fbpx “La cumbia nace como respuesta a la tristeza”
Cultura //// 10.10.2015
“La cumbia nace como respuesta a la tristeza”

Entrevista a Lucho Rombolá, conductor, productor y musicalizador del programa “Cumbia de la Pura”, que cumple diez años al aire difundiendo a los consagrados y a los artistas menos conocidos de la movida tropical.

Por Juan Ciucci
Agencia Paco Urondo: Se cumplen diez años del programa, ¿qué evaluación haces de Cumbia de la Pura?
Lucho Rombolá: Es una evaluación en la que me encuentro con un proyecto muy personal, con amigos que se fueron sumando y formamos un equipo de trabajo. Algo que nació como una aventura de alguien que estudia periodismo y tuvo la oportunidad de ingresar a La Tribu, una radio comunitaria que te da oportunidades y donde se pueden experimentar muchas cosas. De golpe me encontré con la posibilidad de hacer este programa, que es una consecuencia mía. No es que me sume a la cumbia, como quien encuentra un nicho para especializarse. No había ningún boom en el 2005, como quizás sí hay ahora. Antes de ser periodista y llegar a la radio, ya era cumbiero, desde los 12 años que escucho cumbia, toda la adolescencia la hice en la bailanta. Al mismo tiempo había algo inconsciente, de acomodar los discos, aprender los grupos, los cantantes, quizás como una obsesión.
Al entrar a La Tribu y hablarle a todo el mundo de la cumbia, ellos vieron algo y aceptaron enseguida cuando se tradujo en una propuesta. Que generó para adentro una revolución, también. Y es loco eso: a veces en radios comunitarias o espacios abiertos, no conservadores que pelean por la libertad en todos sus aspectos, había resistencia a la cumbia. Considero yo por falta de información, porque el concepto de cumbia quizás era el que expresa Pasión de Sábados.
Fueron pasando los años, el programa fue creciendo y yo también. Fui aprendiendo cosas nuevas, lo que escuchaba cuando era pibe no dejaban de ser las cosas que las radios de cumbia de Buenos Aires, los programas de televisión o las bailantas a las que iba decidían darme. Me fui especializando mucho más, de un modo propio, y eso se fue traduciendo en el programa a la hora de pensar otros artistas, columnistas, secciones.
APU: ¿Al pensar el programa confrontabas con esos espacios de la cumbia, o pudiste pensarlo desde otro lugar?
LR: Desde que empezamos el programa teníamos la intensión de hacer algo diferente, sentíamos que había una saturación dentro de la movida tropical. Que había un montón de pibes de mi edad que se sentían defraudados por la cumbia: que no había nada nuevo, que lo que había era basura, no encontraban grupos que los identificaran. Estaban escuchando bandas de 8, 10 años atrás, no estaban interesados en lo que estaba ocurriendo. Nos encontramos con que esas bandas en realidad se correspondían con ciertos negocios de algunos empresarios, que lo que ele programa de televisión difundía era lo que los empresarios pagaban por difundir, que esa lógica se repetía en las radios. Nosotros decidimos pasar lo que queríamos, no porque nos paguen sino porque consideramos que son artistas que valen la pena. Y al mismo tiempo darle lugar a otros que por no pagar no tiene espacio. Ya el comienzo de Cumbia de la pura viene con la intensión de romper con esa estructura.
APU: Algo de eso se ve en la idea de columnistas y una posible especialización, para algo que desde afuera se ve como un todo.
LR: Lo que tiene la movida tropical es que es tan variada y con tantas vertientes, que uno puede hablar del todas pero al mismo tiempo quizás sn la profundidad de alguien que pertenece a ese lugar. Nos encontramos que estamos familiarizados con determinado estilo que nace en una región, y con otros no. Qué manera mejor de sumergirnos en ese estilo que alguien que pertenece al lugar, y darle la posibilidad de difundir a esos artistas y a sus trabajos. Por ejemplo: conocíamos ciertas cosas de la chicha peruana, pero empezamos a conocer muchísimo más cuando incorporamos a Ana Rodríguez, y nos dio la posibilidad de acercarnos a Radio Master, a Kory Megadisco, a los empresarios de la comunidad peruana que trae a los grupos, a las bandas que se formaron acá con migrantes, a conocer nuevas costumbres. Poder meternos más de cerca, tiene un valor grandísimo. Los columnistas tienen esa intención y creo logran ese propósito.
APU: Preguntando desde afuera, ¿cómo analiza los nuevos públicos que tiene la cumbia, los nuevos espacios, y los nuevos negocios que se arman en derredor?
LR: Por un lado hay empresarios que arman grupos, con lógica explotadora de poca inversión y ganancia maximizada con jornadas de muchísimo trabajo. Pero eso son empresarios que pertenecen al mundo de la movida tropical, estamos hablando de grupos que tocan en bailantas. Al mismo tiempo considero, como decís, que hay como un nuevo público de clase media, media alta que se ha acercado a la cumbia y que elige escuchar muchas bandas de la movida tropical. Pero que no las consume en la bailanta, que tiene su público. Hay mucha gente que se acercó y ha generado nuevos espacios, con nuevas bandas que vienen del espacio del rock o el jazz, que arman bandas tomando sonidos de cumbia colombiana tradicional, de cumbia peruana de los ´70, al estilo big band. Incluso otro circuito donde fusionan con la electrónica, donde quizás nos se hace con tanta seriedad, sino con un perfil más pintoresco, por no decir para la joda, casi irónico. Forman parte de procesos diferentes. Quizás la cumbia creció tanto que ha generado nuevos oídos e ideas, pero al mismo tiempo separaciones. La cumbia antes tenía un solo lugar para bailarla y escuchar. Ahora en cualquier lugar pasan cumbia, y hay mucha gente que la quiere bailar y no va a ir a la bailanta. Se han generado distintas oportunidades que ha veces van en contra del mercado de la movida tropical, u otras que la ayudan a enriquecerse más. APU: En ese marco, ¿cómo piensa hoy al fenómeno de lo que fue la “cumbia villera”, como un espacio donde aparecía el rescate de algunas pautas culturales o incluso nuevos vocablos?
LR: Tengo una lectura particular, que ha veces choca con la de otros. No creo que la cumbia villera haya venido a rescatar valores que en la cumbia no existían. Sí que incorporó un nuevo vocabulario y un modo de sonar que era diferente. Y que no surgió de la nada, sino que fueron tomando sonidos de la cumbia colombiana, mexicana, y los fueron distorsionando. Pero creo que surge como reflejo y acompañada de la situación social y económica que estaba viviendo el país. Es decir, en un país en decadencia nace un ritmo con poca calidad, con poca elaboración, y donde la mayoría de las bandas que nacieron fueron impulsadas por las discográficas al ver que generaban polémica, y eso generaba ventas. No considero que la cumbia villera haya puesto sobre la mesa situaciones de pobreza y discriminación a los que la cumbia antes no le cantaba. Esas son mentiras, el Grupo Trulalá en Córdoba había grabado En aquel rincón, la historia de un pibe que muere en la calle de frío, canción española adaptada al cuarteto. Pastor de los Santos había cantado Chico de la calle, ni hablar de la Mona Jiménez y sus historias carcelarias como Tinta china. Ya existía en la movida tropical, pero no levantaban una bandera de denuncia, la cumbia villera tampoco lo hizo, ni vino a denunciar la realidad política del país como decían. Porque las canciones que fueron en contra de la política argentina como Ollas vacías de Meta Guacha, la creó un compositor de Magenta, ninguno del grupo. Cuando Damas Gratis canta Patacones, Quebrachos, Lecop tampoco lo crea Pablo Lescano. Cuando lo entrevisté en el 2008 y le pregunté por esa canción me dijo “Ni idea, no entiendo nada de política”. Por un lado hubo una gran oportunidad de negocios, y que hoy en día también está. Hay empresarios que organizan fiestas y hacen una defensa de la cumbia villera y la han retomado para un sector de la clase media que no la vivió, y la vive ahora y la ve como algo alocado, y cantar canciones con fuerza... Al mismo tiempo, esa defensa de la villa, “le cantan a la villa porque viven ahí”… hay un montón de músicos de la movida que viven en la villa y deciden cantarle al amor, buscar canciones con una poesía más elaborada, una composición de mayor calidad. El ser villero no tiene que ver con una obligación de cantarle a la villa. Fue un género provocador, muy interesante, que sorprendió a todo el mundo y que bailamos todos. Pero no me parece como el gran género que se intenta defender hoy y vender, y que en realidad corresponde a un montón de negocios. Antes de la movida tropical, y hoy de otros pibes de clase media que están haciendo jodas en Palermo. Se ha ido perdiendo, porque el propio mercado de la movida tropical le ha dejado de prestar atención. Han sobrevivido un par de grupos (Damas Gratis, Meta Guacha, Mala Fama), pero que labure uno sólo, Damas Gratis, el resto está sobreviviendo.
APU: ¿Cómo entran las letras o posturas de crítica social, cuando se piensa al género más ligado al divertimento?
LR: En primer lugar, hay que entender que la cumbia nace como respuesta a la tristeza. Cuando pensamos en las costas de Colombia, en los esclavos africanos que tocaban tambores en la playa con los tobillos engrillados. Los tipos sufrían y el único momento de vida que tenían era la música a la noche, para escapar a esa dura realidad. En un continente tan injusto y con tanta miseria, hasta el día de hoy mucha gente se refugia en la cumbia y la siente como propia, en un mundo que te dice que no sos dueño de nada y que no tenes ningún tipo de posibilidad. Desde su nacimiento es así, por lo cual no hay que sorprenderse ni pretender que la cumbia tenga otra respuesta. Ahora, que hay artistas que han decidido meter letras de denuncia, con historias más revueltas que un “te amo” o “te quiero”, eso me parece muy valioso también. Siempre lo hubo en la historia de la cumbia, pero no como una constante, no hay artistas que se dediquen a la denuncia, sí en un disco una canción, porque le surge de manera natural. Sí me quiero detener en el ejemplo muy puntual de Carli Jiménez, el hijo de la Mona Jiménez. Él viene de otro palo, del rock, no se dedicó al cuarteto desde la infancia como el padre. Sin embargo decidió acercarse al cuarteto para acercarse a su padre, y se fue encariñando tanto que hoy se define como artista cuartetero. No va a tocar a espacios alternativos, como su hermana Lorena que sí lo hace en espacios paralelos como el Konex; él elige seguir el perfil cuartetero de la Mona, tocando en bailes para pibes y pibas cuarteteras. En todos sus discos tiene dos o tres temas de denuncia. En su primer disco, tiene el tema El Merodeador, en contra del código de faltas que detiene a los pibes y pibas en la calle, y que se aplica contra los pobres. Elige mantenerse en el mismo circuito musical, grabando discos de cuarteto como el viejo, apela al mismo público, pero le da una vuelta de tuerca para meter otras letras. No lo hace como negocio, lo hace por una ideología fuerte que tiene, y tiene un nombre y un peso para hacerlo.
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APU: En estos años en que van cambiando las tribus, y que cuesta por ejemplo encontrar a un rolinga por la calle, ¿permanece ese público cumbiero, se sigue identificado con un modo de vestir, de hablar?
LR: Se va modificando… decías que se ven menos rolingas, no lo había notado tanto, pero me pregunto, ¿se ven menos vestidos de rolingas o siguen vestidos de otro modo, o con otros códigos? Ahora, en el mundo de la bailanta, ¿existe un público cumbiero con modos de ser, códigos, modos de hablar, que continúe? Yo creo que sí. Pero se ha ido modificando, en especial en la vestimenta. En los ´90 se usaban jeans apretados, camisas, zapatos y cinturón. Después de jogging, llantas deportivas, etc. Hoy se modificó, a la bailanta ya no se va más de jogging, se usan zapatillas pero está el auge de unas más elegantes, casi zapatos, camisas. Las vestimentas van cambiando, tiene que ver con las épocas. Algunos adolescentes siguen el coletazo de la onda turra, con alguna mezcla del reguetón.
APU: Eso en la vestimenta, ¿en la pertenencia sentís que continúa una fuerte ligazón en el público?
LR: Sí, que tiene que ver con el modo de hablar, con el lugar de origen, clase social y económica. No es lo mismo el modo de hablar de un pibe de capital que vive en un departamento, a un flaco del conurbano que trabaja y vive en una calle de tierra. Son modos distintos que la cumbia puede unir, y ser parte de una amistad, pero hay ciertos códigos que hacen diferencias.
APU: Antes mencionabas diversos géneros ligados a otros países, ¿cómo se ve desde afuera a la cumbia argentina?
LR: La cumbia argentina es muy reconocida, la Argentina en materia tropical ha dado muchísimas expresiones para todo el continente. Chile se ha nutrido de la cumbia argentina siempre, Bolivia, Uruguay. En su mayoría son los grupos de la movida de Buenos Aires, ahí creo por las discográficas y la televisión. Luego los grupos de la denominada cumbia villera, desde México donde hay una tradición cumbiera muy fuerte. Los grupos de la movida tropical han viajado mucho por el continente, y han traído cosas de esos países y las trajeron. Por ejemplo, la movida musical de los ´90 fue una copia de la movida mexicana, desde nombres, estilos, a la vestimenta. Los grupos argentinos son muy bien recibidos en toda América. Y ahora también en Europa, porque los migrantes latinos que se han instalado allá quieren escuchar y ver a Ráfaga o Damas Gratis. Y está comenzando un nuevo movimiento tropical en Europa, con hijos de migrantes, europeos que se acercan a la cumbia y generan nuevos grupos.
APU: Mencionabas a Damas Gratis, ¿cómo ves el caso de Pablo Lescano, que se posiciona como el músico de cumbia más respetado, donde bandas de otros géneros lo convocan para graba con ellos?
LR: Me parece que pasan varias cosas con él. Por un lado es un tipo muy capaz, un innovador, que ha creado el género de la cumbia villera, el primero y el más fuerte, que supo dar un volantazo cuando la cosa no caminaba. Y al mismo tiempo que lo sigue en todo el continente, que tiene muchísimas oportunidades de trabajo Damas Gratis. Ahora, creo que al mismo tiempo muchos se han acercado a Pablo Lescano porque al ser el referente de la cumbia villera, sienten la atracción a lo que hablábamos recién, lo “diferente”, a un mundo que no me pertenece, “lo exótico”. Creo que los rockeros lo han tomado así, que se hayan acercado tipos como Fidel Nadakl en primer lugar, luego Los Decadentes, Vicentico, Calamaro, Kevin Johansen… Los medios y los rockeros le fueron dando un lugar que está bien, pero que no implica que sea “el cumbiero de la movida tropical”. Hay muchos que podrían estar en ese lugar, pero que quizás no les parecen tan exóticos para llamarlos.
APU: Otro de los tópicos ineludibles es Gilda. ¿Cómo analizas el fenómeno en torno a ella?
LR: Me parece fantástico lo que ocurrió con ella, porque no responde a un intento de marketing. Me parece increíble su figura como artista, lo que logró en vida, en un momento donde la mujer no tenía demasiado espacio y ella se impuso. Rompió con la imagen de género que había, de mujer voluptuosa. Ella se mostró de otra manera, con cierta ternura. Era un producto en el que no creía nadie, y terminó explotando justamente por ser diferente. Con las canciones que tenía, con la banda que la acompañaba, excelente músicos todos. Y lo que pasó luego con su muerte, que hasta hoy hay tanta gente movilizada para mantener viva su imagen, que se reúne en el Cementerio de Chacarita, en el Santuario de los Milagros, viendo si se puede escribir un libro, hacer una película, etc… Me parece maravilloso, y que sea como una respuesta a algo que ocurrió en vida. Esa fe religiosa que tienen con ella no responde a un acto mediático, a un intento de instalación. Esto ocurrió cuando ella estaba viva, gente que creía que ella hacía milagros cuando vivía y era cantante. Por supuesto que al morir eso explotó porque la muerte acrecienta las cosas, agiganta los miedos y las virtudes. Me parece una historia maravillosa, y que siga ocurriendo hasta el día de hoy, donde surgen nuevos grupos de fans. Historias como la de una cantante chilena que hace tributos allá, que la conoció cuando su madre estaba enferma y sentir a Gilda la hacía estar mejor. Son historias que se van ramificando y me parecen sorprendentes.
APU: ¿Qué bandas podrías recomendar de la actualidad que no sean tan conocidas o difundidas?
LR: Hay muchas. De Jujuy podemos citar el trabajo del Grupo Bandidos, que ha crecido mucho y es bastante conocido en la movida tropical por su hit “Hotel California”. Vienen trabajando desde hace 20 años, han ido fusionando con el caporal, la saya. De Santiago del Estero podemos mencionar a “Los Bonys”, haciendo guaracha, que es el ritmo típico de la provincia. En Misiones conocimos a unos pibes que se llaman “Los de 100pre”, muy interesantes. Hay una movida en la provincia que es nueva, y es importante destacar. En cuarteto hay una banda que tiene pocos años, que encierra la idea de tener un cuarteto característico pero con una juventud que ha ido evolucionado, “Monada”, no en homenaje a la Mona sino a la monada, la vagancia. Y está bueno el trabajo que viene realizando, tocan todos los viernes en el mismo lugar, han sacado ya unos 5/6 discos.
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