Cultura //// 14.07.2019
Avellaneda inaugura calles en homenaje a María Remedios del Valle, Araceli Córdoba y Graciela Sartal

En el barrio La Saladita, por una propuesta vecinal y con el apoyo del Municipio y organizaciones sociales, se inauguraron tres pasajes en homenaje a la Madre de la Patria María Remedios del Valle y a dos mujeres avellanedenses, Araceli Córdoba, docente y militante peronista y Graciela Sartal, detenida desaparecida durante la última dictadura. 

Fotos: Leo Patti

Por Ramiro Comes

 

Barrio “La Saladita” en Avellaneda, primer sábado de junio por la tarde, con los últimos soles de otoño; vecinos, organizaciones sociales y culturales se empiezan a arrimar a una parte del barrio que, hasta hace no mucho tiempo, era una de las geografías olvidadas de este municipio. Todo surgió, luego de la iniciativa de una vecina, Cuqui, que junto a otros vecinos y a organizaciones de la zona lograron presentar en la legislatura de Avellaneda el proyecto para ponerle nombre a tres nuevos pasajes. La actividad comenzó con la llegada de una comparsa de candombe montevideano del barrio de Sarandí llamada Idile. A continuación, un grupo de danzas folclóricas del noroeste integrado por mujeres, y finalmente un cantautor que con su guitarra y voz sellaría la jornada artística para pasar al acto formal de inauguración de los pasajes.

El Intendente Jorge Ferraresi se hizo esperar ya que tiene una agenda muy abultada, tanto en época de elecciones como fuera de ella. Aguardaban, entre otros, el Frente Maria Remedios del Valle. Uno de sus integrantes, Federico Bonaldi, nos cuenta entre otras cosas que Cuqui la vecina que impulsó el proyecto es parte del Frente cultural: "Nos reunimos en el Centro cultural Alas de Sur de Sarandí del cual soy miembro, donde se realizan varios talleres, de los que salió entre otros la comparsa Idile Candombe". Federico, que también es director de ciudadanía cultural de la municipalidad, que depende de la Secretaria de Cultura y promoción de las Artes nos cuenta sobre el proyecto “Puntos culturales”: "Aunque tenemos la base en el Centro Cultural Municipal Mercado, salimos a recorrer los diferentes puntos culturales repartidos en todo el municipio con más de 200 talleres artísticos y de formación profesional descentralizados, donde hicimos convenios con instituciones barriales, sociedades de fomento, clubes barriales y bibliotecas". Y agrega: "El programa no sólo se agota en los talleres sino que hacemos salidas al teatro Roma (teatro histórico con más de 100 años), al centro Municipal de Arte, a los institutos municipales de formación artística superior y también propuestas que salen del barrio". Él también nos explica que el Frente María Remedios del Valle nació de la necesidad de los trabajadores de la cultura de Avellaneda de tener un espacio de contención y participación política, con más apertura, que tienda más a la horizontalidad y que la idea del nombre de la agrupación fue para recuperar una figura histórica invisibilizada.

También se encontraban compañeros de la Asoiciación Misibamba, Afroargentinos del Tronco Colonial, que fueron especialmente desde Ciudad Evita para este acto, ya que son descendientes de africanos esclavizados llegados a Buenos Aires desde la colonia. Para ellos, el hecho de que el estado reconozca la figura de María Remedios del Valle es muy simbólico dada la invisibilización, no sólo de esta figura, sino de todo el legado afroargentino. 

Después de un rato de espera, se hizo presente el intendente y comenzó el acto formal, descubriendo el cartel de señalización junto a Cuqui. Por primera vez, el nombre de la Madre de la patria estará presente en una calle del municipio y posiblemente, por el momento, de toda la Argentina.   

 

Posteriormente se descubrieron los carteles de señalización de los otros pasajes generando nuevos momentos de grandes emociones en organizadores y participantes del acto. El homenaje a Araceli Córdoba, docente e historica militante del peronismo de Avellaneda y el de Gabriela Sartal, detenida desaparecida en la última dictadura, junto a amigos y familiares.
Terminado el acto formal de innauguración, rodeado de vecinos, niños y jóvenes de diversas agrupaciones avellanedenses, amigos y familiares de las homenajeadas, Ferraresi selló la actividad con una foto delante de un bello y simbólico mural. Se observa en él, el rostro inmutable de nuestra Madre de la patria y a su lado Araceli y Gabriela, una imagen que nos hace reflexionar sobre cómo las luchas no están desunidas, aún en la distancia de los años. Este mural sigue mostrando la vigencia y continuidad de la lucha de nuestras mujeres perseguidas e invisibilizadas. La obra de muralismo fue realizada por la Cuadrilla del arte Mural. La misma está integrada por Juliana Arias, Denise Alarcon, Marta Purama y Alejandro Chamorro.

Para finalizar y frente a un micrófono, instalado en uno de los pasajes, habló Cuqui muy emocionada, narrando la historia de María Remedios, haciendo un esfuerzo para no quebrarse junto al Intendente que intentaba contenerla. En su narrativa nos llevó a los días de nuestras luchas de independencia donde María Remedios del Valle (1766-1847) tendría un papel muy importante formando parte de “las niñas de Ayohuma” grupo de enfermería que formaba parte del ejército patriota en los frentes de batalla curando y asistiendo a los heridos. Participó como auxiliar en las invasiones inglesas y luego junto a las tropas de Belgrano en su campaña del Alto Perú. Allí perdería a su marido y dos hijos. En la batalla de Tucumán peleó asistiendo a los soldados que comenzaban a nombrarla “Madre de la patria”. Participó aún en contra de las órdenes de Belgrano quien no permitía mujeres en el frente. Tras de la victoria de Tucumán el prócer la nombró Capitana de su ejército.

En la Batalla de Ayohuma, María de los Remedios del Valle combatió, fue herida de bala y tomada prisionera. Fue capturada, resistió la tortura y 9 días de azotes. Tras haber liberado oficiales del ejército patriota, escapó de las garras de los españoles para volver a luchar junto al Ejército Argentino a las órdenes de Miguel Martín de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales.
Después de las batallas de independencia volvió a Buenos Aires donde olvidada, mendigó en las puertas de las iglesias, sin dejar de pedir al poder político su reconocimiento. Y no fue hasta la llegada de Juan Manuel de Rosas que el Estado reconoció su verdadero aporte a la formación de nuestra independencia nacional y latinoamericana, otorgándole una pensión vitalicia hasta los últimos días de su vida.   

Luego expusieron su palabra Liliana Noriega, sobrina de Araceli Córdoba, quien narró afectuosamente su largo camino de militancia y trabajo docente en Avellaneda. Ocupó casi todos los puestos en la docencia desde donde creó la casa de la mujer Eva Duarte de Perón en 1989. Matías Manuel Ferrari también muy emocionado contó la historia de su tía Graciela Sartal, nacida en Valentín Alsina y desaparecida en Avellaneda.

Finalmente, cerró la jornada Jorge, como le dicen en Avellaneda al Intendente, por su cercanía con la gente. Remarcó la participación vecinal y el hecho de que este proyecto fuera aprobado por unanimidad por el Consejo Deliberante. También recordó a estas tres mujeres luchadoras y a sus amigos y familiares: "Qué paradójico que a estas compañeras las persiguieran y desaparecieran los padres de los que hoy castigan y castigan con sus políticas de represión y hambre a sus hijos, que son los pibes del barrio". Remarcó con respecto a las obras que no sólo fueron las de realizar tres pasajes, con su asfalto nuevo y luminarias led, sino lo que significó la transformación de un barrio que hasta hace poco era muy precario y hoy cuenta con un polideportivo equipado, un merendero y tres manzanas del barrio con sus casas hechas a nuevo con la ayuda del municipio. Ferraresi también mostró su preocupación por este modelo político y económico a nivel nacional y provincial. "En tres días me llevé más de 300 cartas de vecinos pidiendo trabajo" dijo, aclarando que a pesar de que no exista ningún aporte de estos dos estamentos, en Avellaneda todas las plazas tienen los mismos juegos que las del centro de Avellaneda y la de los barrios más humildes.