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Cultura //// 05.01.2020
El mundo cabe en una canción

El músico tucumano Jorge Stojan publicó su tercer trabajo discográfico, Volumen 5. Agencia Paco Urondo dialogó con el artista en su paso por Buenos Aires. Por Jorge Hardmeier.

Por Jorge Hardmeier*

 

El músico tucumano Jorge Stojan, galardonado en 2019, que expira a dos Premios Mercedes Sosa en las categorías Mejor Cantautor” y Mejor Ingeniería de Grabación”, pasó brevemente por la Ciudad de Buenos Aires. Se entrevistó con gente vinculada al ámbito musical, realizó grabaciones y, de paso, asistió a los festejos por la asunción de Alberto Fernández. Este año, asimismo, publicó su tercer trabajo discográfico, Volumen 5, en el que participan como invitadxs Mariana Päraway (Mendoza), Agustina Paz (Buenos Aires) y Javier Montalto (Mendoza). En 2014 había publicado su primer disco solista, Llueve, y en 2017 Sobrestar. Stojan comenzó sus estudios de batería a los dieciséis años, en tanto incursionaba también en la práctica de la guitarra. La banda sonora de su infancia y adolescencia estaba conformada por bossa nova, Gal Costa, Chico Buarque, Baglietto, Calamaro.

De música regional escuchaba por el lado de mi viejo, pero él estaba laburando siempre, en ese momento en los ingenios tucumanos. Mi viejo, cuando estaba conmigo tarareaba zambas, había una muy triste, que la cantaba Hernán Figueroa Reyes: como pretenden que yo, que lo crie de potrillo le clave en el pecho un cuchillo…” Jorge entona El corralero”. Yo tenía un vínculo muy grande con los animales y tengo, aunque menos, lamentablemente, porque he perdido la inocencia en muchas cosas. Y mi viejo me cantaba esa zamba, entonces sí, el folklore estaba muy presente, sobre todo por las letras, las hacía muy mías, esta cosa del campo, de la naturaleza, el paisaje. ¿Cuándo perdiste la inocencia?, le pregunto a Jorge en tanto la carne se asa en la parrilla, chisporroteante. Tiene capítulos la pérdida de mi inocencia. Me acuerdo de tres: descubrir los juguetes de Navidad, no por accidente, sino porque mi primo me dice: los juguetes que vos vas a recibir están en el baúl del auto, son de tu viejo, no de Papá Noel. No quería creerlo. Después, la pregunta de una prima mayor: ¿vos estás contento con tu religión? Yo tenía diez años, educado en la religión católica; era una respuesta que no tenía preparada pero fue: no. No estoy contento. Y la tercera, que no me acuerdo quién fue, es cuando me explica, esta persona, lo que significa mi unicornio azul ayer se me perdió…” que no era otra cosa que la pérdida de la inocencia. Para esa persona, al menos, llevaba ese significado. Esas cosas hicieron que perdiera la inocencia, entre los ocho y los doce años. Lxs tres hijxs de Jorge, respetuosos a la charla, juegan en otras zonas de la casa.

 

Llueve sobre mojado

Durante el proceso de publicación de su primer disco Llueve; Jorge Stojan debió lidiar con la (im) pericia de los productores discográficos, como también le ocurrirá con su último disco hasta la fecha: Para subir ese primer disco, las empresas distribuidoras de música, que son las que nos ponen en contacto con las plataformas de distribución, tenía que llenar un formulario: te preguntan qué género hacés, si son covers o grabaciones originales, si sos el intérprete o el autor o ambas cosas, y en ese formulario me encuentro con esto del género musical. Y digo: ¿qué pongo? Un amigo me dice: lo único que puedo decirte, es recordarte de que pertenecemos, ambos tucumanos, a una región históricamente folklórica, y que pertenecemos a una generación del rock y que, además, tenemos un lineamiento político, si se quiere. Si eso lo ponés en una batidora y le ponés on, la batidora bate y eso tiene que ser tu música. Si bien parece bastante simplista, a mí me ha servido muchísimo para definir qué sica hago. Nosotros escuchábamos Charly, mientras caminábamos por la avenida tomando una cerveza, y después nos encontrábamos, a la hora, guitarreando tocando zambas. Esa es mi historia.

¿Y qué pusiste?

Alternativo Reímos a dúo.

Es una forma de evadirse…

Es una forma de evadir al rollo, porque te obligan a que te etiquetes y yo no tenía ganas de eso. Lo había aprendido de otros referentes, como Lisandro Aristimuño, donde él no busca etiquetarse en nada.

 

Gente con swing

La música de Stojan, en sus comienzos, tiene una marcada influencia de la Trova Cubana y de Silvio Rodríguez en particular. Luego, las influencias se ramifican. Lisandro Aristimuño es mi gran referente de la nueva ola. Juan Quintero, que nació en mi misma ciudad, algunos periodistas han dicho que es el nuevo Atahualpa. Y después los clásicos, que son el mismo Yupanqui, me gusta mucho Piazzolla, hay algo de la trova, rosarina y cubana; en la rosarina está Baglietto, está Rubén Goldin. Esa trova rosarina me ha influido mucho. ¡Abonizzio! ¡Fandermole! La misma Silvina Garré me ha marcado muchísimo. El gran referente de Jorge Stojan, y dicho entre sorbos de vino tinto es, claro, el rosarino Rodolfo Páez: Soy fitero, si yo tengo que elegir a un gran referente en mi vida, es Fito. A Spinetta he aprendido a entenderlo más tarde, y esto por un defecto mío que es la falta de paciencia. Spinetta es un código artístico en sí mismo; he necesitado más tiempo para descifrar a Spinetta, entenderlo y amarlo, que es lo que me pasa ahora. Con Fito fue mucho más directo, con Serú Girán, también.  A Fito lo escucho desde chico, los primeros discos de Fito son geniales. Tengo mi corazón ahí, Fito me enseñó a hacer música.

Sólo quedan restos del asado. Los vasos con vino tinto resisten. Comentamos con Jorge el tema de la hechura de la canción: letra, música y  un tercer ingrediente indescifrable. El método Stojan: Tengo muchas formas. Tengo muchas maneras de escribir. He necesitado venir a Buenos Aires a estudiar teatro para sacarme la timidez que tenía. Hice un curso de teatro de dos meses, en el San Martín. Me ayudó muchísimo, se lo recomiendo a todos los músicos que son tímidos: estudien teatro. Además yo empiezo en la música como baterista. Y eso significa estar atrás de la banda y de repente, con mi bandita de rock adolescente, un día falta el vocalista, y me dicen: vení, cantate algo, al menos tararéalo, y les digo: yo no canto, soy baterista. Pero hace falta que alguien cante, para que nos guiemos todos. Así quedé como vocalista de mi banda, siendo baterista. Esa banda se llamaba La razia, hacíamos rock, covers – Calamaro, León Gieco, Bob Dylan, Guns and Roses en un inglés sanateado como en Canciones cantadas en un inglés de mierdade Capusotto, un genio -  y algunos temas nuestros. La banda venía muy bien hasta que nos invitan a cantar a un colegio irlandés, muy conservador. Y tocamos ahí, al micrófono dijimos cosas que no deberían ser para el contexto, y nos empezó a ir mal, porque mi ciudad es conservadora. Ha sido muy difícil ser músico en ese contexto, coyunturalmente era complicado, estaba mal visto ser músico porque significa ser hippie, drogadicto y homosexual, seguro. Te drogás y tenés sexo con extraterrestres y esas cosas. Siempre escribí canciones, algunas son ahora un bollo de papel reciclado que está en algún lugar de la tierra. Algunas quedaron.

 

Si lo que te gusta es gritar, desenchufá el cable del parlante

Volumen 5 es el tercer disco de Jorge Stojan, en el cual afirma, ha decidido definitivamente, ser leal consigo mismo: Este último disco y quizás aquí está la respuesta se llama Volumen 5y tuve hasta un problema con esta gente de la distribuidora. Cuando subo todo el disco, me dicen: fíjate si está todo bien. Estaba todo bien salvo el título, les digo: el título está mal porque ustedes, arbitrariamente, le han puesto Vol.5, cuando el título del disco es Volumen 5, sin abreviarse. Y la persona de EEUU, que hablaba español, me dice: pasa que hay un protocolo de Internet de que a ciertas palabras hay que abreviarlas, eso es lo que entendí. Y volumen es una palabra que hay que abreviar. Le explico: mirá, lo que pasa es que este disco no tiene que ver con una quinta edición, sino con una bajada del volumen del audio. Stojan le da un sorbo a su vino y: tiene que ver con bajarle el volumen a mi cabeza, a mis mandamientos de cómo hay que componer, de cómo hay que arreglar una canción, de cómo hay que decir las cosas. Este tercer disco, que claramente es el tercero y no el quinto, se trata de una cuestión conceptual que tiene que ver con una bajada de volumen de audio y el volumen de esas voces que tiene uno en la cabeza de cómo se deben hacer las cosas. Que esta vez no las escuché, por eso hay menos de la trova. Es una apuesta a mi capacidad de ser leal conmigo mismo. Quiero aprender a disfrutar de la música, de mí música. Si lo ponés al palo no escuchás nada, salvo que quieras gritar, que está muy bien. A mi gritar me sale mal, en general, porque me falta aprender la violencia bien entendida. No sé manifestarme si no es de una manera pacífica.

 

Y lo demás es silencio…

Lxs niñxs comienzan, ávidos, a asomarse desde la puerta ventana hacia el patio. Emergen sus caras. En Volumen 5 existe una búsqueda del silencio como horizonte musical: El año pasado estaba convencido de que la música es el arte de administrar los silencios. Ahora me surgen dudas, porque la música es mucho más compleja que eso. Y no estoy seguro de entender a la música alguna vez, sí la de poder navegar en su universo y tener la gracia de poder hacerlo. Una vez un chelista me dijo que la música te lleva a un lugar en el cual, en algún momento, no sabés que estás haciendo música. Y entender ese lenguaje, sin mandamientos, sin doctrinas, es la música, no se explica, no se puede explicar a ciencia exacta. Pero sí, durante un tiempo, pensé que había algo en esto de administrar los silencios cuando estás ejerciendo el sonido. En este disco hay mucho silencio: silencios musicales, silencios literarios, silencios que dicen mucho y otros silencios que estoy explorando y ojalá pueda, en algún momento, entender y manejar de la forma que yo quiero. El silencio es extraordinario, que en esta charla nos quedemos en algunos momentos en silencio y se entienda todo, es más música que toda la música universal junta.

Lxs niñxs, definitivamente, invaden el patio con sus sonrisas. Los vasos ya no contienen vino y la parrilla está vacía. Apago el grabador. Volumen 0.

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Volumen 5:

https://open.spotify.com/album/3EDpWs26IwdGWIL7MQZqAS?si=zowsA1d_RFaCNXJyXhpxow

 

*La nota contiene lenguaje inclusivo por decisión del autor