Cultura //// 03.02.2016
No sólo Lopérfido: Avelluto, su novia, y la teoría de los dos demonios

El Ministro de Cultura participó del libro El diálogo (que su novia hizo película), donde Graciela Fernández Meijide y Héctor Leis refundan las bases de la pasmosa teoría alfonsinista.

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El pensamiento por detrás del “cambio” en materia de la última dictadura cívico militar queda cada día más clara. Lejos de suponer que lo de Lopérfido fue una excepción, en estos días reapareció la polémica a raíz del nombramiento de la novia del Ministro de Cultura, en el marco de los más de 500 despidos que lleva adelante en la cartera.
Es que Carolina Azzi es la realizadora, junto a Pablo Racioppi (1), del documental El diálogo, que antes fue un libro del mismísimo Pablo Avelluto. Se trata de un diálogo entre dos “arrepentidos”, se podría decir de la política: Graciela Fernández Meijide y Héctor Leis.
Como bien indicó Paz Bustamante en tiempos de su estreno en el BAFICI 2014, se trata “de una película importante al momento de pensar la relación entre el festival y la política del Pro”. “Fue realizada con el apoyo del gobierno de la ciudad no sólo monetario ya que funcionarios macristas estuvieron presentes en las proyecciones realizadas en el Village Recoleta, y la promocionaron en las redes sociales”.
“Los protagonistas son Héctor Ricardo Leis, ex – militante de la agrupación guerrillera Montoneros y Graciela Fernández Meijide, activista en la lucha por los derechos humanos desde que Pablo, uno de sus hijos, fuera secuestrado de su casa y desaparecido. Meijide viaja a Florianópolis para encontrarse con Leis y en el living de su casa opinan a partir de videos cortos reproducidos en una netbook. Los recursos formales utilizados para narrar son básicos: imágenes fotográficas de archivo en blanco y negro, en general montadas a través de fundidos encadenados, por momentos sobre voces en off. Esas fotografías dan el contexto de la dictadura militar en la Argentina de modo muy general porque no se entiende de dónde fueron sacadas, ni en qué año exacto, ni quiénes aparecen”.
“Resulta interesante atender”, indica Paz, “a un pensamiento escrito por la directora en vísperas del estreno: “En los últimos años este período se utilizó como forma de legitimar el presente y, como consecuencia de eso, el discurso se volvió más esquemático y homogéneo. Sobre los setenta, especialmente en el cine y la televisión subsidiados por el Estado, se terminó por decir casi siempre lo mismo buscando perpetuar una idea preconcebida, repitiendo una tesis que de antemano decidimos acertada.” Debe notarse que El dialogo vendría a cuestionar esas “ideas preconcebidas”, repasemos. Meijide y Leis sostienen no avalar la teoría de los dos demonios, pero qué pueden significar las siguientes frases de Leis: “Firmenich es Videla”, “En Argentina todos somos Videla”, “No hay dos demonios, hay uno con varias cabezas”. Frases acompañadas por la idea de que el Estado utilizó todas sus fuerzas en contra de la población civil, pero que de todos modos se trató de una guerra. Para Leis los militantes de las organizaciones armadas fueron víctimas de sus cúpulas y pide de manera más o menos directa que sean juzgadas. Llega a sostener que Montoneros cometió crímenes de lesa humanidad puesto que reclutó a menores para la guerra. Es decir, se siente capaz de explicar la decisión de cada militante de actuar orgánicamente, de tomar las armas y habla como si nunca hubiera existido un proceso de autocrítica de las organizaciones guerrilleras respecto de la militarización extrema. Quizás Leis no puede comprender o aceptar (porque las ausencias duelen y la experiencia del fracaso también) que muchas de las víctimas eran jóvenes militantes que, equivocados o no, habían decidido autónomamente luchar hasta las últimas consecuencias por lo que consideraban justo. Él mismo lo había hecho. Meijide no cuestiona”.
En el marco de las lecturas del presente, Bustamante indica que “los dos están enojados con las políticas de derechos humanos implementadas desde el 2003 por el kirchnerismo, para ellos representan una lógica dicotómica de héroes y villanos”.
“Meijide tiene una especie de obsesión por la cantidad, por defender la idea de que no fueron treinta mil. En este documental recuerda que la primera organización de derechos humanos formada fuera del país por exiliados, utilizó esa cifra para justificar jurídicamente la figura de genocidio. Luego, la cifra se convirtió en bandera de las madres que buscaban a sus hijos, pero para ella hablar de treinta mil es faltar a la verdad que, por otro lado, afirma es una verdad que desconocemos porque no hay cifra exacta de las víctimas. Entonces, ¿por qué le molesta tanto hablar de treinta mil? ¿Será que tampoco está de acuerdo con la figura jurídica de genocidio, preferirá hablar de crímenes de guerra?”.
“Para terminar quiero contar algo sucedido en la función a la cual asistí, cuando deliberadamente se escucha fuera de campo la voz de Néstor Kirchner, el día en que hace entrega de la Esma, ambos protagonistas ponen cara de agobio, de apatía, de burla. Y Leis propone darle stop al video, hasta que lo detiene alegando falta de batería, en una especie de acción aniñada, de gag cómico, de hecho los espectadores rieron. Ese efecto buscado por los directores y productores de El diálogo, da cuenta del objetivo de la película, horadar la construcción política de quienes no piensan como ellos”.
1 - El año anterior presentaron El Olimpo Vacío, al estreno asistió el jefe de gobierno porteño. Marcelo Panozzo había escrito en el catálogo del festival “la película política más importante de las últimas décadas”.