus anécdotas como invitado en programas de televisión

Pablo sufrió en serio el exilio porque ya era bastante grande y su carrera como actor se vio interrumpida, con su familia se tuvieron que ir a Francia. Su tío Jorge (autor de la versión cinematográfica de "Operación masacre") fue asesinado, también en Francia, en hechos que hasta el día de hoy no se han podido aclarar del todo, lo hicieron pasar como un suicidio.

Para conocer a los hermanos Cedrón (los tíos de Pablo) basta leer el cuento “Lucas y sus amigos” de Julio Cortázar. Allí se respira la impronta y el origen familiar de este enorme actor forjado en los arrabales y los conventillos.

Lo cierto es que nos cruzamos esa noche, y casi no hablamos de nuestra familia, no quisimos recordar nada de ellos. Le dimos lugar al teatro: método de las acciones físicas, grandes maestros como Víctor Mayol, el actor en el cine, etc... una larga e inolvidable charla. Era verano, él llevaba una musculosa toda mugrienta y agujereada.

No nos volvimos a cruzar más.

Con toda mi admiración despido a este querido hermano mayor.

Gracias Pablo, los compañeros y compañeras de la Agencia Paco Urondo te abrazamos hasta siempre.