Cultura //// 27.12.2016
Llámame Francisco: El Papa que resistió la dictadura

Por primera vez Netflix estrenó una serie que retrata las atrocidades cometidas por la última dictadura militar en Argentina. Su protagonista es Jorge Bergoglio, el Papa Francisco. 

 

Por Manuel Izraelson

Por primera vez Netflix estrenó una serie que retrata las atrocidades cometidas por la última dictadura militar en Argentina, pero además, su protagonista es Jorge Bergoglio. Su rol durante la última dictadura no es un tema que pase desapercibido, como también su relación con el peronismo. En aquel tiempo Bergoglio era Superior Provincial de la Orden de los Jesuitas para América del Sur y rector de la Universidad del Salvador (USAL).

La serie es una representación de la vida de Bergoglio atravesada por la dictadura militar iniciada a partir del golpe de 1976. Sin embargo la historia comienza con el golpe del 55´, cuando Bergoglio se encuentra iniciando su camino como jesuita. En aquel entonces su grupo de amigos son peronistas que claman por la vuelta del General Perón. Antes de convertirse en jesuita Bergoglio es un químico que trabaja en un laboratorio donde su jefa y amiga es Esther Ballestrino, aquella militante marxista que, luego del secuestro de su hija durante la dictadura de Videla, se convierte en una de las fundadoras de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Esther sería secuestrada, junto a otras integrantes de la organización, en la Iglesia Santa Cruz por un grupo de tareas bajo el mando de Alfredo Astiz. Ballestrino es asesinada por la dictadura mediante un vuelo de la muerte, que la serie reconstruye tal cual. En el 2003 los restos de Esther son encontrados, hecho que también marca a Bergoglio, a quien no lo dejan asistir a la ceremonia en su honor.

A Jorge Bergoglio lo acusan de peronista, de llevar a un ateo como Borges a dar una conferencia durante una clase, y de haber leído a Marx. “Usted es perfecto para cumplir el rol de Superior Provincial de los Jesuitas, fuerte con la doctrina y flexible con la humanidad”, le dice el General Arrupe (máxima autoridad de los jesuitas en Roma) a Bergoglio. El cura fue nombrado para aquel cargo en 1973 y con 36 años se convirtió en la máxima autoridad de los colegios de la Orden de los Jesuitas en Argentina. Durante su rectorado en la USAL expulsa a las antiguas autoridades que lo acusan de “entregar la administración a la derecha”, a lo que responde “los balances no son de izquierda o derecha, este es un plan administrativo para sanear las cuentas” y agrega “que quede claro que yo no voy a aceptar ninguna convivencia con la junta militar”.

El golpe de Estado, los secuestros, y sobre todo el asesinato de curas jesuitas es repudiado por Bergoglio entre sus pares. Pero por otro lado, Bergoglio crítica el accionar de la lucha armada. Él afirma que “los curas jesuitas fueron asesinados por predicar el Evangelio como se debe y no como pretende seducir el Diablo”. Algunos de los curas comprometidos por su trabajo en los barrios pobres son escondidos en el colegio de la universidad y Bergoglio los ayuda a escapar del país. Cuando Bergoglio se entera del secuestro de curas villeros, entre ellos su maestro de seminario, llegó al mismo Massera para lograr la liberación de los mismos. El asesinato de su amigo, el Obispo Enrique Angelleli, provoca gran dolor en Bergoglio, pero también enojo por la aceptación de la Iglesia sobre la versión oficial de su muerte, que consistía en un accidente automovilístico. El encuentro de Jorge Bergoglio con Videla, luego de una misa que éste le concede, es crucial para entender hasta dónde llega Bergoglio. Allí le pide al dictador que “lo ayude a darle esperanza cristiana” a los que acuden a él preguntando donde están sus familiares desaparecidos. Además, le expresa la preocupación del General Arrupe por los curas jesuitas secuestrados y que dicha preocupación podría llegar al Sumo Pontífece.

Otra de las relaciones que la serie manifiesta es el vínculo que Bergoglio tenía con la jueza Alicia Oliviera, a quien esconde cuando la dictadura la echa y persigue. Con la asunción de Néstor Kirchner como presidente la ex jueza se convirtió en la Secretaria de Derechos Humanos de la Cancillería. Oliviera fue una de las fundadoras del CELS y hasta el día de su fallecimiento, en 2014, aseguró que “Bergoglio siempre estuvo para los que necesitaban irse del país durante la dictadura”. Entre otras cosas, la serie no aborda la relación entre la mítica organización política Guardia de Hierro y los jesuitas. El propio Álvarez, líder de la organización, expresó que “con Bergoglio hubo un vínculo de un grupo de catedráticos que pertenecían a Guardia de Hierro, pero Bregoglio jamás perteneció a la organización”. Por otro lado Alejandro Pandra, otro miembro de Guardia de Hierro, manifestó en diálogo con AGENCIA PACO URONDO que “tuvimos una relación muy estrecha con los jesuitas y con Bergoglio en particular” y agrega que “eran compañeros de militancia los que se encargaron de la asociación civil que administraba la USAL”. Si bien la serie retrata un cambio de rumbo en la administración de la universidad, no hace referencia directa a la participación de Guardia de Hierro como partícipe del mismo.

La serie muestra a un Bergoglio en contra de la dictadura militar, pero con un accionar que prioriza la preservación de la vida de aquellos que estaban dispuestos a darla por la vuelta de Perón y la justicia social, en muchos casos arriesgando la propia. También muestra a un Bergoglio en contra de la toma de armas por parte de las organizaciones políticas que combatían y se defendían de la dictadura. A Jorge Bergoglio se lo muestra reticente a ayudar a quienes tomaban ese camino.
Ya como Obispo Auxiliar Bergoglio resiste en los barrios pobres durante la presidencia del riojano más famoso. Con un salto al momento de la renuncia de Benedicto XVI, Bergoglio se muestra contrariado con la idea de convertirse en Papa. Una de las últimas escenas, que parece una síntesis de la imagen que la serie intenta trasmitir sobre la vida de Jorge Bergoglio, le dice al padre Pedro que “yo quería ir a Japón y tuve que dar un paso atrás, un paso atrás, un paso adelante, un paso chico adelante, dos pasos atrás, un paso grande adelante, un paso chico atrás, el lugar al que consigamos llegar va a ser la suma de todos esos pasos, y el resultado de la caminata de todos esos años es lo que somos”. La emoción que trasmite la serie, con un relato que parece ir a toda velocidad y sin tregua, es casi inevitable. Más allá de la propuesta que plantea la historia, el relato toca las fibras más profundas que nos vinculan a los momentos más oscuros de nuestro país y, por otro lado, al hecho de que tengamos un Papa argentino.

Rodrigo de la Serna interpreta a Jorge Bergoglio, como también el chileno Sergio Hernández. Mercedes Morán toma el papel de Esther Ballestrino. La miniserie de 4 episodios es creación de la productora italiana Taodue, fue dirigida por Daniele Luchetti y producida por Pietro Valsecchi. Originalmente la serie es un largometraje que fue adaptado para el portal de series y películas.

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