fbpx Blaustein: 678 tiene la "inteligencia" para interpelar a más personas
//// 19.06.2011
Blaustein: 678 tiene la "inteligencia" para interpelar a más personas

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Ariel Goldstein, publicado en Iniciativa Popular) Iniciativa entrevistó en exclusiva al director de cine y guionista David “Coco” Blaustein, integrante de la lista de candidatos a Legisladores porteños por el Frente para la Victoria. Ha dirigido “Porotos de Soja” (2009), “Botín de guerra” (2000) y “Cazador de utopías” (1996), entre otros títulos. Integrante de Carta Abierta y del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), opinó sobre la política cultural del macrismo, del significado del espacio que encabeza Daniel Filmus en la ciudad y de la importancia estratégica de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales para la profundización democrática.

 
En 2009 ud. realizó el documental “Porotos de Soja”, acerca del conflicto con las patronales agropecuarias. ¿Cómo analiza el escenario político a dos años de ese suceso?
Una cosa es lo que uno dice racionalmente y otra lo que siente. Hace dos sábados fui a una radio comunitaria a sostener un debate sobre “Porotos de Soja” y me “tragué” los 30 minutos finales de la película nuevamente pero como si (la película) tuviera 10 años. Para ser un poco exagerado, fue muy fuerte el escenario de “guerra civil”, de la Argentina fracturada. Asistimos cómo la derecha argentina sigue siendo tan genocida y mediocre. Me impresionó la virulencia del cambio político y la felicidad por los “ovarios” de Cristina de haber salido por izquierda. Ese fue un conflicto como para salir por derecha y negociar una especie de pax, de armisticio con el mundo agro-mediático Finalmente, Cristina salió por izquierda: con el matrimonio igualitario, con la “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual”. No fue solamente la muerte de Néstor Kirchner lo que provocó la aparición de los jóvenes. Ya estaban en la plaza de “la 125”, en la Ley de Medios y en el Matrimonio Igualitario. Hay gente que analiza la realidad sólo a partir de los recortes periodísticos, hay ciertas cuestiones que se les escapan. El día del festejo de la aprobación de la media sanción de “la 125” en la Cámara de Diputados [luego rechazada en el Senado], el 70 % de los que estaban en la plaza eran jóvenes que se habían hartado de los multimedios.
Continúa el proyecto que Ud. tenía de realizar un documental acerca de los medios de comunicación ¿Qué derrotero ha seguido?
Estamos compaginando la película de la Ley de Medios, con un diagnóstico de la ley, un intento de resumir el tratamiento en el Congreso y la experiencia que se generó. La película está en la última etapa e intenta historiar la Ley buscando la relación de experiencias de los medios y plantear el escenario de disputa frente a la red privada de medios. Por otro lado, creo que la Ley de Medios es un triunfo de la política, una experiencia en la cual el gobierno aprendió lo que sucedió en “la 125”. Fue un cambio sustancial en la forma de ampliar su representatividad social. Recorre punto por punto las diferencias con el derrotero de la 125. La ley de Medios se debe, en primer lugar, a la voluntad política de CFK. En segundo lugar, al excepcional trabajo de la Coalición por una Radiodifusión Democrática como agente movilizador y articulador. En tercer lugar, se debe a un bloque de Diputados flexible, con vocación de poder y que sabe las tareas que tiene que hacer con el resto de los bloques: exigentes, duros y dignos en determinados momentos, flexibles, blandos y pluralistas, en otros. El rol de Agustín Rossi debe ser destacado. Ante esta notable batalla, hubo un error político mayúsculo de la derecha. Puede decirse que la derecha planteó la estrategia inversa a la de Fidel Castro cuando sale de México, cuando acuña la famosa frase “si salgo llego, si llego entro, si entro gano”. La derecha hizo lo mismo, pero al revés. Apuntó a que nunca se iba a enviar el proyecto de ley, que nunca iba a pasar por las comisiones respectivas y que nunca iba a llegar al recinto; luego que nunca se iba a votar y que nunca iba a tener mayoría. Así la derecha se fue equivocando sucesivamente. Lo notable de toda esta experiencia es que al interior del grupo mediático mayoritario no hayan pagado ningún costo y que siga con la misma conducción política. En cualquier lugar del mundo, semejante derrota hubiese significado un desplazamiento interno. De todas maneras, quedan dos temas en torno a la Ley. Primero, la resolución del artículo que tiene que ver con todo el proceso de des-inversión y, por otro lado, lo relativo a la sustentabilidad de la Ley. Esto tiene que ver con una enorme cantidad de pasos de gestión que me parece que la nueva entidad [la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual – AFSCA] todavía le cuesta avanzar. Eso sí es preocupante: deben ser agilizados todos los pasos que tienen que ver con el jurado, licitaciones y el Plan Nacional de Frecuencias.
¿Cómo llega a la candidatura como Legislador por el Frente para la Victoria de qué modo confluye su militancia en este proceso?
Fue un lugar que no busqué. En su momento, me acerqué a Carlos Tomada para trabajar en su campaña desde un lugar profesional y político. Finalmente, me encontré en un lugar de militancia y mi relación con él terminó siendo de mucho compañerismo. Como diría Luis Salinas en el final de “Cazadores de Utopías”, Carlos “es una buena persona”. Cuando empezó la configuración de listas, Tomada expresó su interés para que yo formara parte. Teniendo en cuenta la lectura que hago del proceso político de los últimos años, no tuve inconvenientes en decidirme. Además del aporte como cineasta, de la militancia nacional y popular, de la participación como hombre de Carta Abierta y de integrar la Comisión Directiva del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), había que poner el cuerpo. De repente me encontré en esta lista y estoy muy contento con esto.
¿Qué expresa la fórmula Filmus-Tomada frente al macrismo en la ciudad?
Creo que esta fórmula expresa 8 años de una innovación política, de experiencia en políticas públicas, audacia y compromiso. Daniel es un intelectual, una persona comprometida con un proyecto de educación que no pensábamos que iba a ser realidad. Expresa un sector de la Ciudad, nacional, popular y democrático. Cristina Kirchner da cuenta de la conformación de ese frente. Es un mensaje para los que piensan que este es el peronismo de la década del ´40 o del ´70. El factor democrático es un tema a discutir. La Presidenta se refirió claramente a la necesidad de un frente nacional, popular y democrático: tanto el año pasado en Entre Ríos como este año en el acto de Huracán. Filmus expresa claramente este Frente. Tomada expresa un socio ideal: juntos son “Simon and Garfunkel”. Carlos expresa un peronismo más militante en el mundo del trabajo. El es la pasión y Daniel la racionalidad. Representan un equilibrio entre la confrontación (bien entendida) y la negociación (bien entendida); dos términos que tienen mala prensa. A la derecha no le gusta la confrontación y a sectores de la izquierda no les gusta la negociación. Filmus expresa las leyes aprobadas en el Congreso mientras Tomada la bajar la desocupación de 24 al 7 %. La fórmula expresa el armado de un frente nacional, popular y democrático.
¿Cómo evalúa la gestión del PRO a nivel cultural, y hacia dónde debería orientarse el gobierno porteño en esta materia?
El PRO es un mundo muy limitado. Yo no puedo dejar de asociar a Macri con el Partido Popular (PP) español. En Argentina, uno venía deseando la necesidad de una derecha democrática con capacidad de negociar. En su momento, había la expectativa que el macrismo fuese una expresión de eso y que nos pusiera, a los que participamos en la gestión de Ibarra, la vara más alta para que tuviéramos que volver a gestionar. En este sentido, el macrismo fue decepcionante por lo limitado, lo mediocre, lo conservador, por los social-cristiano y por lo “macartista”.
En la gestión cultural, el macrismo nunca tuvo un proyecto. Tuvo dos nombramientos que fracasaron: uno fue vetado por la Iglesia por ser gay y otro que renunció por mediocre. El tercero, [Hernán] Lombardi, es una figura asociada al turismo. Esto y la falta de gestores culturales dan una idea del proyecto cultural del PRO: frenaron las obras del Teatro Colón, las del Centro Cultural San Martín, la del Museo del Cine y Arte Contemporáneo, la del Palacio de la Música. Tercerizaron una gran cantidad de cuestiones y recién a partir de un escándalo empezaron a hacer algo. La gestión tuvo que ver con un proyecto de “cultura-espectáculo”, asociado al marketing y al turismo. No sostuvieron un proyecto propio, como sí lo hicieron Darío Lopérfido, Gustavo López, Jorge Telerman, Silvia Fajre o Grossman. Con sus pros y sus contras todos ellos tenían claramente un proyecto. Hoy tenemos que reordenar todo esto. Debemos terminar con las obras inconclusas y generar un proyecto cultural de descentralización. Construir un centro cultural por Comuna y articular esos espacios con los clubes de barrio. Necesitamos darles contenido. Por otro lado, se deben resiginificar los grandes aparatos culturales de la Ciudad, como el Centro Cultural San Martín o el de la Recoleta, que fue de vanguardia. Además, la aplicación de la nueva Ley de Medios implicará una revolución porque ésta tendrá derecho a un canal abierto de televisión pública, con un lugar estratégico en la grilla. A esto tenemos que agregar “Televisión Abierta”, pensado, como lo fue en su momento, en términos de un canal de cable de experimentación estética. A partir del centro multimedial, de la nueva señal de televisión, de la señal de cable, de la Radio AM (que hay que reestructurar), de la Radio FM Tango, se generan grandes herramientas. La Ciudad tiene un potencial comunicacional enorme que debe ser articulado con la propuesta cultural.
¿Qué opina del programa de televisión 6, 7, 8?
Tengo dos sensaciones distintas con este programa: por un lado fue una herramienta de resistencia que en un determinado momento pudo pasar a la ofensiva. Forma parte de esta excepcional capacidad de Cristina de salir por izquierda y 6, 7, 8 es básicamente la expresión de esto. Es la voluntad de un proyecto que quería resistir. No hay conciencia de lo que significó 6, 7, 8 en el interior. Fue central para que la gente pudiera informarse, pero también formarse, capacitarse y asumir una posición. Por otro lado, tiene un formato, una estética y un discurso que está necesitando una resignificación y una lavada de cara. Hoy el kirchnerismo necesita construir algo que no sea consolidar a una parte y auyentar al resto. Los productores e integrantes de 6, 7, 8 tienen la suficiente inteligencia como para poner al programa al servicio de otro círculo concéntrico que no sea solo nuestro mundo.Ese es el desafío.
¿Qué realizaciones a de cine expresan un compromiso con la realidad nacional?
La más importante se estrena el martes que viene: se trata de “Aballay”, de Fernando Spiner, un western criollo basado en un cuento de Antonio Di Benedetto. Agregaría las películas como “El secreto de sus ojos” de Juan José Campanella (donde cuenta una historia de violencia de la “Triple A” en Argentina, aunque la crítica cinematográfica la obvió o no quiso verla), las películas de Marcelo Piñeyro, “El Pulqui”, de Fernández Mouján, también “El Che, un Hombre Nuevo” de Tristán Bauer, la estética de “El hombre de al lado” de Mariano Cohn y Gastón Duprat (que con mucha calidad artística critica y retrata al fascismo). Tenemos un cine de distintas jerarquías, un cine argentino potente en cuanto a la expresión de la época, al generar una visión crítica de la realidad, que no es fácil encontrar en otros lugares de América. La última película de Leonardo Fabio, “Aniceto” puede estar dentro del grupo. En definitiva, creo que es una paleta de colores, no hay una sola.
¿Qué opina de la gestión cultural del gobierno nacional?
Creo que el principal logro a nivel cultural fue la Ley de Medios Audiovisuales. Asimismo, tuvimos un conjunto de hitos culturales dinamizadores, entre ellos, lo que se generó con el Bicentenario, la televisión digital y la política cinematográfica. (Agencia Paco Urondo)