fbpx Cola de paja (respuesta a Sarlo), por Carlos Mackevicius
Cultura //// 18.04.2011
Cola de paja (respuesta a Sarlo), por Carlos Mackevicius

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Respuesta a la nota La superficialidad del mal, de Beatriz Sarlo, en el diario La Nación, del jueves 7 de abril de 2011.
¿Se habrá visto aterrada la señora Sarlo, ante la posibilidad imaginaria de que le vuele un pelotazo por el marulo, fruto de la vehemencia futbolera de unos purretes peronistas, caminando por alguna plaza porteña?

Al parecer, un juego llamado “Tírele al gorila”, dado en arrojarle pelotitas a un muñeco de gorila a cambio de puntos, cual kermesse de barrio, en una muestra de Homenaje al pensamiento y al compromiso Nacional, realizada por el gobierno en el Palais de Glace, despertó la ira de la señora Sarlo; a quien da la sensación de que pese a la “imprecisión semántica e ideológica” que le atribuye al uso de la palabra gorila sabe, aun intuitivamente, donde se encuentra parada sin necesidad de que nadie la encasille.
Cola de paja, que le dicen en mi barrio.
La nota arranca con una copiosa enumeración de los movimientos revolucionarios en el mundo a partir de la década del  60. Le dedica a esto casi la mitad de su artículo. Lo que abunda no daña, dirá Bety, para desacreditar a quienes según ella misma pretenden hoy emular aquellos movimientos de manera berreta.
Sin embargo; como escribió José Hernández acerca del crimen, el que lo comete “se agazapa, se esconde, pero siempre deja la cola afuera.”
Y no puede la señora no terminar esta introducción de ponderación falsamente benévola a los movimientos revolucionarios (solo a los fines de, por oposición, intentar ridiculizar al kirchnerismo) sin decir lo que es su pensar y el del diario que la publica: “La historia seguía cauces que no por equivocados, e incluso maléficos, dejaron de tener un eco grandioso.”
(Las negritas, dicho sin ánimo de ofender a nadie, me pertenecen).
O sea, la preciosa Bety Sarlo nos dice: revoluciones y revolucionarios eran los de antes; no los que ahora se pretenden, para peor falseando la historia. El mayo francés; los Black Panthers; el maoísmo; el propio Sartre y Foucault repartiendo periódicos de literatura marxista; los montoneros, e incluso el movimiento de sacerdotes por el tercer mundo, etc: eran verdaderos revolucionarios, eran “grandiosos”. Revolucionarios en verdad destacables para la señora, por todas las virtudes que les profiere; pero tanto más porque ya no existen, porque ya no hacen peligrar ningún privilegio. Están lejos en el tiempo, y la mayoría de los mencionados hasta en el espacio; esa es su gran cualidad. No es original la señora en este aspecto; dado que hay sobrados ejemplos de aguerridos progresistas argentinos, militantes de las causas de todos los pueblos del mundo, menos del suyo. (Es real también, y lo cortés no quita lo valiente, que los negros de Nicaragua o de Ruanda tienen, al menos desde Buenos Aires, un olor a pata muchísimo mas tolerable que los de Rafael Castillo).
Incongruencia de entrada: para defenestrar a un movimiento pretendidamente transformador como el kirchnerista, pondera movimientos revolucionarios que se jugaban en serio; que no se andaban con chiquitas; dice Sarlo: “no se trataba de un juego menor”, como ahora; “no era el capricho o la conveniencia de un puñado de dirigentes empleados por el Estado”; como se deduce inferir que sucede en estos tiempos de la mano del movimiento nacional conducido por Cristina Fernández.
Ahora; me asalta (siempre el drama de la inseguridad) la pregunta ¿desde donde está expuesta esta crítica; desde la alabanza a los movimientos revolucionarios; o desde la vereda de enfrente?
Porque decir que esto no es una revolución sino un coro de funcionarios mediocres y oportunistas y que los verdaderos revolucionarios eran los de antes; implica reconocerle mérito político, o cuanto menos moral, a los revolucionarios “verdaderos”. Pero; ¿no eran estos “maléficos y equivocados”? Maléficos: aptitud moral. Equivocados: aptitud política.
Entonces; si los revolucionarios son, al fin, maléficos y equivocados: será que Bety lo plantea desde el lado conservador; liberal; o de derecha, digámosle, en términos del amigo Tomi Abraham? O sea; debo entender que está parada entonces desde el no estar de acuerdo con las transformaciones sociales propiciada por esos, paradójicamente, “grandiosos” aires de cambio que Bety agota en elogios antes de blanquearnos que son maléficos y equivocados, en la introducción del artículo?
Si está parada, pues, desde la vereda de enfrente, entonces; desde una posición conservadora; desde la articulista estrella del diario La Nación, le pregunto: ¿Qué es lo que le molesta tanto que los berretas y farsantes emuladores actuales “K” hagan mal su papel de jacobinos? Ya veo que, según el criterio que plantea Sarlo, serían elogiados por ella, aun desde la vereda de enfrente, si Cristina al frente de una columna de obreros vivando la revolución social, declarase a la Argentina como una nación socialista y rompiera relaciones comerciales con EEUU; o quizás si expropiara por medio de un decreto el gran diario argentino; o declarase la propiedad colectiva estatal bajo control de los trabajadores de todos los resortes estratégicos de la economía, como la banca, el comercio exterior, los recursos naturales; o al menos si se dejase crecer el bozo y comenzara a fumar habanos?
Pero; ¿estaría satisfecha, aún en la disidencia, Bety Sarlo con el kirchnerismo si actuara de este modo: como verdaderos revolucionarios? ¿O estaría exactamente igual que ahora, pero mucho mas indignada y seguramente sin disfrutar de la libertad de expresión que ahora (pese a lo que dicen algunos trasnochados) disfruta libre y rentadamente?
(Libertad claro, que no pudieron tener los periodistas arrojados vivos desde los aviones por el gobierno militar que su compañero y colega de diario Mariano “Demócrito” Grondona apoyó ferviente.)
 
No es mi interés defender el juego “Tírenle al gorila”, ni lo contrario. No fui a la muestra, y vengo a enterarme de la existencia del mismo gracias a la señora Sarlo. De haberlo sabido, y si la puntería se pagase con premios, seguro hubiera asistido; todos saben en mi barrio Palermo, que en materia de puntería siempre fui un privilegiado.
Dícese de primates herbívoros que habitan los bosques del África central.
Anticipándosenos, la señora Sarlo, ya no podrida sino harta, de que la encasillemos como gorila, lo hace por si sola. Pero es curioso a las conclusiones a las que llega Sarlo quizás en la mezcla de su encono con alguna fiebre otoñal.
Primero dice: “Nadie se animaría a montar un jueguito de "tírenle pelotas al asesino o al estafador", porque se sabe que los linchamientos, incluso los simbólicos, están mal vistos. El "gorila" queda fuera de esa protección legal.” (Negritas propias.)
O sea; inventa algo que no existe y que no tiene ningún sentido (tírenle pelotas al asesino y al estafador); y dice que eso no lo haríamos porque “se sabe”(¿?) que los linchamientos aun simbólicos están mal vistos! Toda esta ingeniería del lenguaje para poder decir ahora esta obra maestra de la confusión: denunciar el retiro de esa (reciente y ficticiamente inventada como conjetura retórica) libertad democrática o garantía constitucional que vendrían a tener los asesinos y estafadores de no ser linchados simbólicamente en el caso de que alguien decida ponerlos en un juego de pelotas!!! Así quedarían, pobres los gorilas, a merced de algún peronista loco que se le ocurra hacer justicia por mano propia e inaugure un terrible caso de “pelota fácil”. Como mínimo: bastante rebuscado el “argumento” de la Sarlo para decir no sentirse identificada en el apelativo primate.
Pero lo mas curioso viene después; refiriéndose a la palabra gorila dice: “incluso es imprecisa la categoría (gorila) a la que, en fila india, pertenecemos todos los no peronistas, según el talante de quien califica”.
Y mas abajo nos esclarece: “El helado páramo del lugar común donde vibra la palabra "gorila" oculta una realidad: en vez de revelar grupos verdaderamente antidemocráticos que existieron a lo largo de la historia argentina, nos coloca a todos en ese lugar impreciso, sin límites semánticos o ideológicos.”
Entonces; la señora primero tacha de imprecisa la categoría (gorila); y luego la liquida desnudándola: “sin límites semánticos ni ideológicos”; pero en el siguiente párrafo nos indica a quien sí deberíamos adjudicarle el pueril e imprudente término: “A lo sectores verdaderamente antidemocráticos que existieron en la Argentina!!!“.
Bety no se priva de retarnos por descalificar a cualquiera de gorila (incluso a ella), pero llamativamente luego se arroga lo inmediatamente antes criticado! Determinar a quien le cabe o no el simiesco apelativo!!!
Entonces Bety sí puede, y sabe con certeza y sin abusos, administrar el impreciso concepto; e incluso nos arenga, combativa, contra quiénes debemos apuntar nuestros cañones (pagos por pauta oficial): contra los verdaderos gorilas! Ellos sí son gorilas! No yo! Dirá Bety.
Si; eso dice Sarlo, pese a que dos renglones mas arriba acababa de decir casi que gorila era un término inutilizable por impreciso y vago! Pero, como para Aristóteles el hombre: para Bety, la medida de todas las cosas es ella misma; y su intelecto, claro.
Una perlita al pasar: Bety nos dice que los “grupos verdaderamente antidemocráticos que existieron en Argentina”, o sea: no existen más en la actualidad. “Que existieron”, en el pasado; no en el presente: los que interfirieron la radio del avión presidencial y vivaron la fina proclama de “matemos a la yegua” no existen; los grupos como el de Cecilia Pando que consideran presos políticos a los militares presos por la justicia por delitos de lesa humanidad, no existen. (Ni mencionar que Chechu Pando estuvo en el lanzamiento de la candidatura presidencial del lula argentino: Eduardo Duhalde). La mesa de enlace que cortó las rutas del país durante tres meses y desabasteció al pueblo, no existen. Los que le hicieron un golpe exitoso aunque, gracias a Dios, luego revertido a Chávez en Venezuela, no existen. Los que intentaron derrocar sin éxito a Correa en Ecuador, no existen; etc.
Es verdad que no tienen peso político en nuestra sociedad estos sectores; pero (como las brujas) que existen: existen.
Dos en uno.
Vayamos a la forma. El artículo es maniqueo, porque emparenta como si fuera uno solo, dos hechos totalmente independientes y separados entre si; dos hechos que son abiertamente distintos uno del otro; sin ningún tipo de relación mas que la relación interpretativa hecha por la democrática imaginación de Bety. O sea: presenta dos hechos distintos y sin relación casi como si fueran uno solo. Y cito: “Por eso el juego "Péguele al gorila", ya comentado en Perfil por Tomás Abraham, es una pobre miniatura. Y es singularmente asqueroso el cartel con imágenes para escupir que colgó La Poderosa. Algunas fotos muestran impecables niños de capas medias, con buen corte de pelo y buenas remeras, muy publicitarios, en la primorosa instantánea de la escupida... (Nuevamente mis negritas).
Vemos como sin intermediar aclaración ni nada similar; luego del “Péguele al gorila”, Bety nos declara su asco por una acción realizada por un grupo llamado “La Poderosa”(del cual no se nada mas que lo que me cuenta Bety) que es utilizado por la señora para mezclar y generar el escándalo por los dos acontecimientos (péguele al gorila y el de los escupitazos de la poderosa) al precio de uno.
Y así como al pasar: ¿No les da la sensación que la señora se indigna aún más porque los chicos que gargajean son chicos bien; como uno? Como si la tendencia a los gargajos, a los desmanes, y hasta al peronismo, fuera menos escandalosa y hasta mas esperable en mis pequeños amiguitos de Rafael Castillo que en los nenes “publicitarios” con los cuales se abruma Bety..?
De una u otra manera; lo que es claro es que Bety nunca, ni aún en sus más setentosas épocas, fue seguidora de los Pistols ni de la cultura punk; donde los escupitajos vuelan como hurras, en cualquier recital.
También me llama la atención la costumbre de los intelectuales opositores que como Sarlo, utilizan el recurso de arrogarse saber que estarían pensando los fundadores y otros referentes del pensamiento nacional, del cual son detractores; para esmerilar las políticas del kirchnerismo o las visiones históricas. En ese sentido Sarlo se toma esta atribución de dudoso gusto (sobre todo porque habla de muertos) de decir que a Evita por ser una mujer de su pueblo le gustaría o le dejaría de gustar tal o cual cosa; que Hernández Arregui se tomaría las cosas en serio porque era un tipo aburrido; o que mengano se mataría de la risa, etc.
¿Tanto tiene que conjeturar públicamente cosas que son, de manera perpetua, incomprobables, y que en caso de ponerlo a consideración creo que pocas personas estarían de acuerdo con Sarlo en que los homenajeados odiarían a sus homenajeantes y estarían de acuerdo con una persona que se encarga de combatirlos enérgicamente como ella?
O sea: ella pretende hacernos creer que referentes de nuestra tradición política estarían descontentos con los que los reivindicamos; pero estarían chochos con ella; que pertenece a otra tradición. (¿Se reconoce en alguna tradición política Betu Sarlo..?)
En fin.
Violencia política en la Argentina del bicentenario: del fusilamiento de Dorrego al “Tírele al gorila”.
Ahora digo; busqué copiosamente en google, y no encontré ningún artículo de la señora Sarlo, hablando del mágico episodio en que la diputada Camaño, presidenta de la comisión de asuntos constitucionales de la cámara de diputados de la Nación, le pegó una trompada en vivo y en directo (¿sociedad del espectáculo?) al diputado (si, digámoslo: ultrrra K) Carlos Kunkel.
Pienso: tirarle una pelota en un juego a un gorila aparte de tonto y aburrido (lo digo yo) es, para Bety, una prefiguración reveladora de la clave violenta con la cual está atravesada la ideología del movimiento gobernante. Para peor, motorizada desde las propias entrañas del monstro: una secretaría de Estado!
Ahora, pegarle un sopapo a un diputado ante las cámaras de todos los medios nacionales, en el lugar democrático por excelencia de la vida política del país, el congreso; eso no amerita ninguna nota ni mucho menos ninguna indignación; ni aun una denuncia histórica del tipo: “sopapos eran los de antes! Sopapos eran los cadenazos que te pegaban los CdO en los setenta; y sin subsidio estatal; no el bife siome que le pega una diputada que cobra su salario de las arcas estatales.”
Ni eso, Bety…
Ni buenos ni malos; incorregibles.
Y para ir concluyendo, Sarlo dice: “Con un gesto burocrático, que sólo puede hacerse desde una secretaría de Estado, no sólo se cuenta la historia argentina como epopeya de un único pensamiento nacional…”
Primero, de paso cañazo, demoniza al Estado como si fuera un lugar desde donde solo pueden emanar atrocidades privativas de la libertad de los individuos; nunca derechos ni medidas protectoras de los derechos de los pueblos. Pero fundamentalmente, con bastante de cinismo, desde las páginas del diario fundado por Don Bartolomé Mitre!!! El autor que escribió (macaneramente) la historia argentina; olvidada de genocidios varios, entre otros muchísimos olvidos; le hecha la culpa al gobierno de contar la historia con un “único pensamiento nacional”: el pensamiento nacional, que históricamente fue acallado, reprimido, torturado, viene a ser acusado de privativo de otras miradas! Como si no fuera que desde hace 200 años el relato histórico viene siendo narrado maniqueamente por una clase social y sus promotores y propagandista en la Argentina! Pero el ladrón, cree que todos son de su condición; y la señora Sarlo cree ver en cada actividad cultural del gobierno, lo que ellos hicieron toda la vida de nuestro país.
Bienvenida.
Por último arriesgo: creo ver una fascinación por parte de Bety sobre nuestro movimiento. Ahí van los indicios: se queja de que le decimos gorila, pero no nos espera y sola saca una nota escudándose por lo que cree le vamos a decir; pero luego se toma el gusto de propiciarle ese mismo calificativo a otros, tanto mas y de hecho estrictamente gorilas, nos enseñará Bety contradictoriamente con su reto inicial. (Esto es perdonable: creo que ningún argentino debería perderse el derecho de poder enrostrarle gorilismo a otro. Debería ser un derecho consagrado en la carta magna. Y Bety se da el gusto.)
Primer guiño.
Después se anticipa nuevamente y responde por nosotros, “que los peronistas siempre somos políticamente incorrectos”; lo dice hasta orgullosa pareciera.
Segundo guiño.
También se da el lujo de halagar de alguna manera, a muchos movimientos de liberación, históricamente hermanados con el peronismo; incluso menciona a montoneros en particular en esa tímida pero iniciática alabanza.
Tercer guiño.
Conclusión.
Bety; compañera, las puertas del peronismo siempre estarán abiertas para todos  los que se decidan a aportar a la construcción de la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria; vengan de donde vengan; incluso lo dijo la Presidenta en huracán hace muy pocas semanas. Y como nos patentizó genialmente el maestro Teodoro Boot en su insuperable artículo “Ser peronista”: acá nadie te pide el carnet; no hay que llenar ninguna ficha de afiliación; no hay que rendirle examen a nadie. Para ser peronista solo hay que sentir al peronismo.
Y creo que; con el mayor de los respetos compañera Sarlo, no le vendría nada mal, a estas alturas, sentir un poco de peronismo.
Además; los peronistas siempre recibimos de muy buena gana a las mujeres lindas de todas las corrientes.
Aunque hay algo que tengo que decirte, querida Bety; desde Evita hasta Cristina, mi presidenta; las chicas mas lindas fueron, son y serán siempre peronistas. (Agencia Paco Urondo)