Cultura //// 19.08.2018
La inhumana forma del aborto clandestino

El colectivo de escultoras integrado por Micaela Rosa, Ailén Ibarra y Lorena Arrua dialogó con Agencia Paco Urondo acerca de la perfomance que realizaron el 8A, en el marco del debate en el Senado de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Por Gabriela Canteros 

 

Agencia Paco Urondo: ¿Parten desde algún material teórico para reflexionar desde la escultura contemporánea sobre la temática del aborto?

Colectivo de escultoras: Las exposiciones orales que se hicieron en el transcurso previo a la votación en Diputados fueron de gran importancia. En cuanto a la escultura contemporánea, no específicamente. Pero quizás sí hay referencias en lo que es el campo cultural. La escultura (contemporánea o no) no deja de ser un oficio, y todo texto/poesía/discurso que sustente su espíritu mueve a producir. Algunos autores que nos interesan son Andrea Giunta, Claudia Piñeiro, Margaret Atwood, etc.

APU: ¿Se han basado en sus propias experiencias?

CE: Lo que hacemos es algo parecido a una “acción o perfomance” por el hecho de llevar parte del lenguaje corporal a la acción. En ese caso sí hay algún recorrido caminado. Luego está lo aprendido en horas de oficio. 

APU: ¿De qué tratan las producciones escultóricas realizadas?

CE: El 8 de agosto pasado las mujeres que lo desearon pudieron tener una copia de su vientre. Para calcar las panzas, utilizamos la técnica de yeso directo con gasas e hilo sisal. Luego estas fueron montadas sobre un soporte que cada mujer trajo en forma voluntaria, como varillas de madera resistente. También se pudieron colgar en una pared, como objeto.

APU: ¿Cómo surge este proyecto colectivo? 

CE: Calcar las panzas fue algo que se nos ocurrió mientras trabajábamos en el taller de escultura de nuestro maestro. Cada una de nosotras tenemos amigos o familiares que han pasado por la inhumana forma del aborto clandestino, y no permanecemos indiferentes a la situación. Cuando estas situaciones nos tocan de cerca, nos cambian. Nos asombra cómo tantas personas ignoran la cantidad de chicas a su alrededor que se han practicado un aborto y una vez que lo saben, no dicen nada. ¿Por qué? Porque como hemos entendido en estos días, es un tema delicado para hablar, pero hay que hablar. Y se debe afrontar con educación. “Sólo los caminos que tienen corazón son los que hay que seguir”. 

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