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Cultura //// 27.06.2011
Norberto Galasso: cómo se hizo peronista

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Dolores Curia, publicado en Revista Debate) Heredero de un modo jauretchiano de enfrentarse al mundo, que Norberto Galasso conoció personalmente, cuenta aquí cómo fue que se hizo peronista sin dejar de ser de izquierda mientras critica sin pelos en la lengua a quien se cruce en su camino nacional y popular.

¿Cómo se hizo peronista?
Vengo de una familia que provenía de una familia pobre, de inquilinato, de piezas corridas. Mi viejo había estudiado hasta segundo año. La familia de mi mamá era distinta, todos maestros, su padre había sido empleado de una empresa inglesa de tranvías. Yo empecé en el medio de esos dos mundos, papá que era de izquierda, y cuando el peronismo comienza a hacer cosas importantes,  lo apoya; y mis tíos maternos, sarmientinos, socialistas, anarquistas, furiosamente antiperonistas. Mi madre tenía un sentido social importante, pero era radical por tradición, y yo de adolescente pensaba que la gente culta tenía razón. Después tuve experiencias de vida que me contaron que los libros enseñan, pero no todo. Ahí enfrente de donde ahora está Coto, estaba antes la fábrica Royal. Mis tíos me daban a leer literatura socialista, y un día lo paré a un obrero. Le dije, uno de esos días que tenga tiempo presénteme a un compañero suyo que sea socialista, y él con mucha picardía me dijo que  esa mercadería no existe. Ellos eran peronistas, claro. Y me invitó a tomar unos vasitos de kerosene, que era vino, en su casa. Me explicó que el que había hecho las cosas era Perón, ahí conocí a Jauretche, estuve en el partido de Abelardo Ramos, de la izquierda nacional, hice una síntesis entre los que había leído, Marx, Trotsky y la experiencia argentina donde el peronismo juega su gran papel, desde su denigración con el menemismo, hasta su resurgimiento, sus rasgos latinoamericanistas, su socialismo nacional. De todo eso era difícil enterarse, porque la gente que tenía la información, era gente que vituperaba a los obreros, por vagos. El peronismo tiene esas cosas raras.
También tiene algo de elegir algunos personajes históricos y defenestrar otros…
La Presidenta me invitó a la inauguración del Pabellón de la Mujer, para el Bicentenario, y cuando veo la lista de mujeres, y que está Alicia Moreau de Justo, entonces pienso: cómo le digo que no. Así que pregunté quiénes hablaban. Me dijeron que de Alicia iba a hablar Pacho O’Donell, Pacho no tiene problema para hablar de nada, él habla de cualquier cosa,  pero yo si tengo que hablar de ella, digo, la versión de que cuando fusilaron a Valle ella lamentó que no hubiera champagne para festejar. Lo mismo con Mariquita Sánchez de Thompson, que a Rosas le dice que ella tiene que estar con el bando de su marido, y no con el del país donde había nacido. Y sí, yo preferí Tita Merello, Alfonsina, Evita, y Pacho agarró la otra banda. Un amigo mío, con el que nos conocemos hace como setenta años, me criticó, él es un obrero, nos criamos juntos jugando a la pelota acá en el parque. Muchos creen que el crecimiento de los derechos de los trabajadores va en desmedro de la clase media, que si ella puede ir sola a la playa o si tiene los restoranes todos para ella está bien, pero si no le molesta.
¿Qué aportes puede hacer el revisionismo histórico para este proyecto de país?
El revisionismo es vital. Pero hay diversos revisionismos, cuando empieza a quebrarse la idea de que hay una sola historia y aparece una segunda historia que dice que no son las únicas figuras Mitre y Belgrano, ahí hay dos revisionismos, uno rosista, que es del 30, fundamentalmente de derecha, que dice que Rosas era un gran tipo porque era tradicionalista, que imponía el orden, que no permitía críticas a la religión católica. Después hay otro revisionismo rosista, más popular, el de Pepe Rosas, o Fermín Chávez, del que tengo los mejores recuerdos, sabiendo que no coincidíamos en muchas cosas éramos muy buenos amigos. Pensábamos que a la historia la hacen los pueblos, no las grandes figuras, nosotros reivindicamos el plan de Moreno, Dorrego, los caudillos federales, hacemos nuestras críticas a Rosas, Yrigoyen, Perón, y Kirchner, donde el pueblo se va expresando de distintas maneras y cada vez más profundamente a recomponer la unidad latinoamericana. Volviendo, creo que no hay posibilidad de lanzarse hacia el futuro si no se conoce el presente, y sólo se conoce el presente estudiando el pasado. Este pasado radical que fue importante, primer movimiento de masas, derrocado, con su líder muerto y ya desorganizado. Después en el 43 ya el radicalismo ataca a Yrigoyen y está a la derecha. A través de Frondizi o Alfonsín tiene un pequeño cambio social, pero poco. Son expresiones de clases medias muy prudentes que no quieren que la cosa cambie demasiado. Que quieren que cada uno esté en su casa.
¿Y la izquierda argentina?
La explicación de por qué actúan los grupos de izquierda te la da la historia, vienen con la inmigración, no surgen con una concentración obrera, no surgen estos grupos sin un movimiento industrial, se nutren de estudiantes que se reciben de abogados, que miran las manifestaciones desde los balcones de su casa, como decía Olivera. La izquierda no consigue entroncar con los trabajadores. Ahora estamos sacando (una publicación del Ministerio) unos números explicando el empréstito Baring-Brother, explicamos a los caudillos, a la Banda Oriental, ahora preparamos un número sobre Rosas. Esto es enviado a los colegios y algunos lo cajonean. Los maestros tienen interés, muchos jóvenes se dan cuenta de que la opinión de ello se multiplica, y si el chico cree que lo que el país necesita es estadistas pro británicos, que creen que somos bárbaros, que la civilización es Europa, bueno, se forman en una ideología conservadora.
¿Qué opinión tiene sobre el boom sostenido que tiene la historia novelada, como Aguinis, por ejemplo
Aguinis no tiene ningún sustento en lo que dice, practica una campaña de autonegación de lo argentino, que siempre fuimos corruptos, de afirmaciones muy débiles. Mucha gente falsamente culta cree que tiene que tener ciertos libros best seller en el comedor. Y ahí aparece él, o Kovadloff. Tipos inconsistentes.
¿Y los fenómenos de divulgación histórica como Pigna?
A Pigna hay que reconocerle que la juventud se interese por la historia, ahora, a ciertas cosas las simplifica demasiado. Pero ésa es una tendencia actual, la simplificación. Una cosa es reconocer que los pueblos originarios fueron despojados de sus tierras y otra es la propuesta de hacer una nación mapuche. En muchos casos hay gente que por su formación, como Bayer, sigue sin entender el peronismo que dice que Evita murió en la cama, y lo hizo porque contestaba las cartas que la gente le mandaba. Yo conocí mucho de Evita porque conocí a su confesor que me dijo: “Yo me hice cristiano cuando la conocí a ella. Eva iba con remedios a lugares donde la gente tenía purulencias en la cara, y los besaba, y yo, pastor de Cristo, le decía no, señora, no, ella se enojaba. No llevaban medicamentos, sino solidaridad. El mensaje de que había alguien en el poder preocupado por el pueblo le estaba llevando”.
Usted parece siempre muy bien predispuesto para la discusión.
¡Nunca hay que dejar de discutir! Ya tuve tres agarradas polémicas con Rivera, que es un hombre del PC, rompió con él, que desconoce todo lo que fue y es el peronismo.  Y un hombre que actúe en política tiene que considerar los actos que hizo el peronismo aunque no adhiera. También con Altamira, él me cansó con sus barbaridades. Nosotros en la Discépolo tenemos sesenta personas, cuarenta son chicos. No es que yo confunda víctima con victimario pero también decirle a esos chicos que hay que salir a pelearle a Pedraza con la cara y el pecho descubierto es una responsabilidad muy grande, me dio bronca, cruzamos algunas cartas. Él contestó con injurias. Ellos se definen como trotskistas, y yo creo que de todos los hombres que aportaron cosas a la humanidad, hay que tomar lo mejor. Cuando Lázaro Cárdenas quiere en México nacionalizar el petróleo Trotsky dice “yo lo apoyo”. Y Cárdenas no era socialista. Como cuando Lincoln gana la Guerra de Secesión, no pone un gobierno socialista, pero hay una diferencia apreciable entre él y los latifundistas del sur. En las últimas páginas del Manifiesto Comunista Marx dice que hay que apoyar a todo aquel que cuestione el orden del privilegio.
¿Cómo ve a la oposición?
Con delirios como los de la doctora Carrió y una centroizquierda que anda dando vueltas, que hasta último momento dudó en juntarse con un Alfonsín que se disfraza del padre. Que Alfonsín lleve en la fórmula a un economista que en su momento declaró que asesoraba a cuarenta bancos extranjeros es suficiente para demostrar la inclinación del radicalismo. Y que Binner lleve como vice a una legisladora como Norma Morandini, también demuestra dónde debemos ubicarlo. Caracterizar a Morandini como “progresista” es un absurdo. La oposición está entrando en un estado de desesperación por las encuestas que la lleva  a tratar de provocar quiebres entre la CGT y Cristina, demonizando a Moyano o haciendo actuar a las barras bravas como lo hicieron en Constitución, repitiendo en TN veinte veces un mismo crimen y fantochadas sobre la libertad de prensa. Son representantes de un mundo que ha quedado atrás, que empezó a quedarse atrás en el 2001 cuando decíamos “que se vayan todos”. El asunto de Schoklender que ha servido a los sectores de la oposición que operan junto al poder mediático para tratar de descalificar a la Madres y, en especial, a Hebe, siendo ella un ejemplo: una persona que ha sufrido la muerte de sus hijos y eso, en vez de provocarle una actitud de venganza, le ha provocado una actitud de solidaridad. La muerte le ha provocado el impulso de crear vida: la Universidad, todas las viviendas que hizo, la radio, creó un programa y con él se manifestó políticamente. No sólo en la época bien dura de la resistencia, sino también después, ha mantenido sus convicciones y valores fundamentales y de ninguna manera se la puede tratar de manchar como intenta hacer la oposición. Si un funcionario de ella ha actuado mal, la Justicia deberá operar. Eso es todo.
Y al kirchnerismo, ¿no le falta nada?
Falta una apertura de espacios para la formación de cuadros dentro del kirchnerismo. Kirchner fue un Presidente que llegó casi caído de un paracaídas, sin un armazón político que lo sostuviera y tuvo que recurrir a su gente de confianza que estaba acostumbrada al manejo provincial. A veces protesto un poco. El otro día fui a darles una charla a los chicos de La Cámpora. Macanudísimos, con esa pureza que tiene la juventud. Me contaban todo el trabajo que hacen en los barrios. Yo les dije que todo eso estaba muy bien pero que también debían formarse.
Ahora, al final de la entrevista, se lo escucha más conciliador con el presente…
Me considero un hombre de izquierda pero no un delirante ni un voluntarista que pide que pasado mañana recuperemos YPF.
Ediciones Colihue acaba de publicar los dos tomos de Historia Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner (1296 páginas) (Agencia Paco Urondo)