Cultura //// 17.06.2017
Los Perez García: “No vamos a hablar antes, mejor nos vemos en la cancha”

Crónica del recital que brindaron Los Perez García en Auditorio Oeste el último 10 de junio.

Por Ailén Montañez

Foto: Daniela Artigas.

En el oeste está el agite, emblema que Los Pérez García supieron reafirmar con una lista de veinticinco temas en Haedo el pasado 10 de junio. “Sabemos lo que cuesta venir, como cuestan tantas otras cosas” refirió Beto Olguín a sala colmada, mostrándose siempre agradecido a la fidelidad de su público.

Afuera de Auditorio Oeste el clima se toleraba en bucito. Cinco minutos antes de las diez de la noche daban comienzo al show con “San Patricio”.  Seguido de “Los años que vivimos en peligro” y “Perro de la calle”, el público se asentaba para disfrutar de la noche, con algunos todavía ingresando a la sala.

Fueron tres temas al hilo de su nuevo disco Más alto, más fuerte, más lejos que marcaron un inicio para aquellos que se están acercando a conocer a esta banda de más de veinte años de trayectoria.  Pasó La previa, y Resaca de carnaval que siempre hace mover los deditos de unos cuantos al ritmo de “una vuelta más, volverás, sé que volverás...”. La banda de Aldo Bonzi pisa fuerte con su público tradicional en Haedo: se nota cuando vuelven.

Cuando pasaron Con mi genio/ Viejo lobo/postales, en la barra, una muchacha -por encima de los 40- ordenaba a los que hacían fila en la caja para comprar bebidas “a mí no te me vas a colar ¿sabés cuántos años de rocanrol tengo encima?”. El híbrido del público de Los Pérez es eso, los que los siguen hace casi veinte años, y las nuevas generaciones incorporadas recientemente.

“Es la peor de la argentina, mi doble carolina…”  sobrevino el tema del cd la mesa está servida. Luego, enganchado con Tómala, dejó ver a un público que estaba listo para cantar hace rato y no encontraba dónde explotar. Así abrían una seguidilla de los temas más viejos: Hablando solo/ Ecos, clavando el freno de mano meloso con Vecinos.

Fue el momento de los invitados para subir a tocar Chica de Mar Leonardo Fernández (de la Orquesta fugitiva) en el acordeón, y Nahue, cantante de “La perra que los parió”. Al finalizar, se hizo un recambio. Salió Nahue y entró Danny de “La fuga del capitán” a cantar Más alto más fuerte más lejos, corte difusión del nuevo álbum, que vienen presentando desde el ocho de abril en Museum.

Había 12 personas arriba del escenario haciéndole  honor al nombre de la banda que resuena a familia y multitud. “Nos sobran las razones para pedir revancha…” desató el clima de mediotiempo y agite ideal con Después de hora. Beto se arrimó al rincón izquierdo del escenario para descubrirse los ojos de sus tradicionales lentes de sol y mostró la cara de asombro. Las cabezas abajo cubrían hasta las puertas de salida.

Una reverencia clásica de gracias, por parte del cantante de la banda, para introducir al siguiente invitado “Viene de La Plata ¡Manu de Sueño de Pescado!” que subió a cantar Temporal.

“¡Saltemos y no olvidemos que acá venimos sólo de paso!” de la mano de Miro, y se divisaron las rondas de amigos que se abrazaban. El auditorio desencadenó una ola de festejo, de cara a la vida que toca vivir. Sigue la Noche dejó al público coreando en loop “va a amanecer, y acá adentro sigue la noche” y dió paso al tramo final: Los clásicos, pero emotivos. Los que revientan el alma de cualquier seguidor de la banda. Magdalena/ Festejar/ Sucio y desprolijo/ Ultraviolento/ Contradicciones aluden a una frase propia ‘toda esa mezcla es lo que soy’, son y fueron ellos, esa noche.

“No los podemos ver ¡Y los votamos de nuevo!” cantaba Beto, primero descubriendo sus ojos de sorpresa al público -nuevamente- y luego con una zapatilla en la cabeza “cuando mejor está tenemos que terminar…”

“Gracias por estar, son momentos difíciles y seguimos acá ¡La re puta madre, a vivir que son dos días!”, siempre agradecidos por los fans que siguen copando lugares, con lo que cuesta abonar una entrada en el día de hoy. “La mejor lista de este último año” se escuchó que un espectador le dice a sus amigos y, acto seguido, todos se miraron cuando escucharon el repique de A Callejear, marcando a las doce menos cuarto el horizonte final.

“Abrimos acá” dijo Olguín entre la gente, tratando de abrir una ronda, mientras que alguien lo subió a sus hombros. Es el híbrido del público, el de la fila de la barra, plantados con alegría donde demande la situación “¡dame música que emborrache los corazones!”

“Por lo que perdimos, pero por todo eso que nos queda ¡La re puta madre, hasta la proxima!”dijo antes de cantar “quedan amigos como soldados, que siempre están a mi lado” y se desplegó una epidemia afectiva entre todos los presentes. Gratitud entre compañeros y para la banda. Así, entre agites semi-emotivos, concluyeron la localía y dejaron sonrisas de caras marcadas. “Somewhere over the rainbow” fue el soundtrack esta vez, no del comienzo, sino el del final del show y la salida.