fbpx Nueva respuesta a Gruner, por Juan Ciucci
Cultura //// 12.06.2011
Nueva respuesta a Gruner, por Juan Ciucci

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Eduardo: Gracias por considerar útiles las líneas que escribí y que fueron inspiradas en tu carta, y generar este debate. Al leer tu respuesta sentí que respetabas e interpelabas lo que dije; y me honra que asi sea, a la par que demuestra tu venturosa predisposición al intercambio de ideas. Quiero destacar también tu uso del humor y la ironía, tan difícil parece ser en estos días, pero fundamental en la mejor tradición política argentina. Te pido que leas estas líneas en igual sentido, que intentan escapar a la mera solemnidad.

De la respuesta que me dirigís, debo responder algunas cosas. Lo hago punto por punto, siguiendo tu propuesta para intentar ser más claro. E incluyo una introducción, que creo engloba un poco mi posición en el debate.
En sus mejores momentos, que no son solo por su propia construcción sino también por el contexto histórico que lo acompaña, el peronismo se transforma en algo asi como el ágora de nuestra patria. Los amantes de la democracia (quizás el mejor chiste de Barcelona sea eso de “el mejor sistema inventado por el hombre”) refieren siempre a Atenas y su ágora: espacio en el cual se discute y se construye la política. El peronismo es nuestro ágora, es un espacio posible de discusión y lucha, un campo de batalla.
Nuevamente es en el peronismo en donde la disputa se resuelve, en el marco y la profundidad que el pueblo le otorga. No hay vanguardias ni iluminados en ese espacio común. Son las tradiciones y las luchas que nos acompañan desde siempre las que marcan el camino, desde ese comienzo ambiguo en Mayo, pasando por aquella línea nacional: San Martín, Rosas, Perón. Y la profundización del proceso, con los pensadores nacionales que aportaron herramientas hacia una idea de socialismo nacional (distinto al estalinista, aclaro por las dudas). Esto nos permite rediscutir, de paso, aquello de que lo mejor del pensamiento peronista se dio durante la proscripción, tiempo en el cual los intelectuales nacionales produjeron obras para repensar lo que había pasado y lo que podía pasar. El medio pelo, Los profetas del odio, Imperialismo y Cultura, Apuntes para la militancia; entre otros. Porque también es cierto que el peronismo en el poder tiene el riesgo de los adulones, que son uno de los principales males del movimiento. Que a su vez, surgen en parte por los ataques impiadosos que de todas partes recibe el peronismo.
Hoy se ve en la discusión, en la participación política, que es dentro de estos limites donde encontramos la construcción social. La vitalidad del peronismo esta en la calle, y también en estos nuevos espacios de disputa política, de la generación 2.0, como la nombran. Yo vengo de otra historia, y las redes sociales no me entusiasman demasiado. Pero tomemos como ejemplo su propio texto, Eduardo: en el blog del IPS no tuvo mayores rebotes, en la pagina de la Agencia Paco Urondo ya lleva como 60 comentarios, que son las maneras en que quienes leen participan de la discusión. Esto sin dudas tiene que ver con la historia y la presencia que ya tiene la agencia, y la novedad del blog del IPS. Pero también, creo, refleja esta pertenencia en la disputa, el lugar que ocupa el peronismo en nuestra realidad.
También va quedando claro que aquellos que temían que este gobierno nos lleve a los ´70, ya tendrían que estar más tranquilos. Pero no es menos interesante ver como estamos en un proceso cercano a los ’50, a ese primer peronismo, pero tamizado por las lecturas de los ’70 y la experiencia histórica acumulada. La historia se repite, pero no como farsa; creo es una necesaria apoyatura para ver de donde venimos y hacia donde podemos ir. Y no es casual que surjan luego de las dos décadas infames (’30 – ’90) estos movimientos, y por eso el futuro es incierto, pero venturoso. Estamos recién recuperando y sembrando disputas que, creo, habrán de madurar en el pueblo. Y este sistema no puede contenerlas, los limites de un capitalismo de estado son estrechos cuando el pueblo forma conciencia. Estamos en esa apuesta, muchos (adentro y afuera). Pero hoy, acá, tenemos un pueblo y una presidenta en dialogo fundante, como hacia añares no veíamos en nuestra patria. Ante eso, uno debe acompañar, aprehender, criticar, participar.
Ahora respondo punto por punto:
1)      Dije colonia, referida justamente a lo que calificas luego con relación a los intereses entramados entre la burguesía local y las transnacionales imperiales. Claramente hemos logrado romper los lazos legales del coloniaje, pero no asi los económicos y culturales (que se ven también en nuestro pensamiento, demasiado apegado aun a estructuras del iluminismo europeo, sumado al desconocimiento de nuestra historia y nuestras tradiciones). La idea de “dependiente”, o “semicolonia”, por más que conceptualmente se ajusten a las cuestiones político-jurídicas, siempre me parecen como paliativos del grado de dependencia con el que convivimos. Siguen viéndonos como su patio trasero, estamos y estaremos en lucha hasta que la liberación sea alcanzada por todos los que comparten nuestra suerte. Por eso es fundamental la unión latinoamericana, y desde ahí la famosa Tercera Posición podría cobrar otro sentido (el cantito famoso entonces tendría que haber sido “Ni yanquis ni estalinistas, peronistas”, ¿no?).
Sobre este punto: los festejos serán en el 2016, un 9 de julio en que se cumplan los 200 años de la declaración de nuestra Independencia  (¿y será con la Patria Liberada?, si se me permite la humorada esperanzada). Mayo fue un pronunciamiento, pero justamente, no demasiado antiimperial. En el Bicentenario festejamos lo que este año Cristina destacó con claridad: Tenemos Patria. Es un festejo de nuestra nacionalidad, de nuestra conformación como país, de la importancia de que exista un Estado Nacional fuerte. Por eso que vayan 8 años no me parece tanto tiempo, si contextualizamos desde donde venimos y qué historia estamos recién reconstruyendo. Quizás tomo demasiado del positivismo marxista, pero estos pasos son fundamentales para poder construir algo que lo supere.
Por eso no tomo al país “burgués normal” como lo deseable; lo que quiero decir es que no podemos argumentar nuestra realidad como si fuésemos un país en uso de sus plenas libertades democráticas capitalistas (tema complejo, porque ¿donde existen?). Y entonces de allí suponer que la burguesía esta contenta (toda, como si fuese plena unidad, y no tuviese sus conflictos propios) porque marchamos hacia una normalidad. Porque esos intereses locales que juegan con el interés del imperio, no comulgan con un país que desarrolle sus capacidades productivas más allá de las requeridas por la metrópoli. En este punto dirás que no lo estamos haciendo, y acá entramos en datos de la realidad (con “polémicos” Morenos incluidos).
No le dejaron construir a Perón ese país burgués, y sembraron de sangre la nación por más de 20 años. Caídos el Pulqui, y toda industria nacional que no fuese subsidiaria de transnacionales. Acá quiero remarcar, antes que la historia comience a conjeturarse, que asi como el primer peronismo no vino a frenar ninguna revolución, tampoco el kirchnerismo freno un proceso revolucionario. Que lo que tenemos es parte de la construcción social de estos años, y ese devenir no fue implantado desde arriba, como algunos quieren simplificar para entender lo que les es inasible. Pueden decir que el peronismo es desviacionista (por el tema de la conciliación de clases), pero no presentar un panorama que no existe.
La lucha claramente es antiimperialista y anticapitalista, y es sin dudas una articulación. Esta es mi visión, no necesariamente la del colectivo que formo parte y quizás menos de la dirección del movimiento al que apoyo en mi accionar. También soy libre en mi decir y en mi pensar, y esa libertad la busco y la construyo desde adentro. No porque crea que “hay que estar adentro para cambiar las cosas” (pensamiento que siempre considere reaccionario), sino porque creo que este adentro tiene en su interior ese potencial. No porque haya que bancarse la mierda del adentro “porque asi funciona”, sino porque en su misma constitución tiene el potencial de un cambio radical de nuestra realidad. No son estructuras a las que uno se suma para cambiar; el cambio esta dentro de esas estructuras. No se es una vanguardia dentro del peronismo, o una “izquierda del modelo”. Lo complejo y fascinante de este movimiento de masas es que lo contiene en su interior (voy a volver con esto, es difícil separar en puntos el pensamiento)
Es un tema oculto y oscuro el de la participación en Haití. Y no somos solo nosotros los que ahí estamos, sino varios países hermanos. Los criterios de cascos blancos deben ponerse en discusión; como así también la Ley antiterrorista, que genera un marco legal peligroso. En esto creo que este debate nos ayuda más a quienes apoyamos al modelo, para asumir los conflictos y los errores sin miedo. Pero también, no decís nada de UNASUR, por ejemplo, que creo es una de las medidas de política exterior más trascendentes que tuvo la Argentina en su historia. (Y en estas listas, no nombras a Jorge Julio López o a Luciano Arruga, creo que para no agobiarme con más complejidades)
Las medidas que mencionas que faltan están en proceso de discusión, pero en ese sentido aun no son las masas las que las esgrimen, que apenas conocen el estatuto del Banco Central, por ejemplo. Es un proceso en el que, lamentablemente, falta que el apoyo popular también pida claras profundizaciones. ¿Es solo el gobierno el que debe generarlas? ¿El entramado social no cumple ningún papel en dicha profundización? ¿Le cabe solo al Estado empujar a las masas? ¿Que pasa en nuestro marco social mientras nosotros debatimos?
 
2)      Retomo para esta segunda nota: las masas no están en las calles pidiendo claramente que esto se profundice. Ahí tenemos todos un problema, porque a este modelo no lo están superando las bases por izquierda. Se pide nunca menos, pero aun no esta tan claro en los sectores sociales qué queremos más. Y son ellos los que profundizan, “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”. (Si, tengo cierta formación setentista, aunque tenga 31 años. Mis lecturas e intereses me llevaron por ahí, hace ya mucho. Pero no lo veo como un defecto, como me parece que vos lo planteas. Tampoco creo que esas herramientas sirvan para leer cualquier realidad, o tan siquiera la actual. Pero quizás ciertos términos e ideas a vos te resuenen con más fuerza que a mí como setentistas.) Entonces, ¿a qué masas se moviliza y cómo? Lo potencial esta aun a la espera, y creo que llegará su momento. Por ahora es un apoyo masivo, sí, pero casi a la espera. En esto después dicen que “arrastra a las masas”, que los mueve clientelarmente; los actos masivos nunca son valorados por aquellos sectores que no se acercan a vivenciarlos. En esto Sarlo merece cierto crédito, se mete en ese barro para verlo, aunque después siga diciendo las mismas cosas (tiene cierta impermeabilidad al peronismo, sin dudas). Sí, no es tan populista este modelo por ahora, pero no estamos ante una sociedad histórica y culturalmente politizada como, por ejemplo, la boliviana. Ahí si parece ser que las bases son un tanto más revolucionarias que su conducción, y Evo debe conducir enfrentando también a fuerzas opositoras de derecha temerarias.
Aclaro que no defiendo la paz social que esta siendo convocada por Cristina; en mi texto estaba caracterizando al modelo (esto creo no te quedo claro en la anterior ¿carta?) , con el que en varias cosas tengo conflictos. Esa alianza con los empresarios nunca funcionó, porque estos no tienen patria ni razón; lo único que los mueve es su interés. Pero me parece que este modelo representa la situación actual de nuestra sociedad, y permite vías de profundización.
La tolerancia para la movilización no tiene que manejarla el gobierno, sino que son las bases las que la hacen presente en su accionar. El limite se encuentra buscándolo. Y en estos días gano Cavalieri, Gioja puede ser reelecto tranquilamente, poca “gente” se acercó al campamento Qom o sintió propia esa lucha. No quiero con esto caer en que esto es lo que hay, sino en complejizar la cuestión de lo que el pueblo argentino esta demandando. Porque me suena simplista decir  “Y bueno, claro, es que convocar a la movilización de las masas es un arma de doble filo: se sabe cómo empieza, pero no a dónde conduce”. Y ahí el ´55 todavía nos queda muy grande, efectivamente había obreros que pedían a gritos las armas en la calle para defender a su gobierno, y Perón no se animo (no así Evita, que hacia rato veía esa salida). Ese ejemplo lo pones vos, no yo. ¿A donde irían hoy las masas? ¿A donde fueron en el 2001? Lo complejo del asunto es que no interesa tanto adonde quiere ir el gobierno, sino adonde van los sectores populares. Porque sino es todavía sentirse vanguardia, que sabe por donde debe conducir al proletariado (yo digo también pueblo, que sé no gusta mucho pero en nuestro país es casi un sinónimo, sobre todo para los trabajadores). Y es acá donde separo la cuestión del gobierno y del poder: el apoyo popular es poder, pero también lo es el del imperialismo; y aun estamos en desventaja.
El entierro de Kirchner fue una demostración de ese apoyo popular: el mandato fue ¡Fuerza Cristina, ni un paso atrás! Desde una óptica revolucionaria, quizás sea una consigna defensiva. Pero no la impuso Cristina ni sus aliados (este es otro asunto: decir tan fácil que Menem y Rico son aliados del gobierno, es comprarle las noticias a la prensa burguesa que tanto criticamos,  es un tanto más complejo el asunto; y están los que se suben al bote sin que se los invite, sobre todo si el bote es ganador); la decía el pueblo. Ése, que esta ahí y que es real, posible, tangible. Y que ofrece que no haya limites potenciales, mas allá que este modelo llegue a estar la altura de la historia (que tiene, creo, todo para estarlo, y que hasta ahora lo ha estado).
¿Y a que otra cosa apostar? ¿Y con quien? ¿Entre nosotros, cocinándonos en nuestra salsa? Ahí aparece algo que me resulta interesante marcar: decís “  las masas tendrán que hacer, como siempre, su propia experiencia”. No, Eduardo, la están haciendo. Ahora, acá. Este modelo es un proceso en que las masas están apostando su futuro, construyéndolo. Entiendo que lo decís como figura de lo que pueda pasar, pero me interesa porque pareciera ser que no esta pasando ahora. En este momento, hay una situación en que una gran mayoría del pueblo argentino apuesta su futuro a un modelo y a una conductora, y nuevamente lo hace dentro del peronismo. Después retomo esto, que lo trabajas mas adelante. Pero no creo que el limite sea el de la “normalidad burguesa”: Porque los que corren el limite son los pueblos. Y puede ser que cuando se pasan de lo que quieren o les conviene al imperio o a sus dirigentes, les hagan tronar el escarmiento; no seria la primera vez. Pero el proceso esta abierto, y no sabemos en que termina. Puede terminar en la normalidad que la burguesía acuerde en otorgar, y que el pueblo quiera soportar (para no soñar despierto, concedo esto). Pero el suceso es que no esta preasignado, creo.   (Agencia Paco Urondo)