Cultura //// 14.07.2019
La historieta como herramienta para visibilizar derechos

Agencia Paco Urondo conversó con Aguará, colectivo editorial que utiliza la novela gráfica para narrar sucesos acontecidos en el litoral argentino, y para visibilizar la vulneración de los derechos desde una perspectiva militante, popular y feminista.

Por Norman Petrich

Cuenta la leyenda que quien ha oído el aullido del aguará (en lengua guaraní quiere decir “gran zorro rojo” y es uno de los habitantes del litoral argentino) no se lo puede olvidar jamás. La presentación del proyecto del colectivo editorial Aguará ha tenido el mismo efecto. Los primeros cuatro cuadernos publicados dejan en claro que su trabajo llegó para romper con ciertas estructuras, y que se realiza desde una perspectiva militante, popular y feminista. En formato de historieta y con el claro objetivo de transformarla en herramienta educativa, narran sucesos de la región para que la juventud encuentre en ellos elementos de lucha bien concretos, en lugares donde es nítida la vulneración de los derechos.

Esos cuatro cuadernos son: En el nombre de Ana, la historia de Ana María Acevedo, una joven de la localidad de Vera, provincia de Santa Fe, que falleció en 2007 porque los médicos que la atendían se negaron a realizarle un aborto legal para que pudiera continuar con su tratamiento contra el cáncer, al enterarse que estaba embarazada de unas semanas; Pelea de Fondo, en donde Esteban Amatti, un pugilista de carrera que se va deconstruyendo y Nora Aracil, una bailarina que supo crear un universo trans,  militan por los derechos de les trans desde el corazón del barrio El Sol de Paraná; Génesis, donde Karen y Alexis, dos jóvenes que no se sienten cómodos con sus cuerpos, se conocen y deciden luchar para transmutar el mundo y el futuro a través de la formación de su familia diversa; y Siempre de Pie, (el primero en relación a la violencia institucional) la historia de Isabel Vergara quien ante la desaparición en democracia de su hijo y el amigo, colgó el delantal de ama de casa y salió de su casita humilde del barrio La Floresta de Paraná (Entre Ríos) para reclamar justicia por Martín y Héctor y por todas y todos los gurises torturados en las comisarías de la ciudad, y para enfrentar el hostigamiento de quienes ejercen la violencia institucional vestidos con uniformes azules.

Conforman el grupo editorial Aguará, Sabra Gullino Valenzuela Negro, Beatriz Schiffino, Jimena Esborraz, Alfredo Hoffman y Matías Gómez. Agencia Paco Urondo entrevistó a parte del staff para intentar acariciar a este lobo de crin y reconocer sus huellas.

APU: ¿Cómo surge Aguará y cuál es el proyecto?

Sabra Gullino Valenzuela Negro: Aguará surge de la intersección de los caminos de militancia de sus integrantes en otros colectivos (tres lo hacemos en HIJOS, otros en la docencia y comunicación) que confluyen en el encuentro de una herramienta que sirva como puente intergeneracional para poder pensar la problemática de la vulneración de los derechos humanos. Una herramienta pedagógica, artística y política que se concreta en estas historietas hechas desde nuestra territorialidad, ya que cuentan historias de nuestra región, del litoral, que se alejan de lo que imponen los medios hegemónicos y están pensadas también para que los docentes lo puedan trabajar en sus espacios, para facilitarles la tarea de hablar lo que está pasando. Son historias contemporáneas que nos muestran cómo se transforma el dolor en lucha y la misma en lucha colectiva. Es bueno aclarar que tanto las ilustradoras y los ilustradores como las y los guionistas son de esta región.

 

APU: ¿Por qué la elección del formato de historieta?

Jimena Esborraz: Nuestra intención es recuperar un género gráfico y literario que en la Argentina tiene una tradición muy rica. Consideramos que es ideal para el trabajo en las aulas porque es un recurso flexible que reúne diversas disciplinas, como la literatura, las artes plásticas y la narración secuencial propia del cine. Esto favorece el trabajo interdisciplinario de los contenidos que proponemos y puede ser trabajado en distintas materias. La historieta es una herramienta muy rica que genera una nueva unidad de sentido entre palabra e imagen. Además, es de fácil lectura y permite que les jóvenes se sensibilicen con las historias de los cuadernos y que se identifiquen con los personajes.

SGVN: Como antecedente algunos habíamos participado y conocíamos el proyecto de Abuelas y las historietas por la identidad, que usaban ese lenguaje para buscar personas vivas desaparecidas, es decir, los nietos. Nosotros retomamos ese camino de transitar este género literario bastante vapuleado, marginal, para pensar estas historias que también son periféricas, que no son centralistas ni hegemónicas, que recuperamos del Interior, de nuestra región, para contarlas a través de esta herramienta literaria con una perspectiva de derechos humanos y de género, dándole una forma para que entre en los colegios. Así dar la disputa de los sentidos en la escuela.

APU: Además de la historieta en sí, la estructuración de los cuadernos es interesante.

SGVN: Sí porque, por ejemplo, en la parte final tenés una sección que, para pensar por qué se vulneran esos derechos, te muestra cómo está el marco legal hoy. Después hay una guía con disparadores para que el docente pueda laburar con los chicos, con preguntas. Otra parte está pensada para trabajar los prejuicios, esos lugares comunes que se repiten y se ven en los distintos cuadernos que se estructuran con los argumentos y dogmas a los que se enfrentan.

Y las contratapas tienen siempre que ver con lo testimonial, recuperan algo que tiene que ver con la historia. Por ejemplo, en el de Ana hay un poema que leyó la mamá, Norma Cuevas, cuando expuso el 3 de junio en las audiencias que se desarrollaron en el marco de la aprobación del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, que sintetiza el drama vivido por Ana María por poder acceder al derecho a la salud, porque no sólo se le obstaculizó el derecho a acceder al aborto terapéutico sino que toda su vida fue violentado el derecho a la salud.

Otra cosa que para nosotros es importante es que todas las historias cuentan con el aval de las familias y de les protagonistas. El proyecto nosotros lo lanzamos y después recibimos devoluciones interesantes. Por ejemplo, en AGMER nos pidieron uno que para nosotros está buenísimo porque dijimos “lo vieron y se lo apropiaron” y era un tema que nosotros teníamos agendado hacer.

 

APU: Varias veces recalcaron que una de las apuestas es que los docentes tengan herramientas para trabajar ¿Cómo sucede esa apropiación de los docentes? ¿Qué pasa cuando no se da? ¿Y los padres?

Beatriz Schiffino: Les docentes que accedieron a nuestro material han hecho una devolución muy positiva, nos han transmitido que es un material necesario. Nosotros mismos lo venimos incorporando en nuestros trabajos y les estudiantes han recibido muy bien la propuesta. Lo importante es ofrecerles una mirada para pensar el pasado pero sobre todo el presente, en clave de protección y defensa de los derechos de las personas. Siempre surgen interrogantes, desafíos y resistencias, pero eso es justamente lo que debe suceder con un material que hace una propuesta novedosa. Para nosotres es un buen síntoma que eso ocurra. Habilita el debate, la discusión y la posibilidad de imaginar otros mundos posibles.   

SGVN: Tenemos el caso de Adriana, una docente de inglés de la EES 18 de Ramos Mejía que nos contó que ella había traducido Pelea de Fondo para poder trabajar en su materia e incorporar la perspectiva de ESI en su asignatura. Yo creo que eso es algo importante, detectar el segmento de docentes que quiere trabajar sobre derechos humanos y trabajar ESI. Y en la recepción de ese sector y su devolución es donde nosotros decimos: “Bueno pero entonces funciona”.

 

APU: Cuando proyectaron estas historietas, ¿las presentaron en otras editoriales o ya estaba pensado que iban a ser una edición propia? Porque así como el de los escritores, el de los editores no deja de ser un ambiente patriarcal.

SGVN: No, desde un principio dijimos “vamos a ponernos una editorial”. Siendo directos, el mundo de la historieta era un ambiente remachirulo. Pero esto ha ido cambiando en estos últimos años, la mujer ha ganado más espacio. Acá en Rosario está la cuadrilla feminista, hay como ciertos emergentes que ponen sobre la mesa estas voces que no estaban siendo escuchadas. Ese es nuestro granito de arena, nuestro pequeño aporte en este camino.

 

APU: Hay como una contradicción entre esta apertura que se genera, sobre todo en los más jóvenes, y el retroceso en lugares de mayor decisión política.

SGVN: Sí, hay como un corrimiento hacia la derecha en dimensiones políticas, históricas, pero me parece que el movimiento de mujeres, las disidencias y las minorías, sus luchas, hacen que sea fabuloso vivir estos tiempos. En ese sentido, está bueno. Es un movimiento que a veces parece mermar pero que vuelve con más fuerza.

 

APU: ¿Cuáles son los cuadernos que siguen?

SGVN: Los próximos son los de Helena Moncada sobre la trata, guionado por Ana Oberlin e ilustrado por Lorena Méndez; el de Franco Casco, guionado por Matías Gómez e ilustrado por Joaco Valdéz; el de noviazgo violento, el caso de Lía Basso, con la dupla de Sonia Tessa y Silvia Lenardón; el de María Leiva, la docente de Basavilbaso que se enfrentó a una fumigación en una escuela rural, y hay otro que está en etapa más lejana de preparación que es sobre mujeres, ciencia y acceso a la educación, es el caso de una chica de Diamante que gracias a que tuvo acceso a la educación pública hoy es investigadora del CONICET en Biología. Hay 19 en realidad, proyectados para dos años, pero estos son los más avanzados.

*Texto escrito en lengua inclusiva por decisión de los entrevistados