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Cultura //// 08.12.2019
¿Hasta cuándo el desguace cultural en Bahía Blanca?

Cuando aún no comenzó su nuevo mandato, las primeras decisiones del reelecto intendente macrista Héctor Gay en materia cultural hacen prever una profundización de los recortes al sector. Por Lourdes López.

Por Lourdes López

 

Hace unos días, el Consejo Cultural Consultivo de Bahía Blanca dio a conocer la preocupante situación económica del Fondo Municipal de las Artes. Al mismo tiempo, el martes 3, el intendente macrista Héctor Gay designó como directora del Instituto Cultural a Morena Roselló, quien en la gestión anterior fue la cara visible del ajuste en educación. En una ciudad con un Teatro Municipal cerrado por tiempo indefinido, con trabajadores de la cultura precarizados y un desfinanciamiento cada vez más preocupante: ¿Cómo será la escena artística bahiense en los próximos cuatro años?

En los últimos años, con la gestión en el Instituto Cultural de Ricardo Margo, se evidenció la poca importancia hacia la cultura por parte del municipio macrista. En primer lugar, una de las tareas de desfinanciamiento llevadas a cabo fue el cierre de más de cien talleres municipales, mientras los docentes a cargo de los mismos eran precarizados o despedidos. Al  mismo tiempo, en los museos de la ciudad se pudo detectar un deterioro del patrimonio cultural por falta de inversión, así como también el recorte de horas extras afectó a sus trabajadores. 

En cuanto a las fiestas populares, fueron vaciadas no sólo económicamente sino también en lo simbólico. De esta manera, hubo un ajuste hacia los Carnavales, el Corso Céntrico, y la Fiesta de la Primavera, entre otras. En conjunto con el recorte a las contrataciones artísticas -es decir, la reducción del presupuesto específico que debe asegurar eventos gratuitos en la ciudad- estas decisiones son una muestra clara del rechazo a las expresiones artísticas populares. Estas políticas demuestran que se propone un arte para pocos, hasta inaccesible. El municipio no concibe la cultura como un derecho, sino como un privilegio para quienes pueden acceder económicamente a ellas.

Esa mirada de rechazo hacia las actividades populares se vivenció fuertemente en el polémico cierre de la Orquesta Juvenil del Barrio Miramar. El abandono institucional afectó a más de 30 jóvenes entre seis y 18 años que asistían, al igual que a los profesores que desempeñaban su función en precariedad laboral. Si bien la Orquesta reabrió en 2019, sus integrantes manifiestan que esta decisión fue por la época electoral. 

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Hoy, una nueva gestión nos espera. Mientras tanto, desde el Consejo Cultural Consultivo “expresan su profunda preocupación respecto al desfinanciamiento observado en el Fondo Municipal de las Artes en el período 2019.” En un posteo en Facebook reclamaron por el monto disminuido en comparación a otros años: mientras que en 2017 lo recaudado fue 1.036.200 pesos y en 2018 de 1.212.800, este año disminuyó notablemente a 831.000. 

A su vez, lo presentado por el gobierno municipal presenta irregularidades, ya que “es muy escasa la cantidad de actas cobradas (50), en relación a la gran cantidad de espectáculos realizados en la ciudad en el período indicado” y “la numeración de dichas actas no son consecutivas, e indicaría al menos 118 actas faltantes, de las cuales desconocemos su situación”, al tiempo que “se observa la ausencia de aportes de producciones y contribuyentes muy conocidos de la ciudad”. “Desconocemos la procedencia del recurso afectado a ‘Espectáculos Públicos’, a que obedece el saldo inicial de 7455,49 pesos” y “no se presentó detalle de las recaudaciones correspondientes al período anterior a enero de 2019”, señalaron desde el mismo Consejo.

Esto nos lleva a pensar cómo será la continuidad de este modelo ajustador en políticas culturales en los años que siguen, especialmente por la designación de Morena Roselló. Debemos recordar que la funcionaria macrista ocupaba el cargo de subsecretaria de Educación. En su rol, fue una de las que impulsó el cierre por tres años de la Orquesta Infanto Juvenil -habiendo presionado a sus trabajadores- así como también fue quien intentó cerrar las salas maternales.

A su vez, esta designación es problemática pues supone la fusión de las áreas de Educación y Cultura, destinando menos presupuesto a las mismas y demostrando una vez más que no son prioritarias para la gestión actual. De este modo, al mismo tiempo, en las últimas horas se dio a conocer la situación de los trabajadores del Programa de Responsabilidad Social Compartida “Envión”, que reclaman mejoras en las condiciones laborales que el intendente bahiense rechazó. La decisión no sorprende: es el principio de cuatro años más de ajuste en la ciudad, por lo menos en lo que respecta a políticas de educación y cultura que puedan otorgar igualdad de oportunidades.

Está de más decir que sin financiamiento, las posibilidades de equidad social se reducen, así como también restringir el acceso a las mismas supone ampliar la brecha de clases. Sin embargo, éste parece ser el objetivo del macrismo, que busca todo el tiempo desprestigiar a las clases populares no sólo de manera simbólica, sino también a través de acciones políticas, sociales y económicas.

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