Cultura //// 09.06.2019
Naty Menstrual: “No tendrían que existir las antiaborto como tampoco las abolicionistas”

En San Telmo y con un coro de ópera de fondo, APU dialogó con Naty Menstrual. “El amor es un mandato. Una mala costumbre nuestra de inventar cosas y después que sean imposibles encontrarlas o que te dañan”. Entrevista por Ezequiel Palacio.

Fotos: Natalia Pasquino

Por Ezequiel Palacio

Agencia Paco Urondo: ¿Quién es Naty Menstrual?

Naty Menstrual: Qué original que sos, esa pregunta la odio.

APU: ¿Por qué?

NM: Porque me parece que no da. No me gusta esa cosa de quién soy, no me suena. O mejor dicho, me suena como muy pomposa. Como, ¿quién es Mirtha Legrand? ¿Quién es Susana Giménez? Es una pregunta media chota.

APU: Está bien, pero si vos preguntas por mí, tengo que darte algunos indicadores para que sepas quién soy.

NM: Pero vos me venís a hacer una nota, quiere decir que algo me conocés.

APU: Para la gente que no sepa.

NM: Explicales vos, a mí me parece mucho. Alguien que conocí en Colombia, hace unos días, me mandó un libro que publicó en la Feria del Libro de Bogotá y antes de decir el nombre de él, en el libro dice “poeta”. Qué intenso.

APU: Entonces, ¿qué hace Naty Menstrual?

NM: ¡Ay! Sé más informal, estás hablando conmigo ahora, tuteame. Hablame en primera persona. Hago varias cosas, me gusta pintar, dibujar. Pinto remeras, escribo y otras cosas.

APU: Te gusta provocar. Ayer estaba viendo una entrevista que te hicieron a vos y a María Laura Alemán, y por momentos te notaba cuidándote en las formas de hablar. Qué decir, cómo decirlo. ¿Te sentiste cómoda en esa nota?

NM: Me sentí re cómoda en esa nota. Yo me reía porque una amiga mía me decía “Ay, vi la nota, ahora sos toda una señorita. Nada que ver con lo que sos acá”. Y yo me reía, porque uno no es una sola cosa.

Obviamente, tenía que tener en cuenta que en esa nota había otra persona. Tenía que darle lugar a la otra persona. Yo soy bastante avasallante, protestona, criticona. Yo no me considero que sea un bardo. Todos somos dependiendo de los ojos que nos ven. Yo digo las cosas como creo que tengo que decirlas, como las siento y las vivo. Si el otro recibe las cosas que digo como un bardo, eso es problema del otro. No mío. Hace un tiempito publiqué en Página/12 un cuento que se llama “Milanesa de caca”. Eso fue un despelote, porque no se habla de caca.

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APU: ¿La del motoquero machote?

NM: ¡Ay, sí! Imaginate esa caca pegada en el calzón. Andá a saber hace cuantos kilómetros que está ahí. Te juro que no tenía ni olor. Yo le dije vamos a la cama y no me puse a mirar. Esos detalles que los hombres a veces no tienen en cuenta. También se preguntarán cómo hice para seguir con ese muchacho. Bueno, tenía una poronga hermosa. Me estaba pegando una garchada sublime.

APU: Naty Menstrual es visceral, sin pelos en la lengua.

NM: Sí. A veces, sí. Pero tengo pelos en la lengua. Todavía me quedan. Aunque ahora los tipos vienen tan afeitados, un asco. ¡No tan afeminados chicos, por favor!

APU: El macho se depila, usa cremas. ¿El macho se está afeminando?

NM: No sé. Ahora es difícil hablar en esos términos. Todo puede ser usado en tu contra. Hay mujeres que se dejan los pelos en la axila o en las piernas, ¿vamos a decir que las mujeres se están masculinizando?

APU: Hace poco aprendí que es “la” travesti y no “el” travesti. Como uno nombra al otro es importante.

NM: Gracias. Hay muchísima gente que no lo sabe. Igual hay un tema con el idioma. Tiene mucha más importancia para mí cómo se dicen las cosas que la palabra en sí. Alguien puede decir “el” travesti por una cuestión de desconocimiento. La gente no puede aprender tan rápido todo lo que pasa a su alrededor. Siempre depende quién lo diga y cómo lo diga.

APU: ¿Cuándo empezaste a sentir que el ser travesti eras vos?

NM: La otra vez me reía porque como hablo escribo, como si fueran construcciones literarias muy específicas. Escribí una frase que dice: “me nace desde el centro energético del ano”. Al tiempo alguien me contesta un mensaje usando la frase y me dice: “te amo, te amo desde el centro energético del ano”. Es la mejor forma de amar. Me olvidé a donde iba, ¿cuál era la pregunta?

APU: ¿Cuándo empezaste a sentir que tenías que vestirte de mujer o sentirte mujer?

NM: Jamás me sentí mujer. Es un juego. Si estoy con alguien en la cama me hago la mujer. Si estoy en la calle, juego a ser mujer. No me sale ser mujer. No me sale estar atenta a cómo hablo o si camino como tal. No me sale. Igual me encantan las mujeres. Me resulta fascinante verlas. Muchas mujeres son maravillosas. Observo sus movimientos, sus detalles, esos cruces de piernas, los hombros… Me encantan las mujeres. Me encantan los tipos. La diferencia está en que los tipos me gustan para que me cojan y las mujeres no. La delicadeza es de la mujer. Yo soy guarra. En la calle y en la cama.

Nunca pensé que iba a ser mujer, nunca tuve la necesidad. Yo creo que si a mis 25 o 26 años me preguntabas si me imaginaba que iba a estar vestida de mujer en la calle, te decía: “ni en pedo”. Fue un proceso. Fue una necesidad gastronómica. Yo empecé a ir a los cines porno del centro. En esa época se llenaban de gente, más que en una disco. Y comías más que en una disco. Y yo veía que la que iba más “montadita” (vestida), más comía. Yo dije: “esta es la mía”. Y empecé a ajustarme más el pantalón, a ponerme más apretadita, a lookearme más.

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APU: El cine porno en Buenos Aires, Rosario, tuvo sus años de gloria.

NM: Sí, eran reductos donde estaba permitido todo. Y la gente se permitía todo lo que no se permitía en una disco. Y había de todo. Desde el chongo que tenía que tomar el tren en Once y antes pasaba por el cine. El taxista. Estábamos todos y todas. Después hice indumentaria en una época. Nunca fui hueca. Trabajé exclusiva de Guess, cuando la marca llegó a la Argentina. Después Calvin Klein. Siempre me gustó el diseño. Me fui a vivir a Rosario con un chico y ahí gané el primer premio en el Salón de la Moda de Rosario. Era adicta a las revistas y la ropa. Me encanta la ropa como objeto artístico. Hay diseñadores que son arquitectos. Gianfranco Ferre es arquitecto, por ejemplo. Había un rosarino que se llamaba Varanasi que también era arquitecto. Y ves cosas que son increíbles

APU: ¿Te ofrecieron hacer porno alguna vez?

NM: No. Y no lo haría tampoco. Es una fantasía, me encantaría si yo fuera otra. Es más, tengo un personaje que es una actriz porno española. No lo hago mucho, pero ahí está. Lo que pasa es que tenés que tener un lomazo, un cuerpazo y después no es lo que vos ves en la porno. Una cosa es el porno que ves y otra completamente distinta es estar haciendo porno. El porno a mí me gusta verlo sola. Si un tipo me dice que necesita ver porno para estar conmigo, le digo: “bueno, anda a tu casa y miralo tranquilo”. Esa cosa del tipo que prende la tele para ver porno en el telo. Naaa, pará que me visto y me voy a la mierda. Si necesitas porno para que se te pare la chota, no va. Yo te hago todo el porno que quieras, pero yo.

APU: ¿Cómo ves a los tipos hoy?

NM: Esa pregunta está mal, porque no hay que generalizar. Yo he visto de todo. Hay gente muy inútil. Lo que yo viví puedo resumirlo así: los tipos con una travesti se permiten ciertas licencias que por ahí con una mujer no. Hay pila de boludos también. Yo les digo “lisiados sexuales”, tipos inútiles. Conocí a un tipo una vez que me dijo: “mirá, si a vos no se te ve (el pene), yo pienso que sos una mina”. Un lisiado sexual. Le sacudí la chota en la cara.

APU: ¿Te enamoraste, Naty?

NM: Sí, algunas veces. Pero no desde que me trasvisto. Antes, de putito. Me re enamoré. Mucho. En esa época, me enamoraba hasta los huevos.

APU: ¿Y por qué después no?

NM: Porque no se dio. No se da. Las veces que yo estuve enamorada fue algo que pasó. No creo en buscar y encontrar el amor. Me parece que te pasa. Bueno, después no me pasó.

APU: Viste que está eso del amor romántico, un compañero-compañera, alguien con quien estar.

NM: No, yo se lo dejo a los otros eso. Lo que veo en general con las chicas es que terminan al lado de un vividor, de un chulo. Lo he visto muchísimo. Lo cultural te inventa una cosa y la realidad te demuestra otra. Como que hay que estar con alguien, y yo me pregunto ¿por qué? Podés estar con amigos, familiares, gente que uno elige. El amor es un mandato. Una mala costumbre nuestra de inventar cosas y después que sean imposibles encontrarlas o que te dañan. La realidad te lo demuestra. La gente no puede sostener una relación por mucho tiempo. El matrimonio igualitario, ¿para qué lo querés? Es un producto vencido. Es un logro de equiparación de derechos, nada más. Una ola gigantesca de tortas y putos a los saltos gritando: ¡Ay, me casé, me casé! Y a la semana siguiente los ves en algún baño chupándole la pija a alguien. ¿Y el matrimonio, mi amor? Equiparemos derechos que sean útiles y den resultados.

APU: ¿Tenés quilombos en la calle?

NM: Por ahí tuve una situación desagradable, pero de marica. Ahora yo soy medio trava, torta. No sé si impongo respeto o miedo. Me dicen: “pase señora”. No sé qué les pasa, jaja. Me dicen guarangadas en la calle, que me encanta. Me encanta.

APU: ¿Y las mujeres no te cuestionan las guarradas?

NM: Compran mis libros más las mujeres que los hombres. Y mucho más las mujeres grandes. En algún punto respiran libertad. Yo creo deducir que tiene más que ver con que quizás no se atreverán a hacer o decir tal cosa, pero lo viven a través de un relato. Las mujeres grandes compran mis libros, me saludan en el barrio, me sonríen las viejas. Una vez me paró una mujer. Iba por la avenida al súper, y me dice: “yo siempre te veo en el barrio, tan arreglada, tan vestida, mejor que una mujer”. También las mujeres tienen que entender que yo soy una travesti y los hombres me buscan. Y somos dos hombres todo calientes que van a coger. Los hombres no cogemos como las mujeres. Son todo frenesí. Todo impulso. Todo descarga. Después acaban y la pija ya no les sirve para nada.

APU: ¿Qué pasa con el feminismo y ser travesti? ¿Qué recibís vos del movimiento feminista?

NM: Me parece un movimiento donde hay mucha gente. Todos podemos ser feministas en algún punto. Cada uno tiene un estilo. Hay grupos que se mueven de una manera, otros que se mueven de otra. Me parece a veces que hay algunas que se van de mambo. Por ahí tiene que ver con un movimiento en general como con la cosa de la revolución, que en algún momento tiene que estar en ebullición, tiene que escucharse, tiene que hacerse notar. Tienen que pasar cosas. Yo, personalmente, no me manejaría así. Quiero decir, las travestis y los hombres no pueden ir a las marchas. No veo por qué no. Que me digas que un golpeador va a la marcha, ese es otro tema. Rita Segato dijo algo así como que el movimiento feminista tiene que trabajar junto al hombre. Y tiene razón. Todas las problemáticas que puede sufrir la mujer podrían ser habladas con los hombres que se merezcan un lugar junto a las feministas.

APU: Claro, formamos parte del problema.

NM: Exactamente. También la mujer golpeada tiende a repetir siempre sus conductas y a elegir relaciones de dominación. Es una cosa de dos. En la radio, los otros días, hablaban de esto y un oyente contó que defendió en la calle a una mujer que la estaban fajando. Recibió un botellazo en la cabeza. Era la mina que estaba defendiendo al novio que hacía un rato le estaba pegando a ella. Hay problemáticas que se resuelven de a dos. Esto es pensamiento mío: el movimiento feminista se asocia mucho a la torta digamos. Por ahí, la torta que no le gusta el tipo, puede tener una forma de pensar. Ya el tipo es deshecho. Yo conozco tortas que son como tipos. Son feministas y con las minas se portan como tipos. Tan babosas como un tipo. Tan relajadas como un tipo. Tan densas como un tipo. Y esto, ponelo, me importa una mierda, que digan lo que digan, pero es la verdad. Es como esos movimientos que nunca hicieron nada. Ellas están limpias y toda la culpa la tiene el otro. Como que la basura son ellos. Es histórica la cuestión del machismo, pero en algún punto cabe preguntar si el hombre se tomó solo ese lugar.

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APU: Esa contradicción que resalta nuestro machismo siendo que somos educados por mujeres desde el nacimiento.

NM: Somos educados por mujeres y somos machistas. A veces es como que se le resta poder a la mujer de antes. Mi vieja es de antes y ella tenía los huevos más peludos que mi viejo. La que mandaba en casa era mi vieja. Y en mil casas pasaba esto. La mujer maneja la economía. La mujer se encarga de la educación de los pibes. Y se hace lo que dice la mujer. Otra cosa que también me hace ruido es el autoritarismo del feminismo. No de todo el feminismo, sino de ciertos sectores. ¿Por qué tengo hacer lo que ellas dicen? ¿Por qué tengo que ser la feminista que ellas quieren ser? Quiero decir, yo estoy de acuerdo con el aborto totalmente. Estoy de acuerdo con la que quiere ser puta que sea puta. La que quiere chuparse cinco pijas que se las chupe. Con la que quiere ser virgen que sea virgen. Me da igual. El hecho es meterse en la vida del otro. Querer decidir por el otro. No tendrían que existir las antiaborto como tampoco las abolicionistas.

Los otros días me contaba un chabón que estaba en la facultad que dejó pasar a un grupo de chicas y lo increparon diciéndole que las había dejado pasar porque quería mirarles el culo. ¿Qué les pasa? ¿Andás pensando que todos te quieren mirar el culo? ¿Quién sos, Pampita? Todo tiene un proceso y hay que darle tiempo. Les están pidiendo a los tipos que cambien absolutamente todo y demasiado rápido. Todo depende como esté una y quién diga lo que diga.

Una vez me pasó algo tan gracioso para mí. Venia un tipo borrachísimo caminando, arruinado mal. Un cachivache. Ya lo vi que venía directo hacia mí, pasa por al lado y me dice: “pero que feo que sos puto”. Y me dio tanta gracia, me largué a reír y le dije: “vos no tenes espejo en tu casa”. ¿Qué iba a hacer? ¿Iba a decirle algo más? No existe.

Entendamos que el feminismo no existe desde ahora. Tiene muchos años y va a llevar muchos años más equiparar las cosas. Tienen que haber formas de moverse sin ir tan al choque. Una chica que conozco, que es hiper feminista pero de feminista no tiene nada. Sus vínculos con hombres fueron siempre un desastre. Se autocastiga. Se autoflagela metiéndose con hombres que son de lo peor, por una historia psicológica de trauma con su padre. Y de la boca para afuera es feminista. Y yo le digo siempre: “ay mami, por favor querete más”.

APU: ¿Creés en Dios, Naty?

NM: No. Tengo un texto que dice: “Dios, que no existís, gracias”.

APU: Creer en algo es un mandato: creer en dios, creer en el amor romántico o en esa idea de familia y esas cosas nos cagan la vida.

NM: Si, si te la dejás cagar. También está esto de que cuando nos morimos todos somos buenos. Todas unidas en la lucha. Entre las mujeres hay muchísima competencia. Hay mujeres que no disimulan. Son máquinas de hacer radiografías a otras mujeres.

APU: ¿Te sentís mirada?

NM: Obvio que soy mirada. Yo le digo a una amiga, que es como mi marido, que me pueden mirar por un montón de cosas. Puede ser porque digan: “mirá a este puto disfrazado, ¿cómo se anima a salir así a la calle?”. Otro dirá: “mirá que linda o que libre o que puta”.

APU: ¿Te jode el prejuicio ajeno?

NM: Ya no. Fue un proceso. La gente piensa que una sale así de la panza de la vieja. Es muy largo de contar. Yo estuve meses para subirme a un colectivo. Hacía caminar a mis amigas hasta la disco por no subirme a un colectivo. De paso, por ahí, nos levantábamos a un taxista que nos llevaba gratis, esas cosas de la vida. Estaba estudiando en el ISER locución, trabajaba en una cooperadora. Una amiga me dice que está viviendo en un hotel. Cuando vi el hotel pensé: “que horror vivir acá”. Yo soy clase media normal y eso para mí era un horror. Un día terminé en el boliche borracha y me tuvieron que meter en la pensión. Me desperté ahí, me bañé ahí. Me volví a vestir de mujer ahí y dije: “esta es la mía”. No me importó una mierda. Después salí a la puerta por la noche. Después di una vuelta manzana. Después no me importó más nada.

APU: ¿Votás, Naty?

NM: Sí, pero no me preguntes a quién voto.

APU: No, pero me gustaría saber ¿qué te pasó con el macrismo?

NM: Y lo que le pasó a todo el mundo. Viste esa frase que dice: “cada pueblo tiene a los gobernantes que se merecen”. No estoy de acuerdo un ciento por ciento, pero hay cosas que nosotros no podemos manejar democráticamente. Nosotros vivimos una supuesta democracia. Dependemos siempre de otra gente. Históricamente la derecha estuvo cuando tuvo que estar. La centroizquierda estuvo cuando estuvo que estar. Te ahorcan, te dan respiro. Te ahorcan, te dan respiro. Lo que sí me parece patético es escuchar gente de clase media pedorra que vote a un hombre así. Que no te va a dar absolutamente nada.

Mi madre votó a Macri. Yo no lo puedo entender. Tiene una hija trabucasa, otro hijo que es puto. ¿Qué pasó en ese útero? La típica, el odio a Cristina. A la yegua. ¿Como podés votar a alguien por estar en contra de otra persona?

APU: ¿Te sentís identificada con el kirchnerismo?

NM: Me parece que hizo cosas que nadie ha hecho. Lo que sí creo es que ningún político va a hacer algo sin sacar una tajada. Ningún político va a hacer algo o accionar porque su corazón lo dicta. No creo en ningún político. Lo que sí me parece fantástico es cómo se la cree la gente.

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APU: ¿Cuál es tu ideología política? ¿Con qué te asimilas más?

NM: No me identifico con la política partidista porque está todo podrido.Tuve la posibilidad de estar cerca de grupos, intentando generar cosas, como puede ser el periódico TEJE, el primer periódico travesti latinoamericano. Pero somos humanos, siempre sale la competencia. La pelea por el espacio de poder. En diferentes escalas todos intentamos morder algo. Es muy fácil criticar pero en diferentes escalas de poder la gente se maneja de la misma manera. Quieren obtener beneficios de algo. Nos ponen una zanahoria y ahí nos quedamos. A mí me gusta la calle. En la calle se aprende rápido.

APU: ¿Cómo llegaste a Página/12?

NM: La primer columna que me ofrecieron fue para el suplemento Las/12. Yo leía en un bar de San Telmo, que se llamaba La Cubana, y una chica me lo propuso. Y ahí me dijeron: “sos trava, tenes que escribir en Soy”. Ahora firmé contrato con Página/12 para que publique mi libro. Estoy escribiendo las columnas y estoy desarrollando una idea que es un cuento largo o una novela corta, como diría Borges, viejo de mierda. Lo que más satisfacción me da es que lo estoy disfrutando. Cada vez me enamora más. Y no estoy pensando en si se vende o no se vende, o si se publica o no. Con María Moreno (periodista, narradora y crítica cultural), que es una amiga, estamos trabajando en eso. Vamos charlando. Es fantástico como trabaja ella. Es como una terapeuta de la literatura. Estamos haciendo una novela de a pedazos.

APU: Todo tiene que ver con todo ¿no?

NM: Jajajaja claro ahí está el título “Novela del pedazo”. Estamos trabajando con ella cosas técnicas. Mantener climas, sostener el hilo conductor. Y es maravilloso trabajar con ella, porque sabe muy bien cómo hacerlo.

Cuando escribo un cuento para mí es como orgásmico. Y estoy viviendo eso con este trabajo.

APU: ¿Podés vivir de la literatura?

NM: Yo creo que para vivir de la escritura, debería escribir otra cosa. Tipo Paulo Coelho, esa mierda. Tipo fábrica de chorizo. Y yo no puedo tener fábrica de chorizo porque me los como. Sería pérdida total. No creo que mi literatura llegue a ser popular.