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Cultura //// 28.04.2019
La Charo, en total oscuridad: ciclo de cantoras a ciegas

Agencia Paco Urondo dialogó con Charo Bogarín en el marco del ciclo de Cantoras a ciegas que ofrece el Teatro Ciego. La artista brindará su espectáculo todos los lunes del mes de abril. Su última presentación será el próximo lunes 29 de abril. Por Paloma Baldi y Julia Pascolini.

Fotos: Teatro Ciego

Por Julia Pascolini y Paloma Baldi

 

Charo Bogarín es, en la actualidad, cantora solista. Su próximo disco como La Charo, Legado, será presentado en el mes de junio y se trata de un homenaje a La Negra Sosa (Mercedes Sosa). Durante todos los lunes del mes de abril brinda un show en el Teatro Ciego, en el marco del ciclo Cantoras a Ciegas. Se despedirá del ciclo el próximo lunes 29 de abril.

El espectáculo

21:08h. Llegamos al Teatro Ciego agitadas, justo a tiempo para pasar a la última fila. Esto nos dice Pamela cuando nos indica que formemos fila atrás de una pareja para entrar a la sala: Un chico sale de atrás del telón negro que hace las veces de puerta de la sala, le dice al varón de la pareja:

—¿Te animás a dejar acá las muletas?

El hombre asiente.

—Agarrate de mis hombros, y vamos— le dice el pibe y agrega, dirigiéndose ahora a la mujer de la pareja— Vos te agarrás a la cintura de él—.

Ph-Teatro-Ciego-4Y así van, como formando un tren, saltando en una pata. Suponemos que el siguiente turno es el nuestro. Dejamos las mochilas. Cuando el pibe vuelve repetimos la escena. Una de nosotras se anima a decir:

 —Tengo miedo—.

Caminamos a ciegas, vemos lo mismo con los ojos abiertos y con los ojos cerrados:

—Atrás tuyo tenés una silla— nos dice una voz. No sentamos.   

A oscuras, pero no a solas, la sala del Teatro Ciego de Palermo se inundó de cotorreo, pero no de caras. Cotorreo incómodo, de esos que intentan taparlo todo. Sentirnos la respiración, las manos, las voces, sin saber siquiera en dónde estamos. No sabemos si es el medio de la sala, el fondo, o cerca del escenario. No sabemos si hay un escenario. Y de pronto algo olió a jazmín. Y dejamos de pensar y empezamos a sentir. Una cascada descolocó nuestros sentidos por completo:

—¿Es de verdad o es un efecto de sonido? — nos animamos arriesgar que es real, que ahí, cerca nuestro, hay agua.

Y escuchamos pájaros, y viento… Entonces estamos en otro lugar, estamos imaginando un otro lugar donde la vista es el instrumento menos preciado. Y la escuchamos a ella, a la voz la calma, que nos desacelera los latidos del corazón con un chiste. Dice La Charo:

—Hola a los que están a la derecha—.

—Hola— contestamos confundidas.

Dice La Charo:

—Hola a los que están a la izquierda—.

—Hola— decimos de nuevo, por las dudas.

Por eso dice La Charo:

—No saben ni dónde están, ¿no? —  

Los olores, los ruidos, los pies, el canto: algo se revela, existe mucho más que lo que vemos.

La Charo es una guía en la oscuridad, ella conoce el rol que juega su voz y lo describe como “esa calma que necesitás para aquietarte. Porque la oscuridad te da ese vértigo”. En este diálogo con AGENCIA PACO URONDO y Gustavo Martínez la artista reflexiona sobre esta apuesta que invita a pensar la composición musical de una forma integral, que tiene que ver con poner el cuerpo, despertar los sentidos y tirarse al vacío para transitar un sendero a ciegas de la mano de una mujer.

 

Entrevista colectiva a La Charo

Agencia paco Urondo: ¿Cómo surge este concierto, este ciclo, y cómo es el tránsito por esta experiencia?

Charo Bogarín: Hacía tiempo que venía escuchando experiencias sobre el teatro ciego por parte de amigos y artistas cercanos. Sabía que se trataba de abrir los demás sentidos, pero nunca tuve la oportunidad de vivenciarlo como espectadora. Es una experiencia que ya está en boca de mucha gente.
Por convocatoria de las chicas y chicos de El Toque me tocó hacer la apertura de lo que es este ciclo que es Cantoras a ciegas. Se trata de cantar en vivo, pero en total oscuridad. Somos cantoras en la oscuridad que a través de nuestra voz y de nuestra música tenemos que ir conduciendo a quienes vienen a ser parte de esta experiencia, por diferentes terrenos, paisajes. En mi caso, la experimentación del teatro ciego vino siendo protagonista y recibiendo a la gente, invitándolos a ser parte de esto.

 

APU: Desde el Teatro Ciego se define al evento como "una forma diferente de comunicación". ¿Cómo pensás el recorrido por el que hacés transitar a quienes te escuchan?

CB: La oscuridad es algo que, quizás, no lo tenemos muy pensado ni asumido. Quizás asociamos la oscuridad con el sueño, con el momento de aquietarnos y de cuando se nos apaga el sistema. Ahora, esto nos invita a tener prendido todo nuestro sistema nervioso, sensorial, emocional, y en la oscuridad.
Entonces ¿cómo se hace cuando estás en la oscuridad? Para quienes estamos acostumbrados a la vista, produce cierto pánico, o la sensación de que se está en un precipicio.  O de que todo está fuera de nuestro control. Porque la vista controla mucho de nuestra vida cotidiana y de nuestro accionar. La manera que yo encontré de conducir este concierto es tratar de aquietar con la canción, aquietar -con la palabra- los espíritus; de aquietar el sistema nervioso, que vaya bajando. Por eso elijo Bella Tierra Sumaj Pachamama, un canto en lengua Quechua que te coloca en un lugar muy especial. De quietud. Como si estuvieras en la misma montaña, es un canto andino. Como si estuvieras vos solito, tu alma y el viento.
Lograr esa quietud en quienes están siendo parte de esta experiencia sensorial es, para mí, la puerta de entrada. A partir de ahí puedo conducirlos por otros paisajes, otras praderas, valles, cerros, llanos, la música llanera. Hacer no sólo un recorrido de paisajes geográficos sino también un recorrido de paisajes emocionales. De canciones que te levanten el espíritu, que sean divertidas y te inviten a aplaudir, a zapatear, a percutir el piso con los zapatitos; y otras canciones que te invitan más a una memoria emotiva, como por ejemplo el canto de cuna, que es como una cajita de música que suena. Y nuevamente llevarlos por los paisajes a despertar, a recorrer, a sentir, a través del olfato, a través del oído. Sentir que estás en una pradera, en un lugar a cielo abierto corriendo y experimentando. Creo que ese es, más o menos, el hilo conductor de este show que me toca presentar aquí.

 

Gustavo Martínez: Esta vez estuviste sola en medio del público, acompañada únicamente por un pianista. ¿Esto representó un nuevo desafío?

CB: Sí. Y creo que el mayor desafío como música, acostumbrada al escenario y a un despliegue que tiene que ver con lo visual. El desafío es cómo llevar a cabo un concierto desarrollando el sentido del tacto. Es toda una coreografía, es estar cantando y percibiendo simultáneamente. Percibiendo dónde está el bombo legüero, cómo tocarlo en la oscuridad, dónde está, en qué posición está el cuatro, sin que se vuelva una experiencia de torpeza.
Y acá pasó todo lo contrario, se encendió la luz y fue el primer momento torpe de la noche. ¡Todos tendremos nuestro momento torpe de la noche! Quién sabe cuándo, no lo sé (risas). Ocurrió lo inesperado. Esto fue lo inesperado, que lo que no pasó en la oscuridad sucedió con la luz. El desafío para mí fue entonces encontrarme en el espacio con todos los elementos por los cuales yo transito en la canción. Tocando el bombo legüero, cantando, percutiendo con las manos, tocando el cuatro, afinando en la oscuridad. Que la gente se pregunte "¿y ahora? ¿cómo hace? ¿se va a encender una luz?". Ese fue para mí el desafío, poder desenvolverme con naturalidad en plena oscuridad.

 

Gustavo Martínez: Hace un tiempo que ya estás sola, como La Charo,¿cómo está La Charo?

CB: Con La Charo estamos preparando Legado, que es el nuevo disco que se va a estrenar en el Ateneo el 14 de junio y un mes antes, para el 14 de mayo aproximadamente, estará a la venta tanto en su formato digital como en su formato físico.
Aquí hemos tenido un adelanto. Claro que fue un adelanto desenchufado de lo que será la propuesta de Legado. Este disco será como una Mercedes (Sosa) electrónica, aparece la voz de Mercedes entretejiéndose con la mía. Hay una canción inédita compuesta por Víctor Heredia para que yo la cante en honor a Mercedes, que fue su gran madre, amiga y colega. Así que nos venimos preparando... y en medio de la tempestad, ¡la oscuridad!

 

Ph-Teatro-Ciego-1APU: ¿Cuál es el diálogo entre las cantoras y los cantores que elegiste para interpretar? Violeta Parra, Mercedes Sola, Silvio Rodríguez...

CB: Creo que tiene que ver con el tipo de arte y de música que elijo hacer. Por voluntad creo que desde que empecé este camino musical, a mis 30 años, la decisión fue la de hacer un arte, una música que tenga un qué decir: que tenga un sentido social, un compromiso político, desde el arte.
Entonces aquí es donde aparece este emparejamiento con quienes para mí son referentes: León Gieco, Víctor Heredia, Mercedes Sosa, Violeta Parra, Chabuca Granda. Creo que todos fueron muy comprometidos con su arte en su espacio y en su tiempo. Nosotros, quizás hasta sin saber, en un principio, pero después, con mucho respeto, responsabilidad, levantamos ese mismo compromiso y esa misma bandera con nuestros pueblos originarios, para su visibilización.
Porque como artistas de este tiempo ¿dónde están los desafíos que le tocan a cada uno? ¿Dónde está esa voz que no es escuchada? ¿Dónde pone uno la voz, al servicio de qué? ¿Al servicio de qué sectores poner tu voz? Entonces, mi identificación con estos artistas es porque creo que ellos hicieron, y otros siguen haciendo, esta música comprometida, que tiene un sentir social y político, que tiene que ver con el sentir de aquellos que necesitan. Ahí es donde yo migro, ahí es donde me gusta estar.

 

APU: ¿Por qué hablar de cantoras y cantores? ¿Qué significa hablar de cantoras y no de cantantes?

CB: Yo encuentro que tiene que ver más con una significación que se le da al compromiso con que uno emite la voz. Así como hay distintos tipos de música, hay distintos tipos de artistas. Y quizás un cantante es alguien que agarra con cierta superficialidad el contenido de una canción, o que a la hora de transmitir es simplemente diversión; que, claro, también tiene su valor, pero que no traspasa de lo que es el divertimento o el entretenimiento. Creo que un cantante entretiene. Creo que un cantor o una cantora hace otro tipo de recorrido, que tiene que ver con la tierra, con andar los caminos. Que tiene que ver con esto que decía de poner la voz, el arte al servicio de una causa.

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