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Cultura //// 17.05.2020
Lecturas pandémicas: "El capital odia a todo el mundo"

El capital odia a todo el mundo. Fascismo y revolución, es la novedad editorial de Eterna Cadencia. El autor Maurizio Lazzarato, traducido por Fermín Rodríguez, habla de la guerra, del neoliberalismo, de las tecnologías y falencias de las corrientes de pensamiento post 1968. Un libro muy contestatario y estridente, que recupera aquellas cosas que la filosofía pasó de largo. Por Milagros Carnevale.

Foto: Eterna Cadencia

Por Milagros Carnevale

 

En su libro El capital odia a todo el mundo, el sociólogo y filósofo Maurizio Lazzarato, italiano residente en París, plantea una nueva forma de pensar la revolución anticapitalista, ya que la contrapone con los nuevos gobiernos antifascistas como los de Trump y Bolsonaro. Estos se aprovecharon del hombre endeudado que heredaron para crear una sociedad rencorosa y resentida, que necesita enemigos para subsistir como sujeto político. “Lo que los tiempos apocalípticos ponen de manifiesto es que el nuevo fascismo es la otra cara del neoliberalismo” dice en su introducción, premonitoriamente titulada “Tiempos apocalípticos”.

Lazzarato centra su análisis en las falencias de los pensamientos y las corrientes filosóficas que vinieron luego de los movimientos sociales de 1968. Critica radicalmente el concepto de biopolítica de Foucault por considerarlo insuficiente y no aplicable a la vida real, y utiliza terminologías acuñadas por Deleuze y Guattari (más que nada de este último) para indagar sobre la naturaleza de las tecnologías en consonancia con los regímenes políticos capitalistas. Para Lazzarato, la máquina de vapor no permitió el desarrollo del capitalismo, sino que el capitalismo utilizó para su beneficio a la máquina de vapor.

Sexismo, racismo, nacionalismo, fascismo y máquinas de guerra. Estos son los conceptos con los que se maneja Lazzarato para explicar por qué todas las revoluciones anticapitalistas que vinieron después de la revolución rusa fallaron. Del dicho al hecho hay un gran trecho, y de la rebelión a la revolución también. Bajo esta perspectiva analiza el fenómeno de los chalecos amarillos en Francia, resaltando algo importante que a la vista no se ve: cómo un decreto aplicado en el contexto de un Estado de Emergencia pasó a formar parte de la constitución. A esto le llama naturalización del Estado de Excepción.

Planteando desde el vamos que toda guerra (no necesariamente planteada en términos físicos-materiales) es una guerra civil, Lazzarato desmantela a toda sociedad democrática como una oposición de subjetividades ganadoras y subjetividades gobernadas, y propone nuevos métodos posibles para no sólo pensar una revolución, sino para llevarlo a cabo. También propone un punto de vista osado acerca de las tecnologías, ubicándolas en un lugar tangencial con respecto a la política neoliberal, esa gran máquina de guerra en la que todos (o casi todos) perdemos.

Leer hoy en día a Lazzarato es refrescante porque se aleja de la hipocresía de alabar aquello que es progre. El capital odia a todo el mundo es una lectura casi necesaria, teniendo en cuenta que estamos viviendo verdaderos tiempos apocalípticos.